Análisis de una obra literaria: Galdós y España

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En ocasiones encontramos en novelas, cuentos o escritos literarios fragmentos en los que se aborda la realidad socio-política de la época en la que se inscribe la novela. En este caso Benito Pérez Galdós, uno de nuestros literatos más importantes que no obtuvo el Premio Nobel de Literatura por presiones de la iglesia y del gobierno conservador español (él era progresista y anticlerical), pone el acento en el derrumbe de la política, la falta de moral en la misma, el compadreo, la falta de democracia y, en definitiva, en el caciquismo imperante que lastraba las posibilidades de progreso. Leeremos atentamente el texto en clase, proyectado en la pizarra digital. Después de explicar a grandes rasgos la España de la Restauración se abrirá un debate entre todos proponiendo que se opine sobre lo que dice Galdós y si tiene relación con la España de hoy. Es cierto que el escritor canario fue partícipe de una época caracterizada por la corrupción y el caciquismo. Esto lo hemos estudiado ya en clase y, por tanto, no será difícil extrapolar a la situación actual de la política nacional.Galdós anticipaba sobre muchos de los males de su época y que han acabado siendo los mismos males que padecemos en la actualidad. Y así cumplimos con una de las misiones de nuestra profesión: conocer el pasado para entender el presente.

Fragmento del libro de Benito Pérez-Galdós"La fe nacional y otros escritos sobre España"publicado en 1912 (portada editorial Rey Lear)
"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos… Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (…) No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (…) La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis ética, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental".

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