Criptomonedas, ladrillo y mercados revueltos – Economía Directa

Hoy hablamos sobre inversiones, especulación, burbujas y el estado de los mercados. Comenzamos hablando sobre criptomonedas y si estamos ante una burbuja de cotización. Con varias criptos como Bitcoin, Ethereum o Dogecoin sacando músculos, hay férreos defensores y detractores de estas monedas. También debatimos si son un producto meramente de especulación e inversión o si son algo más. En la segunda parte del programa, hablamos sobre cultura financiera, tanto a nivel español como a nivel internacional. ¿Están comprendiendo bien los inversores el estado actual del mercado? Con Josean Paunero y Víctor García. Conduce Juan Carlos Barba.

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2 comentarios sobre “Criptomonedas, ladrillo y mercados revueltos – Economía Directa

  1. Sin entrar en disquisiciones sobre las criptomonedas, y si son o no ‘refugio de maleantes’ tal y como pregonan Christine Lagarde y Janet Yellen, que no tienen en cuenta el dicho aquél de que: “en todas las casas cuecen habas y en la mía a calderadas”, me permito hacer algunas puntualizaciones.

    Por centrarme en el coste energético que supone la minería del bitcoin, aclarar que a fecha de hoy el 30% de la energía necesaria es obtenida de fuentes de energía como la solar y eólica, y parece que el proceso no ha hecho más que empezar.

    No existe ninguna relación entre las monedas digitales que puedan llegar a emitir los distintos bancos centrales y las criptomonedas; e incluso, entre las propias criptomonedas. Vamos, que meterlas en el mismo saco es confundir ‘churras y merinas’

    La puesta en marcha de las monedas digitales (China ya está en fase piloto con el lanzamiento del yuan digital) no tienen más objeto que el de abaratar los costes de transacción, al tiempo que se logra el control individualizado del sujeto económico a un coste ridículo.

    Las razones por las que tanto en Europa como en EEUU se está posponiendo el tema es que tal medida podría suponer la ‘puntilla’ para el ya ‘tocado’ sistema bancario, que de momento se resiste a su desaparición mediante procesos de absorción (bueno, ellos le llaman fusiones) y el ‘sangrado’ de sus clientes. Para qué necesito un banco si desde mi casa puedo abrir cuenta en el banco central, que me cobra unos gastos operativos ridículos o asumibles con el único fin de compensar los ingresos que hasta entonces obtenía de la banca. Hay muchos millones de europeos o estadounidenses. De cualquier forma, pienso que la agonía es lenta pero imparable. Por otro lado, la incidencia de tal tipo de moneda, que no deja de ser moneda fiduciaria elevada a potencia enésima, afectaría decisivamente al funcionamiento de los mercados financieros (mercados generadores de burbujas). Las autoridades económicas y monetarias ya no podrían seguir alegando que es que desconocían la actividad u operativa de tal o cual banco o mercado. Claro… la moneda digital es también un arma de doble filo. De ahí, que los bancos centrales estén ‘rumiando’ el tema; aunque parece poco previsible que acaben ‘lanzando piedras sobre su propio tejado’. Me temo que una vez más, vamos a ver la desgastada estrategia aplicada regularmente por todos los poderes: “Vamos a cambiar algo, para que todo siga igual”.

    Sigamos el desarrollo del yuan digital, como proyecto piloto, para observar las ‘maravillosas oportunidades’ que nos van a ofrecer a los ciudadanos del mundo la moneda digital.

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