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¿DESARROLLO = PIB? NO, GRACIAS.

psicodeliaEl problema es que tenemos un concepto cuantitativo de desarrollo, producir más y medir el nivel de desarrollo a partir del PIB, de tal forma que cuanto más producimos más nos desarrollamos. El PIB se convierte en el indicador primordial. Pero la respuesta está en la redefinición del concepto desarrollo, un desarrollo que responda a las necesidades presentes sin comprometer a las generaciones futuras. Basar el crecimiento económico en un desarrollo sostenible que responda a las necesidades humanas.

Pasar de la movilización de los recursos y las infraestructuras sin limites donde aparecen los limites de los recursos naturales y los riesgos ambientales a otro concepto de desarrollo basado en la cultura como resultado de un proceso cultural mundial. Desarrollo es todo aquello que amplía nuestro ámbito de libertad, haya crecimiento económico o no, el hecho de tener dos coches parece ser síntoma de crecimiento económico y por tanto de desarrollo pero si eso me reduce mi ámbito de libertad porque tengo que pagar más y preocuparme más, no me vale. Pasaremos del PIB como indicador sencillo al IDH (Indice de Desarrollo Humano), lo cual implica que ya se habla de educación, sanidad etc…hasta el Indice de Felicidad o el Social Progress Index (SPI). En éste caso el país más desarrollado sería Suecia, que no saldría si utilizáramos el PIB.

En esta nueva era global el PIB nos servirá para poco porque se transformará el concepto de desarrollo, entre otros factores, gracias a la revolución tecnológica y la comunicación global. El paradigma tecnológico informacional ha traido desde 1998 al 2008 un 30% de aumento de la productividad en EEUU pero se orienta en un 2% al aumento de salarios y la mayor parte a aumento de beneficios que van a parar al sistema de financiarización que trae la crisis. El capitalismo global se virtualizaba. El conocimiento tecnológico trajo el aumento de la productividad, aparece la organización en red que deja a las organizaciones que se manejan jerarquica y verticalmente en situación de ineficacia. El ejercito y la Iglesia son ejemplos de organizaciones que se manejan de forma jerarquica y vertical, la complejidad se maneja mejor en red.

Hay una transformación organizativa, de 7.000 millones de habitantes del planeta, 6.200 millones de ciudadanos tienen móvil y 2.500 tienen internet. Es el primer momento de la historia en que una tecnología es cuasi universal. Un contexto incomparable con momentos históricos anteriores (En Argentina, el porcentaje de usuarios de telefonía móvil es del 125%).Sin embargo, el cogollo o la centralidad de este modelo es el mercado financiero, es consustancial, no es una parte del sistema. Es central para el modelo global, se trata de una economía inmaterial que se ha apoderado del concepto desarrollo.

Los mercados financieros funcionan en base a la percepción y a los efectos psicológicos que diría Keynes que acaban siendo transformados en realidad. La nueva frontera de éste modelo es la gestión de la energía que hace funcionar al sistema capitalista que se mueve en otro paradigma tecnológico y científico, un paradigma emergente que puede ser modificado o sustituido por la cultura global que se trasmite a la misma velocidad, la llamada civilización empática de Jeremy Rifkin, estamos en el momento de esa civilización que nos permite activar nuestras neuronas, las mismas neuronas que el que está protagonizando la acción, podemos sentir globalmente gracias a estas neuronas espejos que hacen que lo ocurrido estos días en Bangladesh se refleje rápidamente en la opinión pública y afecte al comportamiento de las grandes corporaciones. Según Rifkin, si nos importa lo que les pasa a los ciudadanos de Bangladesh y esto afecta al comportamiento de las corporaciones, puede cambiar las reglas de juego. Por tanto, esta cultura como pilar del desarrollo que acaba indicando cuales son las necesidades humanas se puede formular de manera distinta en culturas distintas pero acaban produciendo el mismo efecto global, una adaptación a una nueva realidad que acabará por transformar sustancialmente lo actual, un nuevo concepto emergente que no podemos desechar como alternativa al capitalismo especulativo destructor.