Miro por la ventana.

hombrebanco

Miro por la ventana, el sol se filtra entre las rendijas de las persianas y escucho a los niños de una guardería cercana, la inocencia del que aún no sabe, la seguridad del entorno.

Jóvenes ya no tan jóvenes, unos preparados otros no tanto, bien formados otros no tanto, charlan en las puertas de los bares, de fútbol, de política, de futuro, no hay trabajo y muchos ya lo absorben en su ser, otros más bisoños sueñan con su ingeniería y con programar videojuegos en esta España del siglo 21.

Esa mujer, mediana edad, cruza el parque como cada día, con sus bolsas de la compra, cara de cansancio y preocupación, siempre con prisa mirando el reloj y la hora de salir los niños del colegio. Aún tiene que hacer la comida y suerte que tiene con qué, por la tarde, un trabajo por unas pocas horas, por unos pocos euros, suerte aun así que lo tiene.

El repartidor de paquetería urgente aparca en doble fila, corre como siempre a su destino, que estrés mal pagado, no puede ser bueno para la salud, peor sería estar en paro.

Veo a Rodrigo, aún tiene el cochazo que se compró con lo de la obra, aún debe andar con esas faenas, solo a él se le ocurre dejar los estudios.

Ese de ahí, repeinado, revestido, me quiere sonar, es aquel concejal que montó un circo con la inauguración del Centro  de Estudios Energéticos, la vanguardia,  (ahora está cerrado y antes lo convirtieron en una sala de arte) que desperdicio de dinero, que gran embaucador.

Han pasado los años, sigo aquí sentado, el sol parece ser el mismo, aunque el clima es cada día más loco (esto es cíclico siguen diciendo), la verdad es que el respirar se complica temporada tras temporada, será cuestión de edad no de polución y mal sentir.

La guardería pública, ya no lo es, es de unos ingleses, una empresa de estas que se ha ido quedando con todo, dicen que cuesta una pasta, pero que es muy buena, eso sí. Mi hermana no puede pagárselo, así que entre la abuela (la pobre ya muy mayor) y la hija de la del tercero se va apañando. Algo bueno ha vuelto, algo más de familia y algo más de vecindad.

A la fuerza ahorcan.

El bar aún aguanta, ahora lo lleva aquel de los videojuegos, terminó la carrera, creo que hizo un master allá por el extranjero y se volvió para España, no hay mercado para tanto ingeniero pero aún se sale de vinos. A ver si tiene suerte el chico.

Cruza la Espe, de paseo con su hija, como siempre, que mayor se han hecho, la primera agotada de vivir, la hija dejó la universidad para trabajar en la tienda de telas (es un milagro que aún se mantenga), es un buen dinerillo que complementa la mínima pensión que su madre recibe.

Ayer charlé un rato con Julián, ¿os acordáis?, el de la paquetería, más de 40 años trabajando, cotizando y cotizando, no le entra en la cabeza lo de las pensiones, 400€ le dan, no hay para más, al estado no le llega. ¿Pero dónde está todo lo que él cotizo? Se pregunta.

Y Rodrigo, en el paro, sobrevive con alguna chapuza, vendió el coche y compró una pequeña furgoneta de segunda mano con la que se va apañando para esos pequeños trabajos que le proveen lo justo para vivir. Ahora me dice ¿por qué dejaría los estudios? No sé qué contestarle, ahora de poco te serviría, creo, al menos aquí en España.

Y el repeinado, que el tío ahora es mi alcalde, y no te jo.. que ha abierto otra vez el centro aquel, ahora lo llamaron Centro de la Eficiencia Energética, con mi dinero y el de todos. Ya mostraba maneras de joven, un gran trilero.

Y yo aquí sigo, programando, ya solo me quedan 2 años para la jubilación, a mis 73 años el código fuente no tiene misterios. Y tengo un flamante palan privado de pensiones, que es la ostia. Por cierto, en breve, elecciones, votaremos a los de siempre no sea que me quiten los 400€ de mi jubilación.

A la fuerza ahorcan.

 

 

2 comentarios sobre “Miro por la ventana.

  1. Y así fue como los rentistas se apropiaron de todo ante la mirada impávida del resto. Lo que sigue es que cuando el huesped es atacado por demasiados parásitos a la final muere, claro y también los parásitos, pero en el interín se tiene la ilusión de vivir del cuento….decadencia cutural que le dicen.

    Un saludo

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