Cementerios nucleares y de los otros


Queridos lectores,

En estas fechas hay cierta polémica por la ubicación del depósito de residuos nucleares; agrupaciones ecologistas y ciudadanos preocupados (por el efecto ambiental) luchan por que no se ubiquen cerca de sus localidades, mientras que alcaldes y ciudadanos preocupados (por el efecto del paro) aspiran a ser la futura sede de este almacén centralizado, no por masoquismo si no por los evidentes beneficios económicos que supondrá tener una inyección constante de dinero en sus municipios. Una vez más, el debate se plantea como una confrontación entre el idealismo medioambiental y el realismo de las necesidades económicas, entre los anhelos bienintencionados e infantiles de un mundo mejor y el análisis frío y objetivo de la realidad, que implica esfuerzos y sacrificios para mantener esta sociedad. Sin embargo, el supuesto análisis de costes y beneficios que decanta la balanza del lado del almacén centralizado de residuos nucleares no incluye todas las variables, y si lo hiciera el resultado sería bastante inquietante.

En este almacén se pretende almacenar durante un período de cien años los residuos nucleares de toda España, tanto los de baja como los de media y alta intensidad. Los residuos estarán dispuestos en contenedores estancos con tres capas de protección, y serán almacenados dentro de unos silos, englobados dentro de una instalación hecha de hormigón reforzado a prueba de terremotos e incluso del impacto de un caza. Se podría pensar que el diseño de la instalación está un tanto sobredimensionado, pero si se tiene en cuenta el riesgo que habría si estos residuos quedaran expuestos al medio ambiente cualquier precaución es poca. Los residuos de más alta actividad, como el plutonio, no son sólo radiactivos sino que además son muy tóxicos, y cantidades mínimas filtradas en el acuífero podrían contaminar hasta niveles letales el abastecimiento de aguas de todas las poblaciones en un radio de varias decenas de kilómetros, eventualmente incluso a centenares de kilómetros si no se pusiera coto a su dispersión. Por tanto, toda medida de protección es justificada y en ese sentido quienes han diseñado el almacén han hecho sin duda correctamente su trabajo. No hay que olvidar que los residuos radiactivos emiten una cantidad de calor nada desdeñable, y eso unido al carácter corrosivo de ciertas sustancias que se forman, e incluso al riesgo de corrosión a largo plazo de la humedad ambiental, hacen aconsejable sustituir los bidones de almacenamiento cada cierto tiempo (del orden de 50 o 100 años) y llegado el caso sustituir el propio almacén, comenzando desde cero; por eso se le da al almacén una vida útil de 100 años. El riesgo es tan elevado que cualquier precaución es poca.

Una de las cosas que primero llama la atención al analizar los costes y beneficios de la energía nuclear es que se minusvaloran los costes asociados a la gestión de los residuos. Esto es lógico: es la práctica normal de todas las industrias en Occidente; los costes ambientales están externalizados (otro los paga) y no se incluyen en el balance de resultados. Lo que es particular de la energía nuclear es que sus residuos tienen una gran letalidad en el corto plazo (de tal modo que al público general le es fácil establecer la conexión causa-afecto) y que son peligrosos durante virtualmente toda la eternidad (centenares de miles de años, que para la escala humana es como decir para siempre). Si se tuviera en cuenta el gasto constante y eterno de la gestión de los residuos es más que dudoso que la energía nuclear sea realmente rentable (salvo que los arrojemos al mar o en un país del Tercer Mundo, como se hacía antes).

Pero si a esto añadimos el oil crash… entonces el problema toma un tinte siniestro. Porque dentro de 100 años, cuando deberíamos renovar el almacén, no tendremos la energía, ni la capacidad técnica, ni posiblemente el conocimiento para hacerlo. Porque la sociedad de dentro de 100 años no tendrá ni la décima parte de la energía de la que disponemos hoy en día, y tendrá que destinar la mayoría de sus recursos a la agricultura, a alimentar la población. Y esa sociedad, en la que afortunadamente el que esto escribe y quienes ahora me leen ya no estaremos, tendrá que gestionar la bomba de relojería del almacén de residuos nucleares. En definitiva, el alcalde que firme la aceptación del almacén en su término municipal está firmando la condena a muerte de toda su comarca y posiblemente de un área decenas de kilómetros a la redonda. Y esta condena a muerte se cumplirá; puede que no en 100 años, pero seguramente en 200 o 300 años. Cuando uno tiene 500.000 años por delante para esperar a que los residuos de alta radiactividad cesen de ser letales, un plazo de unos pocos siglos no es realmente relevante.

Y si ya comienzan a removerse inquietos en su sillón mientras esto leen, piensen que en realidad los problemas se van a presentar mucho antes. Porque la crisis económica creciente va a hacer cada vez más complicado mantener una instalación tan complicada, y costosa energéticamente (el almacenamiento debe ser refrigerado para que la temperatura no supere los 400ºC, cosa no trivial si se tiene en cuenta que los residuos emiten bastante calor). ¿Cuántos años podrá el Gobierno de turno mantener al 100% los costes de esta instalación no productiva, mientras el paro va escalando al 25, al 30, al 40%? ¿Cuánto tiempo se podrá garantizar el suministro eléctrico para la refrigeración y la gestión en general? ¿Cuánto tiempo se podrán mantener todos esos puestos? ¿Cómo se evitará la degradación de la formación de los futuros técnicos en una sociedad que colapsa? ¿Dónde habrá facultades que ejerciten en un saber que sólo será marginalmente útil, al haber desaparecido las centrales nucleares? Como tantas otras instalaciones de la sociedad industrial, su viabilidad se basa en el supuesto insostenible de una sociedad pujante y en crecimiento constante. Y esto se compadece mal de un nuevo escenario de precariedad creciente.

No hay una solución fácil a este problema, porque la alternativa es dejar los residuos en las centrales con idénticos o agravados problemas. Entonces, ¿qué? Quizá buscar un lugar en el mundo, lo más alejado de todo, que convertir en una tierra yerma y muerta para siempre. Donde enterrar nuestra vergüenza y nuestra soberbia. Donde crear, literalmente, el infierno en la tierra. O si no, esperar a que los residuos maten a nuestros nietos o a nuestros bisnietos.

Bienvenidos a la gestión imposible del desastre.

AT.

23 comentarios en “Cementerios nucleares y de los otros

  1. nhorabuena por el blog y muchas gracias por la intención de tenernos a todos bien informados.

    Pero digo yo, y no puede usarse alguna vez lo malo para algo bueno?? Por ejemplo, ese calor tan incontenible que dices desprenden los residuos radioactivos, no habrá nunca jamás forma de convertirlo en algún tipo de energía utilizable? Como podemos saber eso, por ejemplo, con certeza?

    Yo, estoy totalmente a favor de informar, de alarmar si es el caso, pero no podemos ir más allá de la estrecha linea de lo que hoy sabemos, y si lo hacemos, llamémoslo hipótesis o predicción, pero no aseguremos tan a la ligera. De ser así, perdemos gran parte de la credibilidad del comentario o noticia, a pesar de estar bien argumentado y contrastado.

    Y si me permites mi último consejo para que este blog tenga los mejores frutos; A los problemas, soluciones, porque siempre las hay. Sino, vamos listos. Igual que es bueno que todos sepamos lo jodido que está el mundo, es bueno que sepamos que también podemos elegir esa otra opción y/o luchar para que la haya! Esa otra opción también tiene que ser contada.

    Optimismus!

  2. Hola, Pepe:

    Quizá algún día se podría aprovechar la energía de los residuos (es de todos modos técnicamente complicado y sería con baja potencia), pero en todo caso ésta no es la cuestión. El problema que aquí se plantea es que en el futuro nos puede faltar la capacidad de manejar estos residuos, por falta de energía y capacidad técnica. Y este problema es bien real, porque nuestro futuro será, probablemente, más escaso y menos tecnificado que el presente.

    Respecto a la cuestión de plantear soluciones: ¿y qué pasa si no las hay? Piensa un momento: nuestra educación está orientada a la solución de problemas, y las películas de Hollywood son siempre positivistas, nos inculcan la idea de que en frente de cualquier enunciado hay una solución que lo satisface plenamente. Piénsalo: ¿todos los enunciados admiten solución? Pues en realidad no, ni siquiera en matemáticas. E.g., encontrar dos números pares cuya suma sea 5. Pensarás: hombre, esto es trampa, el problema está mal planteado. Pero es que ésta es precisamente la cuestión: cuando la gente busca soluciones al problema del oil crash, lo que implícitamente quiere decir es que busca soluciones energéticas tales que nos permitan mantener el sistema económico y social. Es decir, buscan una solución que permitan un crecimiento infinito (con un consumo de recursos siempre creciente) en un planeta finito. Es un problema sin solución, simplemente porque, como en el caso del problema matemático de arriba, está mal planteado, es contradictorio en su planteamiento.

    No hay ninguna solución que pase por seguir como hasta ahora. No habrá coches eléctricos a gran escala, no podemos evitar vernos obligados a vivir como mucho con el 10% de la energía que tenemos hoy en día, no podemos evitar tener que vivir con escasez y racionamiento de recursos, no podemos evitar tener que sufrir una recesión durante años y décadas. El primer paso es entender esto; a partir de aquí podremos empezar a hablar en cómo mantener el mayor nivel de vida posible al tiempo que no perecemos. No hay solución porque el problema está mal planteado. No hay solución, pero sí, por supuesto, hay esperanza.

  3. Te entiendo.

    Y es más, desde que supe del Oil Peak y el Oil Crash y tal (gracias a ti por cierto y tu forma “intensa” de transmitir el problema), cambió mi percepción de cómo ha sido el desarrollo hasta ahora de la sociedad en la que vivimos. Me dí cuenta de cómo el pétroleo ha sido muy evidentemente el tesoro que hemos encontrado bajo la alfombra y que nos ha permitido este desarrollo realmente exponencial, pero que al mismo tiempo es el tesoro nos hemos pulido alegremente haciéndonos olvidar el “y después qué?”. La mayoría nacimos ya dentro de este desarrollo “alegre” sin fin. Pero la verdad es que la Tierra es finita y sus recursos también. Con lo cual estoy contigo y convencido (aunque esto sólo puede ser una creencia puesto que no es posible demostrarlo hoy) de que el mundo tal como lo conocemos hoy va a sufrir un cambio radical. De acuerdo, y preparémonos.

    Pero lo que digo, es que además de saber eso, tenemos la obligación de hacer lo que esté en nuestras manos porque ese cambio sea para mejor, porque eso desde luego no es imposible. Es el momento a lo mejor de luchar y aprovechar para solucionar dos grandes problemas de nuestro mundo. El cambio climático, provocado por la combustión desmesurada de combustibles fósiles, y el comienzo del fin del mundo del consumo insostenible, basado en la quema de combustibles fósiles. Asumámoslo sí, aceptemos que nuestra vida llena de riqueza (riqueza?) va a tener que cambiar, pero luchemos para que sea para bien.

    Igual es justo éste el punto de inflexión que permita dar el salto abrupto (de otra forma parece imposible) a un mundo mejor y más justo. Luchemos porque todos sepamos que éste es el momento para empujar hacia ese otro lado. Yo al menos en eso, sí creo.

    Optimismus!!

    “Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”

    Reinhold Niebuhr

  4. El tema de los resíduos nucleares…¡ Sí señor! no le suele gustar a todo el mundo tratar este tema!

    A ver, te cuento lo que se (o creo que se) y si me equivoco.. por favor corrigeme!
    Hasta ahora los resíduos españoles se los mandábamos a Francia. Desconozco si pagábamos por que los recogiesen o no, pero eso ya casi sería lo de menos.
    Pues bien, según tengo entendido, los resíduos nucleares se podrían ‘quemar’ 2 veces con la tecnología actual disponible. Quiero decir que nuestros resíduos, podrían ser reutilizados una segunda vez. Para ello hace falta un reactor nuclear que los rehabilite para ser ‘quemados’ por decirlo de alguna manera. Con lo cual… le estaríamos regalando a francia nuestros resíduos (o pagando por ello) para que ellos los reciclen….. (menudo negocio…)

    Cuando me contaron esto yo enseguida pregunté…¿y por qué nosotros no los reutilizamos? Pues bien, no podemos. Como he dicho antes para reutilizarlos hace falta un reactor nuclear exclusivo para adaptar estos resíduos. Para que este círculo sea viable, para que el reactor tenga un flujo de entrada de resíduos igual al flujo de salida de resíduos aptos para ser quemados la 2º vez, haría falta tener 12 centrales nucleares. Es decir 12 nucleares mas una número 13 encargada de reciclar los resíduos para un segundo quemado.

    Todos sabemos que en España no hay 12 centrales… con lo cual no lo podemos hacer.

    Otra pregunta que me surgía era acerca de esos resíduos que ya han sido ‘quemados’ 2 veces. qué sucede con ellos? Bien, pues por lo visto esos resíduos quemados 2 veces son unas 1000 veces menos radiactivos. Me explico: esos 500 000 años se quedarían en 500.

    Pensando egoistamente alguien podría decir ¿qué más da 500 que 500 000 si nosotros estaremos muertos igualmente? Pues sí, esto tiene 2 lecturas… la primera es la egoista. La segunda me parece algo más interesante. Con las protecciones actuales… en un contenedor ahora podríamos almacenar más cantidad de resíduos puesto que son menos radiactivos. Un cementerio de resíduos tendría más capacidad ( ¿1000 veces más?)

    Me he vaciado!! esto es todo lo que a estas horas sé! asique si he metido la pata la he metido hasta el fondo! jeje. Si me equivoco en algo… corrígeme sin piedad!!

    Un saludo y enhorabuena por el blog. Me gusta

  5. Hola, #12:

    En Francia sólo nos guardan los residuos, no hacen nada con ellos, y les tenemos que pagar una especie de alquiler (perpetuo) por ello. Si dejamos de pagar, nos mandan los residuos de vuelta para casa.

    Hay diversos tipos de residuos, desde material contaminado hasta combustible agotado. En las centrales nucleares se usan barras de uranio enriquecidas al 5% (un 5% de uranio 235 frente a un 95% de uranio 238); cuando están gastadas queda menos de un 1% de uranio 235, trazas de plutonio y otros compuestos de desintegración. Se ha de pensar que durante la operación de la central parte del uranio 238 se vuelve fisible (típicamente, pasando a plutonio 239) y siguiendo el proceso se utiliza también de manera automática (al menos en las centrales de tercera generación), así que realmente cuando en la barra se baja de un 1% de material fisible se la ha usado al máximo.

    Existe la esperanza que con las centrales nucleares de cuarta generación lo que actualmente se considera combustible nuclear agotado se pueda reaprovechar. Se lleva investigando en este tipo de centrales (que funcionarían con torio, mucho más abundante que el uranio, y que se podrían también alimentar de barras de uranio gastado) desde hace más de 30 años y sólo ha habido 4 prototipos en el mundo que más o menos funcionasen, los mejores en Francia (Fénix y Superfénix), el último de los cuales pudo operar durante un poco más de un año (funcionando sólo con torio, lo cual es un hito) dando una potencia modesta y teniendo que cerrar después por problemas técnicos. Si algún día pudiéramos tener centrales de cuarta generación el problema de los residuos sería efectivamente mucho menor, ya que consumiríamos los residuos de alta actividad produciendo residuos de actividad media y, efectivamente, con tiempos de vida media mucho menores. A esto se refería Miguel Sebastián hace unos meses cuando defendía el proyecto del almacén temporal. El problema es que ya hace mucho tiempo que se investiga en estos reactores y no se ha conseguido que sean comercial y económicamente viables, y no parece que esto vaya pasar en un futuro cercano. Así las cosas, lo que se hace ahora con las barras de uranio gastadas es intentar reprocesarlas para extraer el uranio 233, uranio 235 y plutonio 239 que se pueda para hacer nuevas barras de combustible convencional. El problema es que el proceso es complicado, costoso y con graves riesgos para la salud de los que en ello trabajan; sólo hay dos empresas que se dedican a esto en el mundo, una en Francia y otra en Rusia, y la rusa es más eficiente (vete a saber por qué).

    En conclusión, sí que sería interesante reaprovechar el combustible usado y eso aliviaría muchos problemas de la gestión de los residuos pero después de 30 años no hemos podido poner a punto la tecnología que se requiere, y no parece que vaya llegar en un futuro cercano. Y creo que no tenemos ya tiempo para eso.

    Salu2,

    Antonio

  6. terroríficamente impresionante lo del cementerio alemán, especialmente las declaraciones del supuesto responsable irresponsable de la Oficina Federal de Protección Radiactiva alemana:


    “No sabemos cuáles pueden ser las consecuencias de estas filtraciones y tampoco de dónde proceden [..] no sabemos en qué estado se encuentran estos barriles y qué tipo de atmósfera se ha creado en estos depósitos, ya que fueron cerrados herméticamente hace treinta años.”

    la lección: si no se ha podido garantizar la seguridad en poco más de 30 años, ¿qué podemos esperar en cincuenta, cien, quinientos o miles de años?

    p.d. lo de guardar los residuos para cuando sepamos cómo aprovecharlos ya podíamos haberlo aplicado al petróleo y dejarlo quietecito para cuando supiésemos hacer con ello algo más que quemarlo sin control. nos arrepentiremos de esto y nuestros hijos nos odiarán por ello.

  7. Lo del cementerio alemán parece una pesadilla.
    ¿que ocurrirá cuando los contenedores se vayan deteriorando por el agua salada, o si la mina colapsa encima de ellos y el agua se filtra?
    ¿llegara este agua a las aguas subterraneas, los rios, el mar? ¿llovera agua radioactiva en todo el mundo?

    ¿habra que comprar un contador geiger para poder beber agua, para salir a la calle?

    puf… una pesadilla

  8. @José, puedo aventurarme a dar la respuesta que dará el irresponsable de Oficina Federal de Protección Radiactiva: “no lo sabemos porque no lo vamos a abrir para mirar”

    lo de mezclar en la misma frase “cierre hermético” y “filtraciones” tiene su guasa, pero ya lo de pasar de hacer nada por si acaso la cosa está chunga es de traca.

    Eso sí, respecto a las filtraciones lo que comenta este sujeto es que “son constantes y estables desde hace tiempo. Lo que estamos haciendo es mantenerlas permanentemente bajo control”.

    CONSTANTES Y ESTABLES. Ahora ya sí que es para echarse a temblar

  9. Antonio, tenía este post pendiente de leer desde hacía bastante tiempo, ya que tampoco esperaba encontrar en él información relevante. Pero al leerlo me ha sorprendido considerablemente. No solo por la manifiesta falta de conocimientos en este campo, un temor reverencial no basado en los hechos e incluso algo de demagogia, sino especialmente por el hecho de que ni siquiera te has documentado mínimamente para escribirlo, lo que ciertamente me parece muy impropio de ti a juzgar por la mayor parte de tus aportaciones.

    En el texto pueden encontrarse errores tan clamorosos como que el ATC deberá acoger tanto los residuos de alta como los de baja y media actividad, o que se requerirá de refrigeración del combustible almacenado durante toda su vida, incurriendo en elevados costes energéticos de mantenimiento, cuando la instalación es completamente pasiva, refrigerándose por simple convección natural.

    No entraré en más detalles sobre muchas otras barbaridades del artículo porque tratándose de un post antiguo es posible que tampoco leas este comentario ni lo haga casi nadie que pueda visitar la página. Pero si, como imagino, te importa la calidad de la información que recibe la sociedad (quizá por eso tienes tu blog y tratas arduamente de combatir la considerable cantidad de desinformación en materia energética), debería preocuparte seriamente encontrarte entre tales fuentes de desinformación en algunos temas.

  10. ZZR, me parece que el error lo estás cometiendo tú. Yo tomé la información de una noticia bastante detallada y con un gráfico explicativo de El País. Allí se explicaba que en el caso del ATC hacía falta refrigeración extra, por ejemplo. Tienes razón en que no me documenté más, entre otras cosas porque la reflexión es de carácter general, es decir, no analítica: no me he puesto a calcular cuál es el coste energético total y demás, sino simplemente indicar que parece relevante y eso puede ser un problema en una situación de colapso societario.

    Por cierto que lo de los residuos de alta, media y baja lo saqué de la misma noticia de El País.

    En vez de hacer una descalificación tan genérica del artículo (pues lo que resulta difícil negar es que en una situación de colapso energético será difícil mantener una instalación no productiva) sería muchísimo más constructivo que ilustrases detalles concretos de cómo funcionan estas instalaciones y por qué tú crees que estos problemas no se van a presentar. Así aprenderíamos todos. De otro modo tu comentario suena a arrogante y suficiente.

    Salu2.

  11. De acuerdo, Antonio, me parece justo.

    Parece que el primer problema en este caso fue fiarse de las noticias de los periódicos. Desgraciadamente con demasiada frecuencia no son de fiar.

    Antes que nada añado algunas referencias de interés sobre el ATC:
    Interactivo ATC
    Dossier de prensa ATC
    Revista Estratos nº93
    Revista Estratos nº96

    En particular en el diagrama de la instalación del dossier de prensa puede verse el aspecto mencionado respecto a la refrigeración por convección natural. Del mismo modo que el combustible irradiado almacenado en contenedores en los ATIs (Almacenes Temporales Individuales), por ejemplo en Trillo, José Cabrera o próximamente en Ascó, tampoco se requiere de refrigeración alguna más que el flujo natural del aire.

    No resulta demasiado difícil ver que si un ATC es una solución que optimiza el almacenamiento con respecto a alternativas como las que pueden verse en la foto del ATI de José Cabrera, consistentes simplemente en un explanada y contenedores de hormigón para el combustible, será que tal gestión no implica un coste demasiado considerable. En cualquier caso el único coste energético y/o económico realmente relevante está asociado a la fabricación de los contenedores o construcción del ATC, y no en la operación o el mantenimiento posterior.

    Hay también un aspecto curioso de la cuestión que probablemente escapa a la mayoría, y es que no son en principio los responsables de las centrales nucleares o las correspondientes empresas eléctricas las que muestran interés en el ATC. En primer lugar porque debido a que hay un contrato establecido entre las nucleares y Enresa, por el que las centrales hace muchos años ya han aportado los fondos requeridos para llevar a cabo esta etapa de la gestión del combustible, si Enresa y el Estado son incapaces de cumplir su parte del acuerdo y necesitan construir un ATI, como en los 3 casos previamente mencionados, los posibles costes adicionales no van a cargo de la eléctrica. Otra posible ventaja estratégica es que mientras exista un ATI en el emplazamiento, incluso aunque la central nuclear correspondiente haya sido desmantelada, tales terrenos siguen siendo un emplazamiento nuclear. Eso ofrece sustanciales ventajas en el posible caso de querer construir una nueva central nuclear en el mismo lugar, ya que evita tener que volver a licenciar la ubicación como emplazamiento nuclear. Proceso que puede resultar complejo, largo y caro por motivos tanto políticos como de opinión pública y por cuestiones burocráticas.

    El combustible irradiado existe, los fondos para dicha gestión intermedia hace mucho que están disponibles, y solo se trata de elegir entre la opción aparentemente óptima o, por inacción, optar por múltiples ATIs. Sin que de hecho ello resuelva el asunto de los vitrificados en Francia que esperan para ser devueltos, ni el de ciertos residuos que puedan generarse durante el desmantelamiento de las centrales. Creo que la elección sensata resulta bastante obvia.

  12. De acuerdo, Antonio, me parece justo.

    Parece que el primer problema en este caso fue fiarse de las noticias de los periódicos. Desgraciadamente con demasiada frecuencia no son de fiar.

    Antes que nada añado algunas referencias de interés sobre el ATC:
    Interactivo ATC
    Dossier de prensa ATC
    Revista Estratos nº93
    Revista Estratos nº96

    En particular en el diagrama de la instalación del dossier de prensa puede verse el aspecto mencionado respecto a la refrigeración por convección natural. Del mismo modo que el combustible irradiado almacenado en contenedores en los ATIs (Almacenes Temporales Individuales), por ejemplo en Trillo, José Cabrera o próximamente en Ascó, tampoco se requiere de refrigeración alguna más que el flujo natural del aire.

    No resulta demasiado difícil ver que si un ATC es una solución que optimiza el almacenamiento con respecto a alternativas como las que pueden verse en la foto del ATI de José Cabrera, consistentes simplemente en un explanada y contenedores de hormigón para el combustible, será que tal gestión no implica un coste demasiado considerable. En cualquier caso el único coste energético y/o económico realmente relevante está asociado a la fabricación de los contenedores o construcción del ATC, y no en la operación o el mantenimiento posterior.

    Hay también un aspecto curioso de la cuestión que probablemente escapa a la mayoría, y es que no son en principio los responsables de las centrales nucleares o las correspondientes empresas eléctricas las que muestran interés en el ATC. En primer lugar porque debido a que hay un contrato establecido entre las nucleares y Enresa, por el que las centrales hace muchos años ya han aportado los fondos requeridos para llevar a cabo esta etapa de la gestión del combustible, si Enresa y el Estado son incapaces de cumplir su parte del acuerdo y necesitan construir un ATI, como en los 3 casos previamente mencionados, los posibles costes adicionales no van a cargo de la eléctrica. Otra posible ventaja estratégica es que mientras exista un ATI en el emplazamiento, incluso aunque la central nuclear correspondiente haya sido desmantelada, tales terrenos siguen siendo un emplazamiento nuclear. Eso ofrece sustanciales ventajas en el posible caso de querer construir una nueva central nuclear en el mismo lugar, ya que evita tener que volver a licenciar la ubicación como emplazamiento nuclear. Proceso que puede resultar complejo, largo y caro por motivos tanto políticos como de opinión pública y por cuestiones burocráticas.

    El combustible irradiado existe, los fondos para dicha gestión intermedia hace mucho que están disponibles, y solo se trata de elegir entre la opción aparentemente óptima o, por inacción, optar por múltiples ATIs. Sin que de hecho ello resuelva el asunto de los vitrificados en Francia que esperan para ser devueltos, ni el de ciertos residuos que puedan generarse durante el desmantelamiento de las centrales. Creo que la elección sensata resulta bastante obvia.

  13. Por otro lado, aunque el matiz puede no ser especialmente relevante, el ATC está previsto que albergue el combustible durante 60 años y no 100 como mencionas. Eso sí, si el Estado (suponiendo que haya Estado por entonces) muestra el mismo nivel de resolución y diligencia en cuanto a la gestión definitiva del combustible que con relación al ATC, no me extrañaría que pudieran ser 100. Eso tampoco es un problema, ya que precisamente en el caso del HABOG, el ATC holandés en que éste se basa, está concebido para un período de 100 años. Asimismo, estos son plazos de planificación; no veo ningún impedimento técnico para que la estancia no pueda ser superior, puesto que la durabilidad no es el parámetro crítico de diseño, sino que lo son los criterios de seguridad exigidos. A modo de ejemplo, los muros de hormigón armado de 2 metros de grosor no tienen como objetivo que el edificio cumpla su cometido durante 60 o 100 años, sino soportar hipotéticos impactos de aviones u otras contingencias, o servir como blindaje adicional. Es por ello que podría cumplir su propósito durante muchísimo más tiempo del que está previsto, permitiendo incluso un considerable descenso de la actividad de los productos de fisión mientras tanto.

    Sobre el tipo de residuos que se pueden almacenar seré un poco más concreto. Es una cuestión algo compleja por el hecho de que la clasificación de los residuos en categorías es un procedimiento administrativo destinado a regular el almacenamiento y tiene cierto grado de arbitrariedad, por lo que de hecho los residuos pertenecientes a cada categoría pueden ser distintos en distintos países. En el caso de España, los residuos de baja y media serían los que pueden almacenarse en el Cabril, siendo en principio de alta los demás, aunque se supone que éstos se caracterizan al mismo tiempo por la generación de calor y por contener isótopos de larga vida (semivida superior a 30 años). Esto, en la práctica, deja un cierto hueco intermedio para aquellos residuos que no son de vida corta pero no emiten calor, que emiten calor pero son de vida corta, o que simplemente tienen por el momento niveles de actividad superiores a los aceptados para residuos de media y baja en España. Éstos son los que en la mayor parte de países se consideran residuos de media, siendo los de media y baja en España los que habitualmente son considerados como residuos de baja actividad.

    Así pues, el ATC no está destinado a almacenar residuos de media, que deberán ir al Cabril, sino a combustible irradiado, vitrificados y algunos elementos del desmantelamiento de las centrales nucleares que no puedan tratarse como residuos de media y baja, como pueden ser los internos de la vasija del reactor. Algunos de éstos podrían calificarse genéricamente como de media actividad, pero en ningún caso esta el ATC concebido para almacenar residuos de baja actividad cualquiera que sea la clasificación empleada.

  14. Respecto al plutonio que se menciona en el artículo hay diversas consideraciones a realizar. La primera de ellas es que el plutonio no se encuentra libre, en forma líquida o cualquier otra presentación semejante con que generalmente se ilustran simbólicamente los residuos radioactivos en los dibujos animados u otros medios. Resulta ciertamente curioso por la contradicción intrínseca que representa, pues el almacenaje de cualquier residuo radioactivo requiere específicamente que esté en estado sólido. Quizá tenga algo que ver con el hecho de que los contenedores empleado habitualmente para almacenar residuos de baja actividad sean bidones, a pesar de que no contengan líquidos.

    Volviendo al asunto que nos ocupa, el plutonio se encuentra en forma de material cerámico (óxido de plutonio), notablemente resistente a la corrosión, y el plutonio en sí es un elemento muy poco soluble. Pretender que el simple contacto con el agua podría contaminar el abastecimiento de agua a centenares de kilómetros resulta absurdo. Viene a ser como afirmar que si un jarrón de porcelana entra en contacto con el agua, ésta queda contaminada de aluminio (independientemente de que sea éste significativamente nocivo o no).

    El plutonio es en efecto tóxico, pero no más que muchas otras substancias. Hay algunas curiosidades en este sentido, tales como que cuando Ralph Nader (político y activista anti-nuclear) calificó al plutonio como la sustancia más toxica conocida por el hombre, el profesor Bernard Cohen lo retó a consumir ante las cámaras de televisión la misma cantidad de óxido de plutonio que el primero fuera capaz de consumir en cafeína. Otra podría ser que el plutonio es unas mil veces menos tóxico que el Botox que mucha gente se inyecta voluntariamente, aunque no necesariamente de forma muy inteligente.

  15. Como referencias más rigurosas respecto a la toxicidad del plutonio pueden incluirse las siguientes.
    A Perspective on the Dangers of Plutonium
    Plutonium and Health How great is the risk? – Los Alamos Science 26
    Fifty years of plutonium exposure to the Manhattan Project plutonium workers: an update – 1997
    Manhattan Project Plutonium Workers at Los Alamos – George L. Voelz, 2001
    The Human Plutonium Injection Experiments – William Moss and Roger Eckhardt, 1995
    Overview of Plutonium and Its Health Effects – by Casey Burns, 2002

    Algunas de considerable interés hacen referencia a 26 trabajadores de Los Álamos, que en la década de los 40 incorporaron cantidades significativas de plutonio en su puesto de trabajo. Tras un seguimiento de más de 50 años, la tasa de mortalidad entre ellos es de menos de la mitad que la media de sus compañeros de laboratorio. Otros artículos tratan la evaluación de los efectos del plutonio de forma más general, incluyendo los efectos de posibles escenarios en los que cierta cantidad de plutonio sustraído se introdujera deliberadamente en el suministro de agua potable o se dispersara en forma de bomba sucia. En todos los casos los efectos constatados o estimados son muy inferiores a los que la mayoría de gente podría esperar.

    Uno de los artículos incluso aborda unos experimentos llevados a cabo a mediados de los años 40 como parte del Proyecto Manhattan, de acuerdo a los cuales numerosos sujetos fueron sometidos a inyecciones de plutonio con el fin de poder elaborar métodos para poder estimar la cantidad de plutonio incorporado en función de los resultados de muestras de orina y otros análisis semejantes. Dejando de lado la falta de ética en tales experimentos militares, ya que algunos de los sujetos del estudio fueron administrados sin su conocimiento, los datos obtenidos sí resultan valiosos para evaluar los efectos del plutonio sobre la salud.

  16. Abordando el tema general de los residuos y los costes asociados, cabe señalar en primer lugar que la industria nuclear es prácticamente la única que produce una cantidad de residuos suficientemente pequeña y de tal naturaleza que le es posible confinarlos y gestionarlos de forma integral (y a un coste asumible) en lugar de dispersarlos en el medio ambiente como sucede en la inmensa mayoría de los casos. Muchos otros residuos generados por la industria ni siquiera son radioactivos, por lo que no tienen vidas de miles de años (virtualmente eternas según dices) sino literalmente eternas.

    Hace aproximadamente un mes, por ejemplo, se vertieron accidentalmente 20 toneladas de cadmio al río Longjiang, en China. Otro caso comentado en el mismo artículo hace referencia a 280.000 toneladas de residuos de cromo que se habrían vertido a lo largo de los últimos 20 años en otro río por parte de una planta química.

    Pueden añadirse muchísimos otros ejemplos en el ámbito energético y no restringidos a la China, como la liberación a la atmósfera de gases nocivos, metales pesados y otras emisiones tóxicas en la combustión del carbón, los derivados del petróleo o el gas natural. Eso sin contar los millones de toneladas de cenizas tóxicas que se producen en cada una de las centrales térmicas de carbón.

    Otro factor clave en cuanto al coste de los residuos radioactivos, así como a la operación de la industria nuclear en general, es que la mayor parte de dicho coste es artificial y resultante de una regulación que exige de niveles de seguridad mucho mayores que en cualquier otra actividad humana, a lo que se añade un criterio de estimación del posible impacto sobre la salud completamente absurdo basado en la extrapolación de los efectos de dosis agudas a casos de dosis crónicas y en la hipótesis LNT; principio que ha sido calificado por algunos expertos en el campo como la mayor ofensa jamás cometida contra el método científico.

    Por otra parte resulta absolutamente falaz el concepto de tierra yerma y muerta como resultado de la presencia de radiación, como muy claramente constata el caso de Chernobyl (Radioactive wolves).

    Finalmente, planteas qué sucederá dentro de 100 años cuando la humanidad disponga de tan solo una décima parte de la energía consumida actualmente. Ese descenso en la disponibilidad de energía probablemente comportaría también que aproximadamente el 90% de la población habría fallecido también por entonces o estaría camino de hacerlo. Asimismo, como dices, tales niveles de disponibilidad de energía no permitirían la existencia de tecnología, lo que al mismo tiempo haría imposible mantener siquiera consumos energéticos del 10%, descendiendo aun más profundamente hacia el abismo.

    Si resulta que el escenario que se plantea puede comportar la muerte de al menos el 95% de la población mundial, resulta ciertamente difícil preocuparse por si será el 95% o el 95.0001%, especialmente en un mundo en el que resulta como mínimo dudoso si realmente merecerá la pena vivir.

  17. Mucha documentación das, ZZR, pero hay un cierto sesgo de elección. Por ejemplo, cuando hablas de óxido de plutonio hablas de PuO2, pero hay otros óxidos, algunos de los cuales sí que son solubles en agua. Además, aparte del óxido el plutonio forma hidróxidos cuando está en contacto con agua. Por otro lado, no sabemos mucho de la química del plutonio por razones obvias: las moléculas de óxido de plutonio seguramente son polares y pueden formar compuestos coordinados. Así que sólo de esta lado, la situación es mucho más compleja que como la presentas tú. Pero es que, además, yo no hablo de la contaminación específicamente por plutonio, sino por los diversos resíduos, y eso aparte de incluir otros actínidos incluye los productos de su desintegración. Así que creo que en este caso coges el rábano por las hojas: la cosa es bastante más compleja y requiere estudios muchísimo más detallados.

    Respecto a la toxicidad del plutonio, pones ejemplos un tanto capciosos. Hay sustancias más tóxicas en la naturaleza (la toxina botulínica, efectivamente, que es la más tóxica que yo conozco) pero la cuestión al final es su presentación y biodisponibilidad. Es un hecho conocido que la KGB usaba plutonio para acabar con los espías (hay una cierta curiosa anécdota de la punta de un paraguas con una cantidad miligrámica de plutonio usado en el metro de Londres). Y por otro lado es conocido que es más peligroso inhalado que ingerido.

    Los comentarios sobre Enresa y la gestión de los resíduos darían para hablar mucho, pero ésa es otra discusión y es impertinente aquí.

    Insisto en que, en el tenor del artículo, el riesgo de estas instalaciones subyace. tu argumento sobre el deceso del 90% de la población simplemente no tienen ningún sentido, ni quita hierro a la problemática discutida aquí, es una disgresión completa.

    Salu2.

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