IBEX 35, Medium y Small Cap

Se habla mucho en esta crisis de que la Bolsa va bien. Pero el otro día mi buen amigo Aleph llamó mi atención sobre los otros índices del IBEX, el Medium y el Small Cap. Aquí están los gráficos de los tres.
Como vemos, el IBEX 35 ha conseguido recuperarse parcialmente del batacazo de 2008. El último cierre fue en 10082, un 37% de bajada desde máximos (finales de 2007).

El Medium Cap se ha recuperado en realidad bastante poco del desplome. Su último cierre fue en 10344, lo que significa un 56% de caída desde máximos de 2007.

El Small Cap ofrece la peor de las tres imágenes. El último cierre fue en 6422, es decir, ¡un 65% de caída desde máximos!

La interpretación que puede hacerse de todo esto es que las compañias gigantes (que cotizan en el IBEX 35), y dominadas por los grandes bancos, Telefónica y empresas de energía, han conseguido mantener en cierto modo beneficios. Ello en buena medida es debido a su posición dominante en los mercados.
Sin embargo, empresas no tan grandes, y con menos capacidad para influir en los precios, apenas han conseguido recuperar y siguen con caídas en la capitalización tremendas.
Lo peor de todo es que muchas entidades financieras, sobre todo pequeñas, tienen buena parte de su cartera de participaciones industriales en este último tipo de empresas. Parece ser que siguen valorando estas carteras a precio de compra; a pesar de que, como hemos visto, han perdido en muchos casos 2/3 de su valor. Esto produce una inestabilidad en los balances de todas estas entidades que no se ha valorado correctamente y que tarde o temprano estallará, con las consiguientes pérdidas para el contribuyente si el Gobierno de turno se empeña en seguir salvando cualquier entidad con problemas. Finalmente esta actitud de los políticos hará que la insolvencia, al igual que ha pasado en Irlanda, se traslade al propio Estado.
¿Por qué adoptan esta actitud suicida? ¿Es porque piensan que finalmente nos vamos a recuperar? Es posible que haya algo de esto, pero pienso que la explicación es más sencilla. Lo que realmente ocurre es una manifestación más de la podredumbre de la partitocracia, que en su afán de sostener todo el entramado será capaz de hundirnos a todos.

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