HANNA ARENDT Y LA POLÍTICA.

Las meninas 171Hay muchos de los requisitos exigibles a una democracia que aqui no se cumplen, sería muy extenso enumerarlos, algunos ya se han comentado. Pero, al margen de los tecnicismos y la mecánica democrática que deben regir en un sistema político que se quiera llamar así, hay otros factores importantes que ayudan a que lo sea. Uno de ellos es la educación de los ciudadanos, el alto grado de formación es un indicador fiable de la calidad de la democracia, por tanto una educación sería uno de esos valores que deberiamos cuidar sobre todo porque nos hace comprender y participar. En nuestro caso no se hace porque el interés es otro, justo el contrario.

Hanna Arendt, filósofa alemana de gran prestigio, admiraba a las democracias de los ciudadanos, odiaba a las democracias de partidos, reflexionaba acerca de la incapacidad de las democracias para defenderse a si mismas. Recuperó para el debate el sentido del mal y lo introdujo en su discurso fuera de toda cuestión religiosa u oscura y tampoco lo hizo como la proyección del mal sobre el otro.

El término más representativo para Arendt es “Pluralidad”, cada persona debe ser tratada como igual pero debe ser reconocida en su singuralidad o diferencia, se puede respetar la igualdad y la diferencia, la singularidad de cada individuo existe y resiste al intento de verse reducida a una esencia común. El totalitarismo lo que hace es homogeneizar, reducir a un número, algo prescindible, lleva a su máxima expresión al hombre masa, lo cual ocurre también en democracia.

La política tiene valor intrinseco como expresión de la condición humana en la pluralidad, es el sentido más alto de la política. En su sentido auténtico la política es lo má elevado del ser humano, los seres humanos se expresan en la esfera pública porque ahí es donde se relacionan con los otros contrastando puntos de vista distintos y tratando de llegar a soluciones consensuadas. El ciudadano es sustancialmente distinto al burgués, decía Arendt, que es el sujeto que se preocupa por sus propios intereses, que defiende lo suyo, criterio egoista, era la representación del mundo del mercado totalmente distinto al mundo de la vida pública. La política se pervierte cuando hay conjunción de intereses, cuando no hay pluralidad, cuando hay pensamiento único, esto lo representan muy bien los partidos políticos tal y como funcionan hoy, son la degradación de la política.

A Hanna Arendt le gustaba la política menos institucionalizada, la que deciden los ciudadanos de una forma más espontánea, esa misma que hemos visto estos dias lanzarse a la calle por medio de movimientos contra los desahucios hasta obligar a los partidos institucionalizados a cambiar su voto y hacerlo parte de realidad de la que estaban tan alejados. La pluralidad está ligada a la espontaneidad. El descrédito de lo político lleva a lo privado, al refugio de los intereses donde no hay libertad. Cuanto más recula la política más se instaura el gobierno de las leyes del mercado.

No puede estar la política supeditada a la economía, no puede ser la gestión de intereses, el totalitarismo se da la mano con ésta visión burguesa del ser humano. El totalitarismo se hizo real por la ausencia de solidaridad, ausencia de política que hizo que la gente sólo se preocupara de salvarse a si misma aún a costa de sacrificar a sus propios vecinos o a su propia familia. El totalitarismo necesita de la complicidad de las masas populares, de la sociedad.

Decía Hanna Arendt que el buen padre de familia y el buen funcionario son los grandes tiranos del siglo XX, están en la base del totalitarismo, todo lo justifican por el bien de su familia, de sus intereses, lo abandonan todo por sus intereses y se convierten en delatores, traidores etc..como les ocurrió a todos esos buenos hombres durante el nazismo. Personas con intenciones normales dan pie a todo eso, sin ningún interés malévolo y en una sociedad culta. Los cínicos cambian de chaqueta, los dogmáticos son fanáticos y los ciudadanos normales, terrorificamente normales son manipulables en su desorientación por motivaciones tan distintas como el miedo o un interés banal.

Cuando los ciudadanos se abandonan y lo dejan todo en manos de los llamados representantes, sean partidos o sean otros grupos, la propia democracia se puede convertir en la antitesis de sus propios principios.

 

Un comentario sobre “HANNA ARENDT Y LA POLÍTICA.

  1. muy bueno, luego trato de comentar, pero cuando hablas de economia de todos modos hay que diferenciar 2 cosas , lo que es economia como palabra y lo que es bienes fisicos como bienes fisicos……. cuando hablamos de bienes fisicos, como economia, yo hasta prefiero un rey que la democracia, pues todos somos inelasticos a morir de hambre, y eso no genera en el hombre hombres sino animales, la alemania nazi tal vez sea el ejemplo opuesto a lo comentado por ti, donde el intestino de la gente es el que les hizo abandonar el principio logico de la sociedad y logicamente en esa animalada alguien recogio eso politicamente…. es lo que la pasa a venezuela puede devaluar su moneda, es lo que hay que hacer, pero a ese nivel de devaluacion de un 40%, el estado amplia su gasto en un 60%, sin soporte, eso es algo de muerte, pues no es un nuevo nivel que luego se interioriza, pues nadie lo ve asi, sino lo ven como otra espirarl de destruccion,,,, la economia, mientras sea repartir lo que hay, todo esta bien, el problema es cuando los ciudadanos pretenden que reparta lo que no hay……. sin embargo con respeto a los ciudadanos, pero realmente, los ciudadanos, cuando se beben en el espiritu unico del presente, a todo coste futuro, no suelen acabar evaluando los costes, ni tienen capacidad de hacerlo.

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