Saltar al contenido
COLECTIVO C\B BURBUJA Asóciate

Blog

Abstención: ¿último resquicio de libertad?

  Es un asunto que despierta polémica el de la abstención. Muchos dicen que abstenerse no sirve de nada porque nada cambiaría en el reparto proporcional de diputados de las diferentes formaciones y en eso están en lo cierto. Por poner un ejemplo extremo que jamás se alcanzará, con un 2% de participación y, por tanto, un 98% de abstención, el resultado sería una distribución de escaños similar a la de una participación normal, de en torno al 60% para los mayoritarios y un 40% para los minoritarios. Ese sería el resultado pero, ¿podrían seguir gobernando tan tranquilos después de una abstención tan grande?. ¿No tendría ninguna consecuencia?.

Si la tendría, entre otras cosas, nada volvería a ser como antes. El sistema quedaría herido de muerte. El número de votos sería mínimo para cada partido y eso es lo verdaderamente importante, no el porcentaje de voto que siempre será similar, punto abajo punto arriba. El apoyo popular sería ridículo para las periclitantes formaciones estatales. Pero, ¿hay algún motivo para abstenerse?.

Es cierto que han surgido formaciones políticas que propugnan un cambio hacia una mayor democracia. Quizás ese sea su mayor error: no se puede caminar hacia una mayor democracia cuando no se ha alcanzado ni un ápice de la misma. Si no vivimos en democracia, ¿cómo podemos conseguir más democracia?.¿ Es que acaso la había?. ¿Será acaso que piensan que poder participar en unas elecciones es equivalente a estar en democracia?. En eso se equivocan: participar y poder ser elegible en un estado de partidos no difiere mucho de las elecciones que hay en la Cuba castrista o las que había en la España franquista. Aquello era una pantomima, esto otra, con la salvedad de que el reparto en vez de ser entre familias de un partido del estado es entre individuos de varios partidos de ese mismo estado. Ese es un error de partida que condena a muchos ciudadanos a la abstención activa. Sí, condena, porque no es plato de buen gusto no acudir a las urnas, quedarse expectante en casa para ver por la noche el recuento electoral de un sistema en el que no te ves representado de manera alguna.

Se dirá que, menos es nada. Que mejor votar a partidos minoritarios para que los mayoritarios no se lleven el gato al agua de nuevo. Y tienen razón: siempre será mejor votar a alguien que esté limpio de corrupción que a partidos podridos de ella. Pero, en el fondo, sus propuestas no dejan de ser contradictorias porque nadie que yo haya escuchado, ni Podemos ni UPYD ni VOX, por citar a las nuevas formaciones que se presentan, señalan el verdadero cáncer de este país, el quid de la cuestión: la separación de poderes, quiero decir su inexistencia. Solo con ese punto programático, exclusivamente con ese y ninguno otro más serían merecedores de acercarse a jugar a un juego trucado, lleno de trabas y trampas, que son las elecciones en España desde la instauración del juancarlismo.

Y sin embargo todos tienen propuestas interesantes, hasta los derechistas de VOX. No voy a enumerarlas pero pueden abrir una importante vía de agua al duopolio del régimen del 78. Eso es lo único positivo de la situación actual, a punto de abrirse el nuevo ciclo electoral que concluirá a finales de 2015. Romper ese régimen se percibe casi una misión titánica por lo que en el medio plazo es previsible que la frustración de los seguidores de estas pequeñas formaciones vaya en aumento. Y es que otro equívoco de estos micropartidos, como Red Ciudadana o el partido X, es no darse cuenta de que, por muchas redes sociales que utilicen, la capacidad de darse a conocer, de ser escuchados y, lo más importante, difundidas sus ideas es prácticamente nula porque el sistema está controlado férreamente por PP y PSOE, que son los bastiones, junto a IU, aunque ellos lo nieguen, de la monarquía parlamentaria.
Y contra eso poco o nada se puede hacer, bueno sí, abstenerse, no participar en su juego, ser insumiso en lo que de momento la legalidad de esta oligarquía criminal nos permita. Hay países en los que el voto es obligatorio, en España, de momento no. Pues utilicemos ese resquicio que a más no tardar el sistema se encargará de cerrar para que el círculo perfecto de su dictadura nos obligue a buscar nuevas vías de libertad.

Por tanto yo seguiré sin votar, absteniéndome. Quizás sea una irresponsabilidad en los tiempos que corren, como se encargan de vociferar los minoritarios que jamás serán mayoritarios. O quizás sea lo único responsable en un juego que de antemano se presupone corrompido. ¿Qué nada cambiará con una abstención mayúscula?. Es posible, pero hay que intentarlo porque la otra opción, la de una alta participación con un crecimiento de los micropartidos no parece que cambiara las cosas a medio plazo, legitimaría el sistema y perpetuaría en el poder a esta oligarquía o a la nueva que se formase. ¿O es que no escuchamos a diario las propuestas de regeneración del «yo no robaré, yo seré transparente«?. Eso es papel mojado, no nos basta…queremos realidades, estructuras de estado democrático, nuevo proceso constituyente, referéndum para elegir la forma de gobierno del estado español. Y eso no lo propone ni UPYD, ni Podemos, ni VOX ni el partido X, por mucho que en su funcionamiento interno se muestren más abiertos y democráticos que los tradicionales partidos.

 

www.elrepublicanosemanal.blogspot.com