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Resultados electorales en Andalucía. ¿La derrota de la democracia?
Las redes sociales han explotado, literalmente, en estas últimas fechas, a raíz de los resultados de las elecciones andaluzas, en las que 2/3 de los electores han votado al bipartidismo a pesar de la corrupción galopante que sufre y de la ineptitud con que ha gestionado casi sin excepción los diferentes gobiernos que ha encabezado en las últimas décadas y que han ocasionado la desastrosa situación económica del país.
Se habla de redes clientelares, de falta de cultura política, de falta de interés, de corrupción moral generalizada en la población… Pero, aunque todos estos comentarios puedan tener parte de verdad (o incluso podrían tener mucha verdad), ¿es eso realmente importante?
Uno de los campos más apasionantes de la sociología moderna es el del «wisdom of crowds» o «sabiduría de las multitudes». Esta rama de la sociología estudia las condiciones en las que emergen decisiones colectivas adecuadas para los fines que se pretenden y la calidad de estas decisiones. Ya os podéis imaginar que esto es, literalmente, la piedra angular de la democracia. Porque si las decisiones de un rey absoluto o dictador benévolos, o de una aristocracia, pudieran ser mejores, la única razón que quedaría para desear una democracia sería precisamente el que se puede evitar de forma más sencilla el caer en manos de gobiernos malvados o injustos. Y si interpretamos los resultados de las andaluzas como un fracaso de esa cualidad de la democracia entonces estaremos muy cerca de no tener ninguna razón de peso para defenderla. Al fin y al cabo los dictadores o reyes absolutos tampoco pueden ser absolutamente malvados, pues en ese caso acaban siendo derrocados. Eso sí, generalmente de forma sangrienta.
En un artículo de 2011 titulado «Democracy Under Uncertainty: The Wisdom of Crowds and the Free-Rider Problem in Group Decision Making» los autores demuestran que aun en caso de que los que toman decisiones en una colectividad actúen por propio interés o que muchos de ellos no se impliquen en la toma de estas, la calidad de las decisiones es extremadamente robusta, y en cualquier caso mejor, estadísticamente, que las que pudiera tomar un dictador benevolente. En otros trabajos hechos en este campo, que comentaremos en otra ocasión para no cansar al lector, se demuestra también que la falta de formación o información de la mayoría de los que participan en la toma de decisiones tampoco influye en la calidad de estas. Por tanto, y en un espectacular ejemplo de lo que Galbraith llamaba «conventional wisdom» (sabiduría convencional), que es justo lo contrario de la sabiduría de las multitudes, ninguno de los argumentos que se han dado para explicar el resultado andaluz es válido.
Sin embargo, sí que parece evidente que el resultado de las elecciones no es el idóneo, y que las cosas se podrían gestionar mucho mejor y más honradamente de lo que las gestiona el PSOE. ¿A qué se puede deber entonces esto? También nos da la respuesta esta rama de la sociología, y lo comentaremos más extensamente otro día. Existen dos parámetros críticos para que la toma de decisiones colectiva funcione. El primero es que las opiniones minoritarias puedan ser conocidas y no sean marginadas en los flujos de información. Y el segundo es que la velocidad a la que fluye la información sea homogénea y suficiente. Ahí es donde entra la manipulación informativa masiva y el hecho de que buena parte de la población andaluza (y española) esté metida en compartimentos informativos estancos. Algo buscado por unas élites que saben muy bien cómo manipular la democracia en su propio beneficio.
Un abrazo a todxs
Juan Carlos Barba