La quiebra de la R-3 y la R-5 costaría al Estado 830 millones de euros

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Las autopistas radiales de Madrid R-3 y R-5 constituyen un negocio “rentable”, si bien su viabilidad depende de que reciban una “inyección de capital”, público o privado. Si tuvieran que ser liquidades, el Estado debería pagar a la sociedad concesionaria 830 millones de euros.

Así concluye la administración concursal de la sociedad concesionaria de estas autopistas en el informe que han emitido sobre las vías que se declararon en suspensión de pagos a finales de octubre de 2012.

Se da la circunstancia de que la sociedad concesionaria de las autopistas está pendiente de ingresar un importe de 130 millones de euros correspondiente a las ayudas articuladas por el Ministerio de Fomento para las autopistas con problemas económico-financieros, según informaron a Europa Press en fuentes del sector.

 

Ayudas o quiebra

En concreto, Accesos de Madrid, concesionaria de estas dos radiales, tiene pendiente de cobrar de Fomento 80 millones de euros en concepto de créditos participativos correspondientes a los ejercicios 2011 y 2012, otros 20 millones de euros por cuenta de compensación de 2012 y 20 millones más por este mismo concepto, pero de este año.

El Ministerio de Fomento dispuso estas dos líneas de ayudas para contribuir a que la decena de sociedades autopistas que atraviesan problemas económicos y financieros afronten los sobrecostes que registraron con las expropiaciones y la caída de los tráficos.

En caso de que la sociedad titular de la R-3 y la R-5 finalmente se viera abocada a la liquidación y que las autopistas tuvieran que revertir al Estado, la Administración debería abonar a la concesionaria un total de 830 millones de euros a la firma concesionaria en concepto de responsabilidad patrimonial administrativa, según detallaron las mismas fuentes.

Los concursos de autopistas

Estas dos radiales forman parte de la media docena de vías de pago que ya se han declarado en concurso por sus desequilibrios económicos y financieros.

En este caso, la R-3 y la R-5 fueron declaradas en concurso a finales de octubre de 2012 con con una conjunta total de 2.022 millones de euros. La sociedad concesionaria de estas vías están a su vez participadas por Abertis, con un 35% de capital, Sacyr (25%), ACS 20% y una sociedad de participaciones de la antigua Caja Madrid con otro 20%.

La autopista R-3 Madrid-Arganda y la R-5 Madrid-Navalcarnero están en explotación desde junio de 2004 y son dos de las vías que más han acusado la caída de usuarios que registran todas las vías de pago desde el inicio de la crisis.

La R-3 contabilizó una media diaria de unos 9.490 vehículos en el periodo enero-octubre de 2012, últimos datos registrados por el Ministerio de Fomento, lo que supone un descenso del 25% respecto al mismo periodo del año anterior. En el caso de la R-5, el descenso del tráfico fue del 15,6%, hasta un promedio de 8.157 usuarios diarios.

 

 

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