La hija del general Beigbeder

15,00

Diseño Queimada
ISBN 978.84-16674-00-8
Dep. Legal M-24428-2017
Precio PVP+IVA 15€
Tamaño 17,5×23 cm., 379 pág.
Encuadernación Rústica con solapas

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Juan Luis Beigbeder Atienza fue un militar español que, con su graduación de coronel y durante un corto periodo de tiempo, desempeñó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores del segundo Gobierno de Franco. Estuvo casado con María Fedriani de la que tuvo a su hija, M.ª Teresa. El matrimonio convivió muy poco tiempo aunque nunca se divorciaron ni se separaron debido fundamentalmente a las convicciones religiosas de María Fedriani, que jamás aceptó los amoríos de su marido y siempre rechazó la ruptura. Él convivió durante mucho tiempo con una amante inglesa, Rosalinda Powell Fox. La hija casi nunca vivió con su padre, apenas tuvieron relación alguna, siempre con su madre, influída y dominada por ella, rica heredera de una de las familias más notables de la ciudad de Alcalá y de las más desconocidas. María, reputada en la villa como “la Fedriani”, era un personaje muy peculiar, opresora y autoritaria. M.ª Teresa inteligente y preparada, aunque sin voluntad propia, se incorporó durante la Guerra Civil a la Cruz Roja a través de un conocido de su padre que llegó a España enviado desde Suiza por este organismo para ayudar a todos los que necesitaban auxilio. Después de la guerra trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores y allí conoció a su gran amor, con el que vivió la vida que siempre le negó su madre y que jamás pudo compartir con su progenitor. M.ª Teresa Beigbeder repartió toda su fortuna testamentaria entre el Hospital de Antezana, conocido en Alcalá de Henares como el “hospitalillo”, y las hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y las de Santa Luisa de Marillac, ambas en Madrid. El testamento revocaba los anteriores, en los que figuraba entre otros asuntos registrados que una de sus casas, la de la calle San Felipe Neri de Alcalá de Henares pasaría a ser propiedad del padre Prieto, conocido posteriormente como el cura de las actividades comunistas en el barrio del Pozo del Tío Raimundo de Madrid, que había residido durante algún tiempo en la villa alcalaína. La madre Bernarda, que ya vivía entre las tapias conventuales de las Hijas de la Caridad, con la parsimonia que concede la tranquilidad del convento, paciente como un discípulo de Job, recogió, con apremio, entre las propiedades heredadas, el legado manuscrito que había elaborado M.ª Teresa, calmada y pacientemente, lo cuidó y conservó con el esmero de un galeno, leyendo fervorosamente lo que nos cuenta la propia hija de Beigbeder.

La hija del general Beigbeder

(El Cuartel de la Montaña en Madrid) El día 20 unos doscientos falangistas entraron en el interior acompañando al general Fanjul. La tensión aumentaba según avanzaban las horas del día: un batallón de milicianos disparó contra el cuartel, desde dentro repelieron el tiroteo, algunos militantes de la CNT murieron, compañías de guardias de asalto y de la guardia civil rodearon el edificio, los voluntarios se agolpaban en la plaza de España y los alrededores, levantaron barricadas en la Gran Vía y en la Cuesta de San Vicente. Comenzó el ataque al cuartel, la noticia corrió de boca en boca por todo Madrid, aparecieron unos aviones que bombardearon el recinto militar con los gritos y aplausos de todos los curiosos congregados en la plaza de España, los acuartelados fingieron una rendición y, cuando se comprobó la traición, los asaltantes se emplearon con más intensidad y rabia. A media mañana los primeros atacantes consiguieron entrar en el recinto cantando la Internacional y abrazando a los soldados de reemplazo que se encontraban en el interior ansiando la deserción… …. la posguerra fue peor que la guerra porque mientras esta duró las gentes mantuvieron un entusiasmo que después trocaron por desesperación. Impresionaban las ropas de luto, los pañuelos negros cubriendo la cabeza, pero lo que más me conmovía a mí eran las caras de miedo de las gentes, los rostros de angustia, las expresiones de espanto de los niños mirándose en los ojos mortecinos de sus madres o el semblante de los niños solitarios que atemorizados pedían limosna a los viandantes. Madrid había sido una ciudad heroica que había plantado cara a los espadones y ahora era una ciudad acobardada, resignada al vasallaje de los caudillos dominantes.”

Urbano Brihuega Moreno

Maestro de Enseñanza Primaria y Licenciado en Historia por la Universidad de Alcalá de Henares. Master en Gestión y Dirección de la Administración Pública. Concejal de Educación y Deportes del Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares de 1987 a 1995. Profesor de Historia del IES Mateo Alemán, Alcalá de Henares. Autor de algunos trabajos sobre Alcalá de Henares: La Ciudad Patrimonio de la Humanidad, La otra Arquitectura del Siglo de Oro y La Instrucción Pública en Alcalá de Henares, un trabajo de investigación que fue Premio Ciudad de Alcalá de Henares 2004. Ha publicado Nacarino. (Historias de la guerra, de las cárceles de Alcalá), La Bicicleta, Las gentes del Pueblo y una reciente biografía: Andrés Saborit Colomer, ética y compromiso político, editada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación Pablo Iglesias.

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