La bandera higiénica

 

 

EN ESTA cariacontecida nación en la que ser culto es una putada, y por el contrario ser un miserable y un superlativo pusilánime te lleva a la gloria y orgasmo político en los peldaños parlamentarios, llega uno a pensar que ni bandera roji-gualda , ni patria, ni símbolos, ni himnos, ni leches.

Lo único que debería erigirse como emblema patrio en la capital de nuestro sacrosanto ibérico solar patrio, es un mástil con dos metros de papel del Water ondeando en la castellana. Con esta bandera higiénica seguro que si se identifican los millones de corderos que esparcen su lana por las alcantarillas de la estupidez de todo un corral celtíbero.

 

Esteban Tena

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