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El Niño: la fragilidad del clima
Hola!
Por estas semanas se nos ha vuelto un tema recurrente la llegada del “Súper Niño”. Es lógico, teniendo en cuenta sus posibles consecuencias; todas las alertas que se puedan encender no están demás.
Se trata de un fenómeno que requiere de la máxima atención de parte de las autoridades gubernamentales en todos sus niveles. Los próximos meses exigirán extrema atención de los organismos de prevención de riesgos y de todos aquellos equipos de logística que deben actuar en casos de emergencias; todos deberán estar listos para actuar en caso de ser necesarios.
Vamos a ver un poco de qué se trata este fenómeno y también algunas observaciones a tener en cuenta cuando hablamos de política climática y cambio climático.
ENSO
La denominación técnica del fenómeno es ENSO (El Niño-Southern Oscillation) y, en pocas palabras, es una fluctuación periódica de la temperatura de la superficie del mar y la presión atmosférica en el océano Pacífico ecuatorial.
La denominación popular de El Niño se originó en Perú en el siglo XIX; ocurrió que los pescadores percibieron la recurrencia de un fenómeno que afectaba severamente a la pesca y que se hacía sentir con intensidad hacia finales del año, cerca de la Navidad, la celebración del nacimiento del Niño Jesús.
Es un fenómeno natural que no tiene una frecuencia fija y varía su intensidad en cada episodio. No hay una incidencia de las actividades humanas en su origen, aunque se estudian posibles efectos que el calentamiento global podría incidir en su desarrollo. El muy complejo sistema climático global tiene en el ENSO una manifestación muy intrincada del vínculo entre el océano y la atmósfera.
Sistema climático. Sistema muy complejo que consta de cinco componentes principales: atmósfera, hidrosfera, criosfera, litosfera y biosfera, y de las interacciones entre ellos. El sistema climático evoluciona en el tiempo bajo la influencia de su propia dinámica interna y por efecto de forzamientos externos, como las erupciones volcánicas o las variaciones solares, y de forzamientos antropógenos, como el cambio de composición de la atmósfera o el cambio de uso del suelo.
IPCC, 2013: Glosario
No quiero extenderme en las explicaciones del fenómeno; voy a recurrir a algunos de los muchos (y muy buenos) recursos audiovisuales que existen para comprenderlo. Recomiendo que hagan su propia búsqueda y verán que hay para todos los gustos y extensiones.
En este caso, recurro a este divulgador peruano (¡recordemos que los peruanos tienen la denominación de origen!) que, además de ser muy didáctico, se mete en la complejidad de los reforzamientos que harían a este El Niño 2026 un fenómeno potente.
Cómo identificar ENSO del calentamiento global
Como se señala en el video, una de las variables que indica la aparición de El Niño es la temperatura superficial en el Pacífico ecuatorial. Allí, algunas décimas de grado de diferencia hacen que la meteorología del planeta se modifique.
El índice más utilizado para identificar si estamos en presencia de El Niño es el ONI (Oceanic Niño Index). El ONI es, en esencia, una medida de qué tan más caliente o más fría que lo normal está una zona específica del Pacífico ecuatorial, la región “Niño 3.4” en la figura 1.

En esa zona del océano se toma la temperatura de la superficie del mar, mes a mes. A partir de allí se calcula la anomalía, es decir, la diferencia entre la temperatura observada y el promedio “normal” de ese mismo mes. Si en un mes la zona está a 27,8 °C y lo “normal” para ese mes es 27,0 °C, la anomalía es +0,8 °C.
Ahora, ¿a qué se considera “normal”?
Ese promedio de referencia o “normal” se calcula sobre un período de 30 años y se actualiza cada 5 años, de modo que el cálculo no se contamine con la tendencia de calentamiento global de largo plazo.
Se promedia la anomalía en ventanas móviles de 3 meses. Por ejemplo: agosto-septiembre-octubre (ASO), septiembre-octubre-noviembre (SON), etc. Ese promedio trimestral es el valor del ONI. Se usan 3 meses para filtrar fluctuaciones de corto plazo y quedarse con la señal persistente.
Así el ONI identifica las fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña) en tanto supere los +0,5 °C o descienda por debajo de los -0,5 °C durante cinco períodos consecutivos superpuestos de 3 meses.
Entonces, el ONI, al tomar como temperatura “normal” de referencia un valor que no es fijo, sino un promedio de 30 años que se actualiza cada 5, hace que el piso de comparación suba con el tiempo y absorba parte del calentamiento.
Pero el promedio de 30 años siempre se queda atrás. Si el océano se viene calentando, el período de referencia es más frío que el presente. Entre actualizaciones (y aun justo después de una), la anomalía resultante sigue incluyendo una parte del calentamiento de fondo.
Esto provoca que, con el ONI tradicional, el calentamiento global “empuje” los valores hacia arriba. Es más fácil superar +0,5 °C y más difícil llegar a −0,5 °C, así que tiende a sobrerrepresentar los El Niño y subrepresentar las Niña.
A partir de este año se adoptó un nuevo índice que procura resolver el problema anterior. El Climate Prediction Center (CPC) de la NOAA adoptó el RONI (Relative Oceanic Niño Index). El cambio se produjo a partir del 1 de febrero de 2026, y NOAA lo comunicó como el reemplazo del ONI, que hasta entonces era su medida oficial para seguir el ENSO.1
Este nuevo índice ajusta las anomalías registradas en el ONI al considerar las variaciones promedio de la temperatura de la franja oceánica tropical (20°N–20°S). Resta el calentamiento promedio de todo el océano tropical a la anomalía de Niño 3.4. Lo que queda es cuánto más caliente está esa región respecto del resto de los trópicos, que es lo que realmente impulsa los cambios en la circulación atmosférica asociados al fenómeno. Un océano tropical calentándose parejo no altera el patrón de convección; uno que se calienta de manera desigual, sí.

“El Índice Oceánico de El Niño (ONI) tradicional se basa en una desviación del promedio de 30 años que tiene dificultades para seguir el ritmo de los cambios anómalos en la temperatura superficial del mar (TSM) tropical, lo cual resulta particularmente problemático en tiempo real al utilizar una climatología con desfase temporal. El RONI resuelve este problema comparando la región ENSO con los trópicos globales, reduciendo así la dependencia del período base climático”.
Para más información, ver circular informativa y folleto NOAA.
Climate Prediction Center (NOAA), febrero 2026.
Como vemos, el calentamiento global de los océanos complica aún más la detección y el pronóstico de un ya de por sí intrincado fenómeno como es El Niño.
En la figura 4 tenemos las fluctuaciones de la anomalía ENSO con la reconstrucción realizada en base a los nuevos criterios del RONI. Las zonas azules y rojas indican un período La Niña o El Niño, respectivamente. Un ejemplo local: si observan el tramo azul entre el 2020 y el 2023, tenemos allí un extenso período de La Niña que significó una sequía demoledora para la economía de Argentina.

Con lo dicho hasta aquí, quisiera que notemos que el fenómeno de El Niño (o su opuesto, La Niña) son ejemplos de cómo, con pequeñas alteraciones que se produzcan en algunas variables oceánicas o atmosféricas, se pueden desatar eventos climáticos de enormes proporciones. El equilibrio del clima global es extremadamente frágil.
Un fenómeno natural como El Niño muestra cómo una perturbación que fácilmente se podría considerar “menor”, como unas décimas de grado en la superficie del océano, tiene consecuencias tales como para producir un desbarajuste del clima global.
Entonces, tengamos en mente que los pequeños cambios en las temperaturas oceánicas y atmosféricas producto del calentamiento global tendrán progresivamente consecuencias radicales en los patrones climáticos en cada región del planeta. Con la diferencia de que no se trata de una oscilación que, pasado un tiempo, recuperará su equilibrio original; la perturbación que provoca el calentamiento global es persistente, incremental y no reversible.

La magnitud de lo que tenemos adelante
Para observar la experiencia pasada y presente de El Niño, voy a tomar la serie histórica de un índice que describe integralmente al fenómeno, el Multivariate ENSO Index (MEI). Este índice representa la oscilación de El Niño en un único parámetro que reúne información de diferentes variables que caracterizan al complejo sistema de realimentación atmósfera-océano. 2
El MEI no se utiliza como un índice predictivo; más bien es descriptivo de lo que ha estado ocurriendo. Su serie histórica, como se puede ver en la Figura 6, no difiere significativamente de lo visto anteriormente con el RONI. Recordemos que el RONI es un índice de temperaturas; en cambio, el MEI nos describe la intensidad del fenómeno de manera integral. . Cuando el MEI supera el valor 2.0, estamos en presencia de un fenómeno muy intenso.
Mirando esta serie histórica, vemos que en las décadas recientes hubo tres episodios muy intensos y estamos atravesando uno nuevo. Pero los animo a que hagan una búsqueda en Google o en YouTube sobre episodios climáticos, básicamente inundaciones, en los períodos 1982/1983, 1986/1988, 1991/1992, 1997/1998, 2015/2017.

En relación al presente fenómeno de El Niño, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha dicho que “está firmemente establecido y se está fortaleciendo rápidamente”. Las previsiones de la OMM indican una probabilidad cercana al 100 % de que persista hasta febrero de 2027, convirtiéndose potencialmente en uno de los más intensos desde al menos 1950.3
Según su comunicado, la OMM indica que “estas cifras no se basan en un único modelo, sino en un consenso entre trece centros nacionales e internacionales —desde Washington hasta Tokio, Londres y Pune—, fundamentado en el intercambio en tiempo real de datos de boyas oceánicas, satélites y radiosondas, coordinado por la OMM”.
“El Niño no añade calor nuevo al planeta, sino que libera el calor que el océano ya ha estado almacenando bajo la superficie; por eso, un evento intenso suele convertirse en uno de los años más calurosos registrados (como 2024)”, explicó la directora de la OMM, Celeste Saulo. “El océano del que extrae calor es el más cálido que jamás hayamos medido. Simplemente hay más calor disponible para liberar”, añadió.
Para octubre-noviembre-diciembre, la OMM pronostica que la anomalía estacional promedio de la temperatura de la superficie del mar Niño 3.4 alcanzará aproximadamente +3.7 °C, con un pico alrededor de diciembre. Este es el valor más alto desde que comenzaron las observaciones y es más fuerte que el récord anterior de +2.6 °C en noviembre de 2015-enero de 2016.

Últimos comentarios
No todas las inundaciones se explican por El Niño, pero sí, El Niño genera inundaciones generalizadas debido a la persistencia de una extensa temporada de lluvias que afecta a las cuencas del Paraná y Uruguay. Más que tormentas severas focalizadas en la zona del litoral y Buenos Aires, lo que ocurre son lluvias persistentes a lo largo de varios meses.
La aparición de El Niño o La Niña afecta la temperatura promedio global; un año con El Niño fuerte empuja el registro global hacia arriba, La Niña fuerte empuja las temperaturas globales hacia la baja. Esto es parte de la variación interanual que se verifica en la curva de temperaturas globales; no es la única razón de esa variación interanual.
Esta variación interanual hace que los negacionistas salgan con explicaciones siempre oportunas para justificar que la subida es por El Niño o que la suba de la temperatura se está estabilizando cuando La Niña la tira para abajo. Los razonamientos negacionistas.
También es importante destacar el esfuerzo de la ciencia por ir ajustando los indicadores y la generación de pronósticos. Estas correcciones permanentes, que son la metodología propia de la ciencia, son utilizadas por el negacionismo para señalar que la ciencia se equivoca o se desdice. En fin, por eso es tan importante ser precisos en la información.
Bueno, es todo. Recuerden que los comentarios son siempre bienvenidos.
Hasta la próxima.
Juan Carlos Villalonga
El ENSO es un fenómeno acoplado océano-atmósfera; por lo tanto, se ha diseñado un índice que sintetiza múltiples variables, no solo temperaturas oceánicas, el Multivariate ENSO Index (MEI). En la versión actual (MEI.v2) son cinco: temperatura superficial del mar, presión a nivel del mar, viento superficial zonal, viento superficial meridional y radiación de onda larga saliente (OLR, un indicador de convección y nubosidad).
Ver Las temperaturas de la superficie del mar reflejan el fortalecimiento de El Niño, WMO (6/10/26).
Publicado originalmente en Salida de Emergencia el 16/10/2026. Se reproduce con permiso de la autoría.


