Blog de Política
Las décadas perdidas de Japón
Si hay un país donde los mitos económicos que inventan algunos son evidentes es Japón. Veamos algunas de esas leyendas urbanas que algunos hacen pasar por “Economía”.
1. Los rescates bancarios en la UE de hoy son los que Japón llevó a cabo entre 1995 – 2005
Ya no se estudia Historia para evitar saber de dónde venimos. Sin saberlo, es imposible saber a dónde vamos. Para entender Japón 1989, hay que empezar con Japón 1945.
Después de 1945, Japón basó su crecimiento en la ayuda americana, aranceles y políticas que favorecían el ahorro familiar. Con fondos, las entidades prestaron a empresas que invirtieron en capital, reduciendo precios y favoreciendo el superávit comercial.
Así se expandió la economía en los 60 y 70 basándose en industria, automoción, acero, naval, química…
Pero desde 1978, la Fed empezó un programa de intervención en el mercado vía líneas de crédito con el BofJ que culminaría en el Acuerdo Plaza de 1985.
Este programa influyó el cambio de la economía japonesa, del sector secundario al terciario, ya que las entidades no canalizaron esta liquidez hacia empresas exportadoras como en los 60 y 70, sino hacia el mercado local, inversiones en Bolsa y el inmobiliario.
El resultado fue el máximo del Nikkei en 1989, precios inmobiliarios surrealistas y el endeudamiento de familias, del sector financiero y empresarial.
Las entidades tenían pocas reservas, ligadas a la Bolsa y sus préstamos a empresas. Cuando el BIS modificó sus requerimientos de capital, las entidades restringieron el crédito y vendieron sus acciones, lo que colapsó la Bolsa.
La demanda privada colapsó, lo que llevó a ajustes a las empresas, que acostumbradas a altas tasas de reinversión, no tenían excesos de tesorería y estaban endeudadas.
La respuesta a la crisis varió según el gobierno en el poder. No hubo una respuesta. La primera fue evitar las bancarrotas financieras, negar los ajustes M2M de los activos de las entidades y estimular la demanda vía gasto fiscal, que provocó una recuperación del PIB.
Pero en 1996-1997, bajo presión contra la política fiscal, el gobierno incrementó el “IVA”, hizo un ajuste presupuestario y paró la política fiscal, lo que llevó al PIB hacia abajo.
La respuesta del BofJ fue su política de tipos de interés 0% desde el 1999 y QE desde el 2001. Para entender la política del BofJ, pueden leer los mitos de los “expertos» o leer a los que la hicieron.
Esta respuesta “comprensiva” con las entidades acabó en el 2002, cuando el gobierno ordenó la restructuración del sistema financiero con el Plan Takenaka, que auditó a las entidades (en serio, no el tele-dirigido informe OW), las forzó a que asumieran pérdidas por los malos préstamos y que aumentaran capital.
Las entidades se negaron. Nishikawa, CEO de Sumitomo, dijo que “el gobierno no puede ordenar a un banco a hacer esto o aquello”. La respuesta del sr Takenaka fue “no cubran sus pérdidas. No distorsionen los principios”.
Para 2005, los bancos habían eliminado ¥96 billones de malas deudas, el 19% del PIB.
¿Hemos hecho en España lo mismo que hizo Japón? ¿Quién es nuestro Takenaka?
2. En Japón la política de crecimiento y de aumento del déficit público no funcionó.
Como dice The Economist, “el déficit no fue resultado de construir puentes a ningún lado sino por el envejecimiento, el gasto en SS y la pérdida de recaudación impositiva”.
La política de crecimiento y la expansión fiscal funcionaron. Japón perdió riqueza por valor de 3 veces su PIB pero no sufrió la depresión. Solo tuvo 2 trimestres de recesión gracias al estímulo fiscal. Japón se recuperó de 1994-1996, cuando el PIB creció al 1.8%.
Pero en 1997, el gobierno quiso reducir el déficit, redujo el gasto público y aumentó impuestos. Como dijo el economista jefe de Smith Barney en enero de 1997, “la mejor forma de lograr el equilibrio no es aumentar impuestos sino políticas de crecimiento”.
El tiempo le dió la razón: el gasto privado colapsó y la economía entró en una recesión peor que la del comienzo de la década. El PIB decreció al implementar las medidas, junio de 1997, manteniendo su decrecimiento hasta septiembre de 1999.
Solo el aumento del gasto público a partir del 2003 permitió el aumento del gasto privado hasta la llegada de la crisis en el 2007. Al final, del 2002-2012, el PIB creció un 43%.
Una lección de Japón es que el crecimiento y el gasto público (no despilfarro) ayudan a la recuperación al dar tiempo al sector privado a sanearse.
3. La solución japonesa del gasto llevó a décadas perdidas y a una deuda inasumible.
¿Qué “década perdida”? ¿Para quién? ¿Para los trabajadores japoneses que conservaron sus trabajos por no tener ajustes o para los 6 millones de españoles que si los perderán?
De 2001-2010, la productividad de Japón creció más que la de EEUU y la UE, su desempleo fue la mitad del americano y un tercio menor que el de la UE, su producción de electricidad el doble que el de EEUU y su superávit por cuenta corriente se multiplicó por 5 cuando el de los EEUU se dividió por 5.
Japón podría haber perdido un 10% de PIB, pero el gobierno lo evitó endeudándose gratis al 0% y gastando, lo que mantuvo el empleo (5,5%) y favoreció un PIB positivo que permitió que el sector empresarial pagara sus deudas para el 2005.
Para los únicos que hubo una década perdida fue para los “expertos” y los bancos de inversión…Pero si hasta los liberales hablan del mito de las “décadas perdidas” de Japón!
4. La crisis en Japón será el siguiente tsunami financiero. No podrá pagar su deuda.
Según los “expertos”, “Japón es vulnerable porque está endeudado. Cuando un país no puede reducir su deuda, no se puede refinanciar, nunca podrá pagar sus deudas. El Mercado se negará a financiarle”…Llevan así desde octubre del 2009.
A pesar del aumento de su deuda, Japón lleva 20 años financiándose gratis. Más deuda tiene, menos paga de intereses. ¿Por qué Japón, EEUU o Reino Unido con records de deuda se financian para vez más barato? “Expertos”, ¿como se explica?
La desesperada respuesta de estos “expertos” es tan patética, que pintan la evolución de los tipos como un deseo que nada tiene que ver con la realidad…
La respuesta es que en este sistema fíat, Japón, como emisor de su moneda, pagará su deuda mientras sea un país soberano. Lo que digan “expertos”, bancos o el Mercado no le importa. Ni tenía problemas de financiación ni de solvencia en 1999 ni los tiene ahora.
Por eso les irrita Japón, porque les desmonta las mentiras que dicen desde hace décadas, les muestra que un gobierno sensato, con un Tesoro inteligente y un Banco Central no criminal puede ayudar a las personas y al empleo sin pedirles prestado a ellos.
5. La calificación de la deuda japonesa no importa porque está en manos nacionales.
A Japón, le da igual la calificación que las agencias le den. No porque la deuda la tengan inversores nacionales, sino porque Japón es un país soberano. La mitad de la deuda italiana está en nacionales y vaya si le preocupa al gobierno lo que dice Moody’s.
En 1998, el gobierno reintrodujo los estímulos fiscales. La reacción de los anti-política fiscal fue rápida: Moody’s, ese ejemplo de honestidad, sector privado y ética empresarial según los “expertos”,degradó su bono de Aaa a Aa3 hasta A2, peor que Botsuana.
Según Moody’s, “la política del gobierno sería insuficiente para prevenir el deterioro de la deuda, que alcanzaba niveles sin precedentes en el mundo”.
La respuesta del gobierno fue la de cualquiera decente a unos embusteros: “solo por que digan eso no vamos a cambiar nuestra política”. Embusteros porque un juez acaba de condenar a S&P por “engañar” y “confundir” a clientes por publicar informes “falsos”.
¿Tuvo el gobierno japonés problemas para colocar su deuda desde 1998? Jamás.
El Banco de Japón demostró que en un periodo de deflación de activos, con descenso del PIB, con la presión del Mercado, con rebajas de calificación de la deuda, se puede tener tipos al 0%, financiarse gratis y colocar la deuda, no 1 año, ni 2, ni 3, sino 13!
Ni hubo inflación, ni hiperinflación, ni los inversores huyeron, ni importaron las rebajas de Moody’s, ni los artículos de los “expertos”.
¿Qué lecciones se pueden sacar de Japón?
Ni España ni la UE son Japón pero hay lecciones que aprender de los economistas que sí saben, no de los “expertos”.
Uno de los que sí saben, Koo, explica que “cuando la burbuja estalla, los precios de los activos caen pero las deudas se mantienen, dejando a miles de personas en negative equity, forzando a que disminuyan su deuda, reduciendo la demanda y su gasto”.
El gasto privado cae, las empresas contratan menos y despiden, lo que provoca más descenso del gasto privado, aumento del desempleo, pérdida de recaudación, aumento del gasto por desempleo, aumento del déficit público…
La política monetaria sola, sin política fiscal, se vuelve inefectiva. La única forma de evitar el colapso es que “alguien” intervenga a través del gasto. En este sistema fiat, sin respaldo de la moneda, el único que puede hacerlo es el sector público.
Como prueba Japón, este proceso de pago de deudas de familias y empresas es clave para la recuperación. El gobierno debe favorecer el proceso, no subiendo impuestos, no recortando gastos, sino invirtiendo hasta que el sector privado se ajuste y el banco central debe crear un Plan Takenaka para las entidades.
Cuando el ajuste privado se haya terminado, el sector público debe comenzar el suyo.
Una lección de las “décadas perdidas” de Japón es que hay que analizar la Economía con mente abierta para comprender la realidad, no como Inquisidores de una religión o culto basado en un odio hacia lo público que niega conceptos básicos de Macroeconomía.
Por desgracia, abundan los análisis basados más en lo segundo que en lo primero.
Como siempre, depende de ustedes que creer.
