Un poema y una asociación judicial (artículo)

Les voy a reproducir, no sin asco, un poema (por llamarle de alguna forma) publicado hace pocos días en una revista por un colaborador de la misma. La basura ramplona, cuyo colaborador firma con pseudónimo, se titula “De monjas a diputadas”, y dice así :

“La diputada Montero/ expareja del Coletas/ ya no está en el candelero/ por una inquieta bragueta/ va con Tania al gallinero”

Como todo el mundo sabe, no soy precisamente un admirador de Podemos ni de nuestra Ministra de Igualdad y menos del posmodernismo en general. Ahora bien, me disgusta profundamente la mala educación, la injuria, el mal gusto y en general esa psicosis obsesiva de algunos con Pablo Iglesias y su esposa, muy cerca del trastorno mental.

No hubiera recogido esta basura ramplona si se hubiera publicado en cualquiera de los asquerosos formatos de nuestras televisiones o de ciertas emisoras de radio. Lo he hecho –oído al tambor como dicen los latinoamericanos- porque, para que vayan enterándose los que a esta fecha todavía no lo sepan y repiten como papagayos que vivimos en un estado de derecho, el poemita ha sido publicado en la revista de la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria.

Dicha asociación, según nuestros medios de comunicación, es tenida por moderada. Visto lo visto, imagínense ustedes como debe ser la Asociación Profesional de la Magistratura, calificada en esos mismos medios como conservadora.

La Francisco de Vitoria, como todas las asociaciones de jueces, presume de imparcial, independiente y objetiva. Es un decir, claro.

Este es el poder judicial que tenemos. Como para fiarse.

La revista donde se ha publicado (6.000 ejemplares de difusión) casi seguro que la pagamos entre todos, vía subvenciones. Eso encima.

Este país y su constitución, que dice que los poderes emanan del pueblo, el judicial entre ellos (aquí ya han comenzado a oírse las carcajadas) es un esperpento. Los poderes no emanan del pueblo y menos el judicial, sino de una oligarquía económica, una partitocracia en absoluto democrática en sus reglas internas y en bastantes casos de sus cómplices, los altos funcionarios del Estado.

Ustedes y yo, como pueblo, sólo estamos para pagar cada días más impuestos, más que nada porque los que gozan de la riqueza y la opulencia cada día pagan menos, y algunos nada.

Estas asociaciones de jueces, que no son mas que sindicatos encubiertos, llevan años cuidando no sólo de mejorar sus salarios sino de influir y criticar toda la labor legislativa del parlamento nacional. Son un poder fáctico al que nadie ha elegido y casi recuerdan a las que fueron en la Restauración las Juntas de Defensa.

Estas asociaciones no deberían existir. El buen juez es sencillo, austero y vive apartado de cualquier juego político directo o indirecto. No se concibe cómo los miembros de un poder del estado puedan asociarse e influir en el quehacer político. Los militares, por ejemplo, no pueden hacerlo. Por la misma regla de tres, debieran existir los sindicatos o asociaciones de parlamentarios, alcaldes o ministros ( poder legislativo y ejecutivo).

Cuando esto llegue -que podría llegar- que nos coja a todos confesados.

P.D.- Cómo no, la Audiencia Provicial de Madrid ha resuelto que no se vulnera el honor de la señora Montero, porque el poema es Libertad de expresión. El Juzgado de 1 Instancia había fallado a favor de la señora Montero y la Audiencia Provincial ha revocado la sentencia. Ya verán lo que les sucede a ustedes si reproducen la mitad o menos del contenido del poema contra algún preboste del régimen del 78 o franquista camuflado. La señora Montero habían entablado una demanda civil de protección del honor contra el autor del poema y la asociación judicial.

laquenosvieneencima.blogspot.com

Un comentario sobre “Un poema y una asociación judicial (artículo)

  1. Lamentable, así esta´la “Justicia”. Por otra parte, la tirria a Iglesias llega a extremos grotescos. Por ejemplo, algún votante de Vox pide por las redes que Abascal “hostie” a PIT…Menuda democracia tenemos.

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