La histeria antirusa

Vuelve la histeria antirusa. Ha bastado que el imperio a través del señor Biden diera la orden, y raudos y veloces todos los medios occidentales y los gobiernos de Europa -la lacaya, la palanganera- se pusieran en marcha contra Rusia. Que qué le ha hecho Rusia a Europa, nadie lo sabe, pero Putin envenena, Putin es un dictador y Putin es malo.

Hace un tiempo a los agricultores fruteros catalanes y aragoneses orientales de nuestra provincia Rusia les compraba gran parte de su fruta y la pagaba bien. Y claro, sonó el teléfono en la Moncloa, ordenando sancionar a Rusia. Ni que decir tiene que Pedrito el nuestro, tardó cinco segundos en obedecer, los mismos que cuando le dijeron que reconociera a Guaido como presidente de Venezuela. Puestos a ser palanganeros en Europa, Pedrito se lleva la palma. En algo habría de destacar. Consecuencia: un mercado perdido, que otros han ocupado, y muchísimos camiones de fruta devueltos con la pérdida que ellos supone.

Decíamos que no sabemos qué le ha hecho Rusia a España. Pero da igual. Nuestras fuerzas armadas (sobre todo aéreas), en lugar de vigilar a Mohamed VI, el sátrapa del sur, especializado en hacernos habitualmente la vida imposible, más las que prepara y anda desarrollando (cayucos a Canarias al por mayor), andan por Letonia, Lituania y Estonia, provocando con maniobras militares en la frontera a la nación rusa, día sí y el otro también.

Con la vacuna rusa Spuknic contra el Covid sucedió lo mismo. Todo era mentira, fraude y manipulación rusa. A mi casi me cae la del pulpo por defenderla en el articulo de un diario: “póntela si quieres”, me decían, “que yo no lo haré” en el foro de la publicación. Siempre a lo personal cuando faltan argumentos. Las únicas verdaderas (de las chinas y cubanas, ni mentarlas) y fetén eran las norteamericanas Pfizer y la Moderna, amén de la inglesa Astrazeneca. Pues bien, las dos primeras ya están dando algunas dudas en la comunidad científica y encima, después de pagarlas, no llegan cuando tienen que llegar, pues sus empresas se las venden con prioridad al mejor postor a terceros países, toda una canallada. Las Astrazeneca por su parte, se ha dispuesto que sólo se pondrá a determinados segmentos de la población y algún país como Sudáfrica la ha rechazado. Hasta la señora Ursula Von der Layen, la alemana que como concesión al imperio siempre habla en inglés, casi nunca en alemán (idioma europeo donde los haya), acaba de reconocer que todas estas compras de vacunas no estuvieron acertadas y, desde que la prestigiosa revista científica The Lancet bendijera de todas las formas a la vacuna rusa Sputnik (que están adquiriendo numerosas naciones), ha tenido que abrir la puerta a su adquisición.

Por otro lado, cuando los rusos a través del mar Báltico- mediante un gaseoducto marítimo- están a punto de suministrar gas a Alemania, más barato que el norteamericano, que llega a Europa en barcos y es extraído mediante la fractura hidraúlica (todo un atentado al medio ambiente), los de siempre (es decir el imperio) al grito de “¡viva la competencia comercial y el mercado libre!”, andan amenazando a Alemania y a otros estados europeos para que se interrumpa y nunca entre en servicio el gaseoducto ruso.

Por ahora la Merkel resiste, y ya veremos cuanto tiempo.

Pero EEUU y su lacaya UE, siguen y siguen con el acoso a Rusia. Son el rayo que no cesa. Como ya no saben por donde salir para cercar y perjudicar a Rusia aún mas, que va ganando con menos presupuesto que EEUU la carrera de armamentos, ha aparecido en escena una tal Alexei Navanly, como víctima de la “dictadura de Putin”, un opositor ruso que lleva fundados cuatro partidos políticos y que presentado en Europa como la oposición al actual gobierno ruso, nunca ha pasado del 5% de los votos en las elecciones generales de ese país. Esto es así, porque en Rusia- lo que se oculta en occidente- la verdadera oposición a Putin y segundo partido de Rusia, no es otro mas que el partido comunista, con casi el 20% de los votos.

Por más señas el tal opositor (educado en la elitista universidad de Yale en EEUU) ya antes de ser escogido por EEUU y la UE como el nuevo Guaido para desestabilizar a Rusia, ya había sido condenado a tres años y medio de cárcel en los tribunales por defraudaciones en el ámbito privado, es decir, a los socios de alguna de sus empresas. Toda una joya.

Pero volvamos al relato. El tal Navanly presentó hace unos meses un cuadro de intoxicación (envenenamiento, según otros) y, curado y tratado en Rusia, se trasladó posteriormente ya en alta hospitalaria a Alemania para seguir su tratamiento, donde la prensa occidental sin prueba alguna viene acusando a Putin de haber sido envenenado. Desde entonces está harta Rusia de pedir las pruebas analítica llevadas a cabo en el país germano para examinarlas, sin que se le sean proporcionadas, es más, se le niegan sistemáticamente sin otro argumento.

¿Pero quien es realidad Navanly? Pues además de un defraudador, como se ha expuesto, se trata en realidad de un traidor a su patria, un agente al servicio del M16 británico. Lo digo porque existe en You tube un video con la conversación grabada entre la mano de derecha del tal Navanly y el más conocido espía británico que actúa en Rusia. En dicha conversación se prometen ingentes cantidades de dinero para que el opositor continúe con sus maniobras desestabilizadoras contra la Federación y el gobierno ruso.

Y aún las cosas se han ido complicando más. Al regresar Navanly a Rusia desde Alemania, fue detenido y llevado nuevamente a los tribunales que habían dejado en suspenso su pena por el delito de defraudación cometido, siempre y cuando cumpliera con las medidas de libertad vigilada, que deliberadamente ha incumplido para jugar el papel de víctima. Cuando esto escribo, corre el riego de cumplir la pena de forma íntegra por este motivo y toda la UE ha puesto el grito en el cielo calificando a Navanly como un preso político.

Uno de los gritones mayores ha sido el representante de la UE para la política exterior, el ínclito Josep Borrell, un chulo de marca mayor y soberbio donde los haya ( recojo opiniones en Madrid, década de los años ochenta del pasado siglo, de cualificados compañeros de partido que lo trataron, dichas en voz baja a un servidor en aquel tiempo), el cual ni corto ni perezoso se presentó en Moscú y en una rueda de prensa dada junto a el ministro de exteriores ruso, el señor Labrov , pidió la libertad del preso político Navanly.

Y claro, como somos una democracia asombro del mundo, con más de 150 condenados por delitos de opinión a esta fecha (diario Público), Pablo Hasel a punto de entrar en la cárcel y Valtononic, el rapero, en el exilio, más numerosos presos catalanes, unos en el extranjero y otros entre rejas, y rechazadas todas las euroórdenes en Europa (la de Bélgica por no tener garantizado el estado español en este caso la presunción de inocencia y un proceso justo a los reclamados, tribunales belgas dijeron), el amigo Borrel en su mejor versión de chulo en Moscú y en inglés (faltaría mas, a pesar de ser español idioma comunitario) reprochó a la Federación rusa sus comportamientos y exigió la libertad, esta vez sí, del preso político Navanly. Y entonces Labrov, que no es un palanganero de nadie y en ruso, naturalmente, le reconvino que examinara su propia casa y no fuera dando tantas lecciones nadie.

Finalizo: esto sólo ha hecho que empezar. Vendrán más manipulaciones, sanciones y ataques. Qué tiempos aquellos en los que un estadista de talla (hoy ya no hay) como el general De Gaulle, buscaba una Europa hasta los Urales.

P.D.: Se le olvidó al señor Borrell y también a todos sus conmilitones de la UE la exigencia de libertad para Julian Assange, en el Reino Unido ( donde sigue detenido) y reclamado por los Estados Unidos, por haber divulgado los papeles de Wikeleaks. Gracias a él y su defensa de la libertad de expresión, pudimos saber toda la basura del mundo anglosajón ensuciando el planeta con apoyo a golpes de estado, asesinatos y conspiraciones y malas artes de todo tipo.

laquesenosvieneencima.blogspot.es

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