¿De verdad queremos una fuga de cerebros?

¿Realmente es beneficiosa la fuga de cerebros para la economía y la sociedad española? Ultimamente no dejo de leer declaraciones de políticos a favor de que los jóvenes emigren. Hoy mismo, Esperanza Aguirre afirmaba que el número creciente de jóvenes españoles con buenos trabajos en el extranjero tendrá un efecto muy positivo en nuestra economía. Hace unos días la ministra de Trabajo llamaba a la “movilidad exterior” a la marcha de jóvenes al extranjero para buscar empleo. En mi opinión, el efecto es más negativo que positivo.

A corto plazo la emigración pura y dura simplemente maquilla la tasa de paro ya que reduce los demandantes de empleo. Este efecto quizás guste a nuestros gobernantes pero demuestra que no les interesa lo más mínimo el bienestar a largo plazo de sus ciudadanos. La emigración de gente joven está demostrada que reduce la natalidad. En país en vías de desarrollo este efecto es beneficioso pero en España, con una natalidad de las más bajas del mundo, el efecto será desolador. Analizando el aspecto económico, la emigración de personas cualificadas o por encima de la media en general creo que es negativa para el país:

– Se pierde dinero invertido por el Estado en la formación de los jóvenes, dado que la mayoría de los españoles han estudiado en colegios públicos o concertados y en universidades públicas.
– Reduce el potencial de creación de nuevas empresas o crecimiento de las existentes, ya que para ello se necesita capital humano bien cualificado
– Empeora la capacidad de I+D del país, el principal motor de crecimiento de cualquier país que se considere desarrollado.
– Aumenta el ratio deuda/habitante, porque la emigración de gente cualificada baja el salario medio y por tanto el país al final tiene menos capacidad para hacer frente a sus deudas.

Si nos fijamos en la historia de Argentina y en concreto, después del corralito de 2002, ¿mejoró la situación cuando miles de argentinos (la mayoría bien cualificados) tuvieron que emigrar? A corto plazo las cifras de crecimiento económico fueron buenas debido al auge de la exportación de materias primas durante el ciclo de 2003 a 2008 pero en los ultimos años la economía se ha estancado y la inflación se ha disparado. No se puede crecer eternamente a base de exportar bienes básicos.

Resumiendo, creo que sin una mano de obra bien cualificada que trabaje en sectores de alto valor añadido, al final el crecimiento económico, alimentado por burbujas inmobiliarias o burbujas especulativas de materias primas, se desvanece.

3 comentarios sobre “¿De verdad queremos una fuga de cerebros?

  1. Hola:
    Yo el primer defecto que le veo al artículo es uno de cómo el autor cree en que somos agentes activos de la Historia.

    Lo digo por su uso del plural ¿queremos? Cuando decimos nosotros, “nosotros queremos”, mentimos siempre.
    “Nosotros” no queremos nada y ni siquiera creo que “ellos”, esta gente que gobierna ocurra esto por decisión de ellos, ni que les guste -aunque algunos pensarán y alguno lo dice, que los que se van enviarán dinero a sus familias, como durante el franquismo, y así ellos podrán seguir viviendo de arriba, en plan clase extractiva.

    Yo creo que el que se vaya se tiene que llevar hasta las cenizas de sus abuelos, y no enviar ni un euro a España -que se mueran esos.
    Y cuando venga la Guerra Civil, es cosa segura, verla de lejos y reírse de los que se matan merecido se lo tienen.

    Esas declaraciones de Aguirre son puro oportunismo de la cancerosa esa -y aclaro que yo soy una persona con tan mala entraña, que detesto a los cancerosos porque he comprobado que se vuelven odiosos y llenos de rabia contra los demás, y me da igual que sean enfermos y no sea culpa de ellos- Aguirre ante una situación desastrosa la trata de utilizar a su beneficio. Es una beneficiada por el sistema o sea.

    A no equivocarse, si hubiera elecciones gana de lejos, la votarían todas las mujeres españolas ¡Estaría bien, porque el desastre sería tan grande, que tras 4 años de Aguirre en reacción se le quita el voto y la candidatura a la mujer para siempre!

    Y tampoco me gusta que a los emigrados nos llamen cerebros en fuga. Cerebros habrá alguno, la mayoría, yo por ejemplo, somos unos fracasados de la vida y los demás que conozco también.
    Si ser ingeniero o arquitecto o de empresariales y estar fregando platos en Londres no es de fracasados, ya me dirá. Y no me vengan con optimismos, esos jóvenes fracasados aguantan a base de alcohol y droga.
    Esos sí, no nos pidan que pongamos buen gesto.

    En cuanto a la comparación con Argentina, pobrecicos, que como se les fueron los cerebros ahora no levantan cabeza y lo mismo le pasaría a España, que uno y otro país revienten como una rata podrida, el individuo debe mirar por sí mismo y su familia y entorno principal, y no por entelequias como la nación digo que la levanten los que poseen la nación, o sea los propietarios de bienes inmuebles y pudientes en general.
    Ellos la hundieron, ellos la tienen que levantar.

    1. Hay que reconocer que tiene mucho sentido lo que dices y más aplicado a España o Argentina. Al final, es uno el que tiene que salvarse solito y el país o la nación es lo de menos. Eso vale para países serios, con regímenes democráticos y con un sentido de lo social o comunitario que no se da en un anti-país como España.

      Eso no quita para que coincida también con el articulista en buena parte. No menciona, sin embargo, el efecto catastrófico de la inmigración fomentada por la castuza con el cuento inmobiliario, y que supone ahora la emigración de tantos españoles como antaño.

  2. En mi opinión, respecto a la gente joven que se está yendo, habría que distinguir entre 2 tipos de emigración:
    -La que se integrará en el nuevo país (formando pareja con un/a local y estableciéndose ahí). Esta, difícilmente volverá como no sea de vacaciones.

    -La otra, es la que se “enguetará” (algo muy dado entre los españoles) y no se integrará completamente (entretenidísimos domingos viendo el partido de la Liga en la “Casa Aragonesa”). Esta emigración será como la de los anos 60: si les permiten trabajar en el país de acogida aguantarán. Si les sobreviene una crisis como la de principios de los 70, volverán con el rabo entre las piernas y dirán aquello que ya dijeron hace 40 anos sus abuelos: “No es que nos hayan echado, es que la nostalgia nos hizo volver” (curiosamente a todos los que estaban en Francia, Alemania e Inglaterra les dio un ataque de nostalgia coincidiendo con la primera crisis del petróleo… a los que estaban en Suiza, “no sé por qué motivo” no les dio el ataque de nostalgia). Vamos… nada que no estén haciendo ahora los latinoamericanos u otros colectivos que llegaron a Espana pensando que era para siempre.

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