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Sacando a pasear la momia de Stalin

Sacando a pasear la momia de Stalin

Están acojonados, de eso no cabe duda. Tampoco vamos a pensar, como algunos han hecho, en que lo que estamos viviendo es una versión bestia de la doctrina del shock, es decir, que la crisis se ha provocado para conseguir lo que quieren las élites, pero está claro que están aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid para dar otra vuelta de tuerca a esta versión del capitalismo que estamos viviendo, también conocida por ciertos indeseables como neoliberalismo.

Los que saben de lo que va el percal sí que están acojonados, y con razón, pues las oligarquías, perdón, que palabro más feo, quería decir la élites internacionales corren de forma acelerada hacia un precipicio y quieren que todos les acompañemos cuando se despeñen. Disculpen, señores botines de la oligarquía, algunos no tenemos complejo de lemming. Y si ustedes sí, entonces es su problema, pero no pretendan que sea el nuestro.

Pero volvamos a Stalin. ¿Qué pinta aquí ese señor con un bigote como un cepillo de limpiar la ropa? ¿Y qué tiene que ver con esos señores –y señoras– que han puesto tan nerviosos a los oligarcas?

Veamos aquí al cabecilla de los peligrosos revolucionarios junto al señor del bigote.

Sacando a pasear la momia de Stalin

No sé ustedes, pero yo veo poco parecido. Aunque los oligarcas ya sabemos que ven cosas que los mortales comunes no somos capaces de percibir, que para eso han llegado donde están.

No me olvido de la momia, no se preocupen. Ciertamente estos caballeros tan dignos que nos enseñan el buen camino con su sabiduría infinita estaban bastante satisfechos (incluso diría que tirando a muy satisfechos) con el devenir de los acontecimientos. Que unos cuantos millones de la molesta chusma se quedaran apeados de su convoy parecía no importarles gran cosa. Son daños colaterales inevitables. Hay que tener entereza y no dejar que la sensiblería le aparte a uno del buen camino. Ya se ocupaban ellos de mostrarles la verdad con sus periódicos, sus radios y sus televisiones.

Y de repente resulta que la ingrata chusma, que nunca aprecia lo que hacen por ella, empieza a organizarse y pretenden nada más y nada menos que decir qué es lo que hay que hacer. Y aquí es donde entra la momia. ¡Huyan, que vienen los rojos! ¡Les quitarán su piso, sus ahorros, su sueldo! ¡Llevarán el país a la ruina! ¡A la guerra civil! ¡Les meterán en gulags, les matarán por burgueses!

Pues eso: prepárense. Porque están muy cabreados y se van a resistir con uñas y dientes, usando todos los trucos sucios que el dinero pueda comprar. Porque otra cosa no, pero pasta tienen un rato. Pero no se rindan, porque la opción es ser un lemming.