El futuro de mi bebé.

chupete

Capítulo 1.2 La mujer y el dragón

12:1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
12:2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.
12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas;
12:4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

El libro de las Revelaciones o Apocalipsis de San Juan

El alumbramiento de una vida, el nacimiento de mi bebé te inhala una sobredosis de optimismo hacia el futuro más cercano, muy alejado del dragón cuyo fin es devorar al recién nacido.

¿O NO ESTA TAN LEJOS? Seamos objetivos y razonables. Hay que ser un valiente para permitir, en este nuestro “digno” país, que una criaturita rompa a llorar e inicie sus andanzas por este su nuevo mundo.

¿Qué debe asegurar el estado a un recién nacido en su territorio gestionado?

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA- 1978.

PREÁMBULO

La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

 

Uno no piensa en el futuro cuando, entre tus brazos, esperas pacientemente vislumbrar una sonrisita cómplice que señala que ya hay un nexo, una compenetración y un reconocimiento del hijo hacia el padre y la madre. No piensa en su educación futura, en la sanidad que le corresponda o en el oficio que le dé de comer.

Llora, ¡qué más da la economía!, pañal arriba, pañal abajo, ¡qué más da la educación! Pero pensando fríamente, olvidando el calorcito “anestesiante” que su cuerpo nos da.

 

¿Qué aconsejaré yo a mi hijo el día que decida qué estudiar? ¿Podrá estudiar?

¿Estudiará cocina para trabajar en el sector con más futuro de España? ¿Idiomas para emigrar al extranjero y que allí sí sea valorado? ¿Será un becario eterno inmerso en un científico brillante con un salario mediocre?

 

¿Creemos realmente que ante el panorama actual, no se sí tragicómico, digno de un vodevil o con pasaje directo al colapso, este gremio de políticos afincados en la miseria puedan enderezar nuestro destino que inexorablemente se acerca al desastre social más absoluto y a la pérdida de generaciones con un futuro descorazonador?

Solo me queda confiar en nuestras propias capacidades, ser capaces de educar y cuidar de forma sana y correcta para que en su futuro más próximo sea un hombre fuerte, maduro, seguro de sus convicciones y feliz con sus sentimientos. Y que, mientras y durante su desarrollo este país despierte, expulse a todos sus parásitos de olimpo de la políticas y seamos capaces de constituir una sociedad, unas estructuras que nos aseguren que el futuro de nuestros hijos sea aquel que nosotros creamos darle, con total libertad de decisión, sea acertada o equivocada.

Salud a tod@s.

Para ti R1660.

5 comentarios sobre “El futuro de mi bebé.

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