Solbes: una derrota pirrica

Solbes por ESADE Press Room

Hay victorias épicas y victorias aplastantes, hay victorias que epatan, victorias subyugantes y arrolladoras, victorias inapelables, victorias heróicas y, por encima de todas ellas, están las victorias que relatan los políticos en sus autobiografías. Son historias que comienzan con un humilde cualquiera quien, con el paso de las páginas, se va convirtiendo en ese titán que se enfrentó a poderosas fuerzas desatadas y logró salir victorioso las más de las veces, sufriendo en ocasiones traspiés que engrandecerían futuras hazañas y siempre manteniendo su pulcro honor a salvo de cualquier trampa que le tendió el destino.

El problema es que la realidad rara vez refrenda este tipo de ensoñaciones quijotescas. La vida mancha. El poder –así están las cosas- empuerca.

El último ejemplar de fantasía épica no medievalista que ha llegado a las librerías es “Recuerdos: 40 años de servicio público”, de Pedro Solbes. En sus casi quinientas páginas, Pedro Solbes repasa su actividad política e institucional desde sus inicios hasta el día de su retiro, retratándose como un comprometido servidor de la cosa pública y un lúcido, pero siempre cauto y comedido, estratega económico. Un retrato amable y en tonos pastel, sí, pero, ¿acaso ustedes no sonríen cuando les sacan una fotografía?

Seamos justos; si algo hay que reconocerle a las memorias de Solbes es que no son un relato sencillo de componer. Su tramo final es, por decirlo de alguna manera, bastante accidentado: durante sus últimos años al frente del Ministerio de Economía mantuvo una política continuísta que abrazó con entusiasmo el camino propiciado por el Partido Popular y que llevaría el país a la ruina. Tampoco la sistemática y fanática negación de una de las crisis económicas más severas que se recuerdan parece arrojar un final excesivamente edificante ni instructivo. Más bien todo lo contrario.

SEPARADOR ZAPATERO

Sin embargo, es bien sabido que el papel lo aguanta todo, incluso las autobiografías de políticos. Por eso, pese a no contar con una inspiradora victoria final con la que engrandecer la figura de nuestro protagonista, siempre se puede intentar vender la derrota: Solbes puede intentar presentarse como un héroe trágico que fue apartado del poder por intentar alumbrar a aquellos que estaban ciegos más allá del próximo horizonte electoral. Otra víctima en la cuneta del cinismo político y el cortoplacismo electoral que llorar.

Para demostrar su relato, Solbes revela ahora que entregó a Zapatero un documento extraoficial en el que, en los primeros y cruciales momentos de la crisis, avisaba sobre “los graves desequilibrios de la economía española” y en el que proponía un plan de choque que, en su momento, fue ignorado. Este suceso marcaría un punto de inflexión definitivo en su carrera política que terminaría con su retiro. Así, Solbes intenta despejar dudas sobre su criterio como economista y, de paso, renunciar a su responsabilidad sobre todo lo que vino después -pese a su colaboración con el discurso negacionista de la crisis y el que una parte sustancial de su plan se llevase finalmente a cabo con él ya fuera del Gobierno.

Este episodio arroja un par de interesantes lecturas sobre la responsabilidad de personajes clave en la generación de la crisis española:

1.- Por lo pronto, el tema no es baladí: que Zapatero recibiese –y no me cabe duda de que lo hizo- el informe, resulta definitivo para demostrar no sólo su incompetencia o su negligencia en la gestión de los bienes públicos durante su mandato, sino para demostrar el dolo en cualquier posible proceso legal que se le abriese por ella, aumentando así la gravedad de una hipotética responsabilidad legal exigida.

2.- Por otro lado, resulta interesante que Solbes piense que salva su honor ante la Historia con un capítulo de su vida que podría titularse: “Sabía la que se nos echaba encima y lo escribí en un papelito, mientras lo negaba en público y esperaba a que me cesasen. Razones para mi condecoración con la Cruz de la Orden del Mérito Civil”. No esperará el señor ex Ministro que dentro de unos años les contemos a nuestros nietos que tuvimos la suerte de vivir en la época de Solbes por una conducta que, según abogados consultados al respecto, podría ser incluso punible.

3.- Además, arroja unos interesantes paralelismos entre este caso y el de Bárcenas, en el que un personaje afirma tener en su poder un documento extraoficial que retrata la negligencia de un líder de partido y cuya existencia es negada por él mismo y por todo su equipo. El curioso intercambio de argumentos que se ha producido entre tertulianos del PP y del PSOE resulta bastante elocuente sobre el estado de la prensa libre en este país.

Solbes decidió primero negar la mayor y, tras su marcha, callar y ser un hombre de partido para no echar más fuego en la pira electoral del PSOE. Ahora nos pide que olvidemos su responsabilidad en la creación de la burbuja y los decisivos primeros momentos de la crisis y que en nos centremos en aquella noche en que un Presidente, en el mejor de los casos negligente, ignoró sus advertencias. Y, por si fuese poco, en el proceso de encender el ventilador para intentar justificar lo injustificable, consigue incriminarse a sí mismo y al por entonces líder de su partido en una calculada estrategia electoral de negacionismo y una política económica que, sabiendo lo que sabían, podría caminar por el filo de lo delictivo.

Mucho me temo que las memorias de Solbes tienen el mérito de haber conseguido un gran éxito, aunque no sea el de haber transformado su historia en la victoria moral de un héroe trágico. Más bien puede presumir de haber inventado un nuevo tipo de derrota: la derrota pírrica.

P.D.: Esperamos con ganas el próximo ejercicio de funambulismo político que, sin duda, serán las memorias de Zapatero (“El dilema. 600 días de vértigo”) previstas para finales de noviembre. Aznar y Solbes han dejado el listón bien alto.

4 comentarios sobre “Solbes: una derrota pirrica

  1. Pregunta tonta: ¿Habla Solbes de la raiz del problema, del peak oil, de la crisis energética?¿O sólo habla de una evidente crisis financiera (antesala de lo que nos espera, pues finanzas es el ‘dinero del futuro) tapando algo todavía más escabroso que la superficial (aunqe parezca mentira, en comparación esto es meramente superficial) indolencia e incompetencia de las marionetas que forman nuestros (des)gobiernos?¿Estás diciendo que estas memorias pretenden enseñar que había algo detrás la cortina de humo, y que en realidad es otra cortina de humo?

  2. @Beamspot: La información sobre el contenido de ese documento es escasa. Sólo ha trascendido que hablaba sobre los principales desequilibrios de la economía española y que contenía un plan de choque -y, por tanto, una asunción implícita o explícita de que la crisis golpearía fuerte. Muy fuerte.

    La tesis es que ese documento podría demostrar que conocían a la perfección la virulencia con la que la crisis atacaría el país y que, pese a ello, se dedicaron a mentir a la opinión pública y a no tomar medidas correctivas desde el comienzo de la crisis pensando únicamente en las próximas elecciones, lo cual empeoró una situación ya de por sí terrible.

    En un país serio, según los abogados que he consultado, eso se podría parecer bastante a tomar una resolución injusta a sabiendas -prevaricación-, aunque habría que estudiarlo. Por eso ahora todo el mundo niega que exista ese documento o que se vaya a revelar ante la opinión pública.

    Ahora, que si esto es una cortina de humo tras otra cortina de humo no me quiero imaginar lo que descubrimos cuando escampe. Esto, por sí mismo, es bastante grave.

  3. Por supuesto que esto es grave. Muy grave.
    Pero sí que tenemos constancia de que el gobierno (y me temo que no sólo el de Zapatero, que fue en que recibió la información y contestó a la misma) sabe que hay un asunto llamado ‘peak oil’, del cual incluso se pidió en el congreso (creo que fue Gaspar Llamazares), y no parece que hagan nada al respecto.
    Bueno, sí: que toman (el PP lo hace más a las claras, pero en todas partes hacen lo mismo) posiciones para estar ‘bien ubicados’ cuando todo esto estalle, si es que no consiguen hacer las cosas de manera suave.
    EMHO, lo que están haciento es pura y llanamente traición al pueblo (no pongo nación porque todavía no se que es eso en lenguaje político), pues le están ocultando, por no decir mintiendo descaradamente, que nunca va a haber crecimiento, como mucho, puntualmente, muy restringido en el tiempo, muy pequeño, seguramente puro maquillaje, y sólo como antesala a una caída superior.
    La crisis que hemos vivido no es ni la bebida del aperitivo de lo que viene. Lo que ha pasado, es sólo un ligero anticipo, una antesala pequeña ante un megapalacio, de lo que nos viene encima.
    Y la comunidad científica lo lleva diciendo desde el 57 con demostraciones matemáticas y demás historias. Es sabido, y el gobierno reconoce haber recibido cartas de explicación de parte de los científicos, pero si nisiquera ha sido capaz de explicárselo a uno de los suyos (Gaspar Llamazares), ¿que van a hacer con el pueblo?¿Acaso son incapaces (yo creo que efectivamente lo son, no sólo ellos, si no la cohorte que los acompaña, no como los que les pagan y mandan, los poderosos banqueros, que SI que lo saben y entienden) de entender lo que significa que el petróleo y la energía en general NO PUEDEN CRECER y que hemos sobrepasado muchos límites físicos?
    Ante esto, democracia, ley, sociedad, y política en general, no son prácticamente nada. Las implicaciones son muy muy bestias.
    Estoy hablando de la desaparición del 80% de la humanidad en menos de 90 años. Y los que queden, a saber en que condiciones (tanto ambientales como ‘políticas’ – feudales – esclavistas).

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