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Los medios de comunicación en pérdidas son básicos para sostener el régimen del 78
Con frecuencia escuchamos retazos de la realidad del mundo de la información en los propios medios de comunicación, a través de los que percibimos una situación financiera desastrosa de estas empresas o medios públicos. Es evidente que en cualquier sector, y más con los tiempos de depresión económica que padecemos desde hace siete años, hay empresas en una pésima situación económica. Pero lo peculiar de este sector es que la práctica totalidad de las empresas, sean públicas o privadas, no solo están en pérdidas sino que suelen mantener unos volúmenes de deuda absolutamente monstruosos. Por ejemplo, el grupo Prisa tiene una deuda (más de 5.000 millones) el doble de su facturación anual. Unidad Editorial, editora de Expansión y El Mundo perdió 470 millones en 2012. Entre los medios públicos la situación es también desastrosa; por ejemplo Telemadrid debe casi 300 millones de euros y el canal 9 de Valencia debía más de 1.200 millones cuando se tomo la polémica decisión de su cierre.
¿Es esto casualidad? Mi tesis, central en la filosofía y razón de ser de nuestra asociación, es que se ha llegado a esta situación porque interesa. El hecho es que a día de hoy es imposible mantener un medio de comunicación con una rentabilidad positiva, habitual en cualquier otro sector de la economía, precisamente porque todos están en pérdidas y por lo tanto tiran de los precios de la publicidad y de los propios servicios (en caso de cobrarse) hacia abajo. Esto no pasa en otros sectores por la sencilla razón de que las empresas en pérdidas quiebran y las que quedan tiran de los precios hacia arriba hasta que son rentables. Pero esto no ha ocurrido en el sector de la comunicación por una razón muy sencilla, y es que el control de la información es básico para determinados intereses que lo que buscan es la manipulación de la democracia mediante la formación de la opinión pública en el sentido que les conviene. Busquemos los acreedores de los medios y encontraremos la respuesta a quiénes son esos intereses: bancos acreedores, sector público (impuestos y seguros sociales que deben) y también grandes fortunas que subvencionan o avalan esas pérdidas. Y en el sector público pasa algo similar, ya que los medios son utilizados no para conseguir que la información fluya de acuerdo con el interés general sino del de los caciques de los partidos, que forman a estas alturas un engrudo homogéneo con los oligarcas. La intención última es evidentemente crear unas barreras de entrada infranqueables para cualquiera que no pertenezca a la familia, a ese conglomerado PP-PSOE-gran banca-grandes empresas.
Es por eso que los ciudadanos debemos unirnos y asociarnos para conseguir crear brechas en ese muro de la vergüenza informativo que han levantado, utilizando nuestro esfuerzo y nuestro ingenio para que la información fluya, aunque sea con pequeños hilos, a través de nuestra sociedad. Recordemos que sin ciudadanos informados no es posible la democracia, y que cualquier diseño institucional será prostituido para favorecer a unos pocos. Algunos dicen que la culpa es de los ciudadanos que no se molestan en buscar la información, pero ese razonamiento carece de validez desde el mismo momento en que se dedican tantos esfuerzos en controlar la información. Eso nunca se haría si realmente creyeran que estaban pastoreando ovejas ignorantes en lugar de seres humanos libres y con capacidad de raciocinio.