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El declive de la civilización industrial
Pensando sobre los años que llevamos discutiendo sobre los recursos, contaminación, cambio climático y progreso tecnológico, si resumimos las conclusiones nos damos cuenta de que todo lleva a que la única solución pasaría por una reducción drástica y controlada del uso de energía y recursos, con las implicaciones correspondientes de cambio radical en el sistema económico, y que la tecnología es imposible que pueda preservar a largo plazo el statu quo. No hay forma de seguir consumiendo lo mismo, y no digamos cada vez más, y a la vez evitar el desastre en forma de desestabilización de la biosfera y agotamiento de los recursos y fuentes de energía.
No podemos más que imaginar el sistema económico que sería capaz de gestionar algo así. Una vuelta a los sistemas preindustriales en que predominaba la economía del don basada en las relaciones de conocimiento, vecindad y amistad no parece posible. Pero el actual sistema, que se basa en fomentar el uso creciente de los recursos y el fomento del enriquecimiento, tampoco. Posiblemente solo un sistema en que se limitara de forma drástica la acumulación de riqueza, con fomento de las tecnologías ahorradoras de recursos y poco contaminantes e incentivando el que se consumiera lo menos posible sería viable. Pero haría falta además realizar una represión de la actividad económica que fuera reduciendo año a año el consumo mientras que se repartía el trabajo que fuera quedando. Una utopía.