¿Cómo se comporta la abstención en España?

Numeros por See-Ming Lee

Cada vez que se acercan unas elecciones, votantes y abstencionistas comienzan su con particular campaña electoral en busca del Argumento Definitivo, aquel que haga enmudecer hasta al último de sus oponentes dialécticos y les haga humillarse hasta el insoportable, denigrante y prácticamente suicida extremo de reconocer que su oponente Tenía Razón. Estos debates suelen suponer tal intercambio de lindezas, improperios y puyas, que sólo cabe una opción inteligente para el espectador: echar más leña al fuego.

Por ello, aquí se propone un análisis de los datos de abstención de todas las elecciones celebradas en la mayoría del territorio español (ver aclaración en la sección “elecciones municipales”) para comprobar si puede elaborarse un perfil del electorado abstencionista en España. Los datos de abstención en España son los siguientes y se presentan en un gráfico interactivo, así que siéntanse libres de toquetear todo lo que quieran:

Elecciones europeas

Separador Union Europea por YanniKouts

Las elecciones europeas son las que más abstención concentran, con un 44,09 por ciento de media, casi diez puntos más que las elecciones autonómicas y diecisiete puntos y medio más que las elecciones generales. También tienen el honor de presentar el récord de abstención en unas elecciones celebradas en España, con el 55,1 por ciento durante el año 2009.

La abstención en europeas se encuentra en máximos desde el año 2004, cuando se disparó pasando del 36,95 al 54,86 (17,91 puntos más) en la que es la mayor variación en unas elecciones de toda la serie histórica. La tendencia se mantuvo al año siguiente, aumentando ligeramente hasta el 55,1 por ciento y manteniéndose por segunda vez consecutiva por encima de la barrera psicológica del 50 por ciento. Además, según las últimas encuestas de intención de voto, esta tendencia se consolidará en las elecciones de 2014 y es de esperar un nuevo aumento en la abstención.

En cuanto a posibles lecturas sobre los datos de abstención en elecciones europeas, podemos situar en 2004 un aumento del desinterés del electorado por las instituciones europeas de forma muy evidente, que se confirmó tanto en el referéndum del año siguiente como en las últimas elecciones celebradas hasta la fecha. ¿Podría establecerse algún tipo de relación entre entre abstención y planes de ajuste o recortes impuestos por Bruselas? Quizás sea aún pronto para eso y sería aconsejable esperar hasta comprobar los resultados de las elecciones de 2014, por cuanto en las anteriores, de 2009, no habían tenido lugar o se atribuían mayoritariamente al último Gobierno del PSOE.

Elecciones generales

Separador Espana por Contando Estrellas

Las elecciones generales son las que suscitan un mayor grado de participación, con una abstención media del 26,54 por ciento, la menor de todas ellas. También en generales se produjo el mínimo de abstención de toda la serie histórica, durante las elecciones que supusieron la subida de Felipe González al poder en el año 1982, con un 20,03 por ciento; es lo que podríamos denominar como “abstención estructural” del sistema.

La máxima abstención durante unas elecciones generales se alcanzó en el año 1979, con un 31,96 por ciento.Durante las últimas elecciones de 2011 se obtuvo una abstención cerca de máximos pero sin rebasarlos, un 31,06 por ciento. Se alcanzaron cifras parecidas en el año 2000 (31,29) y en el periodo 1986-1989 (29,51 por ciento y 30,26 respectivamente, correspondiente a dos elecciones generales consecutivas que resultaron en la reelección de Felipe González como Presidente del Gobierno).

Como era de prever, los mínimos de abstención se encuentran en las elecciones generales y casi siempre en los años de cambio de Gobierno (aunque sean elecciones legislativas). En consecuencia, la abstención más alta se concentra, históricamente, en los años que suponen la “confirmación” de un partido político al frente del Ejecutivo. Este dato resulta muy interesante para establecer un perfil histórico del abstencionista español, ya que parece sugerir que, al menos hasta ahora, ha sido más dado a quedarse en casa cuando ha interpretado que la situación no precisaba de grandes cambios. Otra posible interpretación podría ser que la abstención más alta se produce entre votantes decepcionados con su partido, como “no voto de castigo” a un partido particular y no al sistema al completo, como parece demostrar el que vuelvan a las urnas cuando creen que el partido en el poder ha cumplido su ciclo o han renovado su confianza en su opción política y es tiempo de un cambio.

En general, y tomado en conjunto, el electorado español parece haber entendido tradicionalmente la abstención como un voto de castigo a un partido concreto y como señal de que no era imperioso un cambio de Gobierno. En cuanto se ha producido un periodo políticamente convulso, que ha desembocado en un cambio de partido al frente del Ejecutivo, su participación ha aumentado.

Tal interpretación de los resultados podría reforzarse si tenemos en cuenta que, con la excepción de las últimas, que trataremos por separado, desde desde el ascenso de Felipe González a la Presidencia, cada cambio de Gobierno se ha producido con un nivel mayor de abstención que el anterior: Felipe González llegó al poder con el mínimo histórico de abstención, el 20,03 por ciento y, a partir de ahí, Aznar subió al poder con un 22,62, Zapatero con un 24,34 y Rajoy con un 31,06. Encontraríamos el mínimo histórico de abstención en el periodo más convulso, las elecciones post Golpe de Estado del 23-F, y un paulatino aumento de la abstención conforme las condiciones materiales y la calidad de vida de los españoles aumentaba.

Sin embargo, las últimas elecciones generales parecen romper esa tendencia: Rajoy es el Presidente del Gobierno que ha accedido al cargo con una mayor abstención, del 31, 06 por ciento, el cuarto mayor dato de abstención de las elecciones generales. ¿Podría siginificar esto un cambio en la forma de entender la abstención por parte del electorado español? ¿Podría indicar su baja participación en una elecciones, aún cuando mostró interés en un cambio de rumbo político, el que la abstención pasiva se ha convertido en activa?

Habría que tener en cuenta que, en esas elecciones, el PSOE perdió cuatro millones de votantes en el mayor descalabro electoral de la historia de España, por lo que fueron unas elecciones excepcionales. La abstención aumentó, en total, en dos millones de personas respecto a las anteriores elecciones generales. Por su parte, los electores de PP, Izquierda Unida, UpyD y CiU, sumaron más de dos millones de votos más que en las elecciones anteriores, comportándose tal y como se esperaba de ellos (aumentando su participación en periodos convulsos) por lo que parece que la abstención en las últimas elecciones fue un fenómeno adscrito básicamente al electorado socialista. Es la excepción que confirma la regla.

Ahora bien, ¿dejaron de votar esos electores como forma de protesta ante el sistema o, simplemente, quedaron decepcionados con su partido y no encontraron otra opción acorde a sus intereses? ¿Volverán a movilizarse, tal y como sucedió en el pasado, cuando encuentren una opción acorde a sus intereses o sientan que el actual Gobierno ha cumplido su ciclo?  Como en toda estadística, hay margen para la interpretación y, con las actuales dinámicas de dispersión del voto y mayor concienciación política, cualquier cosa podría ser. Lo que parece claro es que han formado un gran caladero electoral de cuatro millones de electores que podrían resultar, en cualquier momento, decisivos.

Elecciones municipales

Separador Mapa por Region del sureste

Las elecciones municipales y autonómicas se celebran en diferentes fechas dependiendo de cada Comunidad Autónoma, a veces con años de diferencia, con el correspondiete cambio de contexto entre cada una de ellas. Por tanto, hemos tomado como referencia las elecciones municipales generales, quedando fuera de los resultados las elecciones al Parlamento Vasco, el de Cataluña, el de Galicia y el de Andalucía. Es por eso que son los resultados menos representativos de la gráfica.

Las elecciones municipales generales se encuentran a medio camino entre las elecciones generales y las europeas: muestran una media de abstención del 34,25 por ciento y un comportamiento más estable, con menor diferencia entre máximos y mínimos de abstención. También muestra un curioso comportamiento que hace que la abstención baje en una elecciones y suba en las siguientes, de forma aparentemente ajena a cualquier situación política.

La máxima abstención en unas elecciones municipales se alcanzó en su primera celebración en 1979, que fue del 37,49. Posteriormente se han alcanzado cifras similares en una tres ocasiones, durante las municipales de 1991 (37,22), 1999 (36,01) y 2007 (36,03).

A grandes rasgos, podríamos decir que el comportamiento del electorado abstencionista muestra una cierta correlación con el de las elecciones generales: siempre que ha habido una baja abstención para unas municipales se ha producido un cambio de Gobierno en las siguientes elecciones generales. La excepción de 1987 bien podría explicarse por la salida a la luz del escándalo de los GAL.

Referéndums

Separador libro por Polly

Por su parte los referéndums presentan una mayor abstención general, aunque se ajustan a las tendencias que hemos visto anteriormente: los referentes al ámbito nacional (Ley para la Reforma Política y Constitución Española) correlacionan al milímetro con las elecciones generales y los referentes al ámbito internacional (permanecer en la Alianza Atlántica y la Constitución Europea) se encuentran en niveles de abstención más altos, próximos a los niveles de abstención en las elecciones europeas.

Conclusiones

Separador llave por RLJ Photography NYC

Este artículo no pretende sacar más conclusiones que las ya expuestas en su cuerpo central. En mi opinión, parece que queda demostrado que el electorado español no ha entendido la abstención, hasta ahora, como un desafío al sistema sino más bien como un síntoma de desencanto con su opción política preferida y una señal de que no era urgente un cambio, por lo que sería necesario ampliar y revisar ciertas teorías políticas sobre la abstención que tienden al reduccionismo y a realizar una interpretación unívoca del fenómeno, sin tener en cuenta que, dependiendo del momento, puede significar cosas diferentes.

Más allá de eso, les dejo a ustedes el resto de conclusiones. Al fin y al cabo estas sirven sólo hasta ahora y el futuro siempre está al acecho. Siéntase libre de comentar, afilar su ingenio y aplicar sus conocimientos como arma arrojadiza contra quienes no piensen como usted (incluyendo al autor de este artículo) porque, de momento, no conocemos forma mejor para llegar al Argumento Definitivo.

Todos los datos de este artículo están extraídos del Ministerio del Interior y son accesibles desde el siguiente enlace.

Fotografías de See-Ming Lee, YanniKouts, Contando Estrellas, Resgión del Sureste, Polly y RLJ Photography NYC.

7 comentarios sobre “¿Cómo se comporta la abstención en España?

  1. Magnífico artículo que nos debe hacer reflexionar a los abstencionistas. Obviamente en la europeas, que todos percibimos como inútiles, además de los argumentos obvios y típico para no votar ( no participar en una farsa) se añade la inutilidad del parlamento europeo que, para más inri, desaparece de las televisiones durante 5 años. Por eso no entiendo ese afán de candidaturas como no sea para meter cabeza y hacerse “un poquito” visibles de cara a las generales que siempre van a tener más participación, pues el pueblo ( gran parte de él inculto, desconocedor de las características básicas de un sistema político, yo he llegado a escuchar que “había que votar”, que era un deber cívico) cree que elige al presidente del gobierno aunque no sea así. Por eso lograr una alta abstención en las generales es más difícil.

    1. Totalmente de acuerdo, anda que no me han dicho a mí veces eso de que es obligación ejercer mis ´´libertades´´.

      Si algo ha de cambiar no va a ser haciendo siempre lo mismo.

  2. Aunque la comprenda yo no comparto la opción abstencionista. Durante demasiado tiempo a la ciudadanía se le hurtado la opción de elegir a sus representantes. Ahora que tenemos esa opción me resulta muy difícil justificar la abstención.

    Es cierto que los partidos mayoritarios solo quieren reducir la democracia a votar a unos representantes cada cuatro años. En países con larga tradición democrática interpretan que la democracia es mucho más que ejercer el derecho al voto. Personas con intereses comunes se organizan, hacen campaña por un candidato, se reúnen con su representantes y hacen presión cuando interpretan que sus políticas les perjudican. Este comportamiento convierte un sistema con imperfecciones en algo vivo y posiblemente más justo que el más perfecto reparto de representantes.

    En España estamos aun aprendiendo que significa realmente vivir en un sistema democrático. Durante unas tres décadas hemos entendido la democracia como un partido deportivo donde cada uno de nosotros era el hincha de un equipo. Con ello nuestras únicas armas ha sido el derecho a la abstención porque votar otro partido era ser un “chaquetero”. En estos momento estamos en un momento de cambio. Un grupo de ciudadanos ha roto con el papel que le tocaba como hincha y ha empezado a interpretar de manera mucho más crítica las acciones políticas de cada partido. La conclusión a la que hemos llegado algunos es que los partidos creados a la muerte del dictador Francisco Franco se han quedado cautivos en el “espíritu de la transición”. No han evolucionado y no están preparados para los retos del SXXI.

    Estos partidos políticos están contrariados porque el ciudadano ya no toma el papel acostumbrado. Y como además no han soportado la necesaria regeneración continua que los partidos sanos deben tener, su desconexión con el pueblo llano es total. Estos partidos, al igual que muchas empresas del IBEX-35 y parte de la administración pública cada vez más se parecen zombies que en vez de cerebros buscan nuestros bolsillos. Esta regeneración se producirá y si no es desde dentro será de los outsiders.

    Desde mi punto de vista, una opción interesante será la de votar a los partidos minoritarios. Considero que hay opciones interesantes en todo el arco ideológico.

    Un saludo

  3. ¿Usted sabe que cuando va a votar está refrendando una partidocracia y no un democracia?. Usted NO ELIGE REPRESENTANTES, los españoles todavía no hemos podido elegir representantes desde que terminó el franquismo, solo refrendamos listas elaboradas por los jefes de cada partido. De esta manera el pueblo español no es soberano todavía, estamos en una dictadura de partidos. Hasta que eso no cambie, ¿para que seguir votando?

  4. Es la pescadilla que se muerde la cola. Para cambiar ese sistema, hay que votar a un partido que lleve a cabo esa reforma de la que hablas. Sin embargo, votar a los mismos de siempre o abstenerse va a contribuir activamente a que este sistema que imposibilita la elección directa de representantes perdure. Dicho de otro modo, para cambiar las reglas del sistema hay que jugar dentro de él, por mucho que nos pese y no estemos de acuerdo. El único y gran obstáculo es que la gran mayoría de la gente no es consciente de ello.

  5. El cambio no viene de la política, viene del individuo, que a su vez la suma de individuos crea la política. Asi que no sigamos creyendo la mentira de que votando vamos a cambiar al individuo. Primero seamos personas y luego hacemos política porque así nos va.
    Sabiendo esto yo no puedo votar.
    La tele, periodicos y radio manipula la mente. Informaros por vosotros mismo y contrastar muchas veces cada información hasta estar seguros de que es lo que teneis que implantar como creencia en vuestras mentes. La creencia mueve el mundo, si la creencia es erronea… así nos va!!

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