Las reglas para entender este circo tramposo al que llaman democracia

Voy a ser muy breve. Son unas pocas líneas porque la tomadura de pelo es de diseño.

Gritaban algunos por las calles no hace muchos años -hasta que se colocaron- a aquello de “que no, que no, que no nos representan“. Pero en estos momentos nadie lo dice, aunque la situación, si no es la misma que en aquel entonces, es todavía peor.

Veamos como funciona esta estructura política, llamada régimen del 78, también denominada para mayor chiste estado democrático social y de derecho.

Los partidos políticos son dominados por sus cúpulas, no más allá de 50 o 60 personas que ocupan su comisión ejecutiva, portavocías de su grupo parlamentario en el Congreso y el Senado, y ministerios y secretarias de estado cuando gobiernan.

Lo mismo sucede en la estructura política de cada una de nuestras autonomías.

Estas cúpulas nunca se deben al pueblo que los votó, ni responden ante él, ni el pueblo les importa un pepino. Responden únicamente a los intereses de los cuerpos de altos funcionarios del estado, de los que deben valerse para que estos les permitan gobernar y, como no y sobre todo, de los intereses oligárquicos presentes en el Ibex 35 y alguna que otra multinacional extranjera. No en vano, cuando dejan el puesto político, ocupan puestos de trabajo de lo más remunerado en estos sectores.

El resto de los diputados y senadores mindundis, no pertenecientes al escalón preferencial de las cúpulas partidarias antes mencionadas, para su reelección y cobro de la soldada, se deben y responden únicamente ante las cúpulas de esos partidos políticos. Ustedes y yo, y sus electores en general, les importamos un comino, aunque sean vecinos nuestros en algunos casos, porque son las cúpulas partidarias los que los incluyen, mantienen y en caso los apean de las listas electorales.

Y para finalizar ustedes se seguirán preguntando: ¿cómo se puede mantener esta ficción y este circo?

Hay dos razones: la primera, porque el sistema tiene muy bien cuidadas y alimentadas a determinadas capas y clases sociales (en otro articulo, las identificaremos) y la segunda, porque todo un mundo de medios de comunicación comprados y vendidos a caño libre, manipulan la información y nos entretienen con todo tipo de basura ociosa. Son por otra parte, esos mismos medios los que llevan años desincentivando la participación de los españoles en los asuntos públicos con todo tipo de procedimientos, fomentando el individualismo más feroz y egoísta.

Respecto del poder judicial, me remito a lo manifestado para las cúpulas partidarias. Sus miembros mejor posicionados en los altos tribunales son elegidos a través del Consejo General del Poder Judicial y este organismo es electo por esas mismas cúpulas partidarias. Ya se cerró el circulo.

Por si cupiera alguna duda, cada vez más, fiscales y jueces pasan a formar parte de la política o de empleos en los grandes despachos de abogados que asesoran a la oligarquía. Es más, en muchos casos lo hacen temporalmente, y luego vuelven a su desempeño de la función pública en un continuo rigodón. Con muchos abogados del estado o inspectores de Hacienda, pasa lo mismo.

Algunos podrán decir que bastaría encontrar la fórmula electoral para que los espíritus regeneradores tuvieran acceso al poder y de una vez por todas cambiaran este estado de cosas y acabaran con la oligarquía, que no democracia, que nos gobierna.

Vano intento de llevarse a cabo. Tales esfuerzos por vía electoral, con la hipotética creación de nuevas fuerzas políticas resultarían de lo más difícil con la ley electoral en la mano, es decir, sin subvenciones de partida y acceso a los medios públicos. Casi imposible sin contar con los medios privados, todos en manos de la oligarquía.

Un consejo para finalizar: si no hemos sido capaces como pueblo para sacarnos de encima esta pútrida estructura, al menos no la votemos, no la legitimemos.

P.D.- Hoy mismo publica Voz Pópuli que, en el restaurante de Madrid, el Telégrafo ha pillado comiendo a Florentino Pérez, la Fiscal General del Estado y el popular presentador “progresista” de la Sexta, el tal Ferreras. ¿Lo quieren más claro?

Laquenosvieneencima.blogspot.com

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