Vivan las cadenas

El 8 de mayo de 1814 Fernando VII entró en Madrid a bordo de una carroza tirada por caballos pero un numeroso grupo de ciudadanos interceptó la comitiva, desenganchó a los animales y se colocó los rastros de cuero en prueba de su alegría. La carroza desfiló tirada por españoles de pro, absolutistas de bien, que, por si quedaba alguna duda de lo que querían decir, gritaron desgañitándose: ‘¡Vivan las cadenas!’.

El acto de sumisión agradecía también la deferencia que tuvo el monarca unos días antes, todavía en Valencia, donde publicó un decreto en el que restablecía la monarquía absoluta, derogaba la constitución de 1812, declaraba nulos todos sus artículos y deseaba que aquellos actos pasasen al olvido ‘como si no hubiesen sucedido jamás’. De Valencia, el Borbón encaminó sus reales hacia Madrid, rodeado de extraordinarias muestras de aclamación popular, y el 10 de mayo disolvió las cortes que con tanta alegría recuerdan los gaditanos.

Fernando VII, que era muchas cosas pero no precisamente tonto, agradeció el gesto que tuvieron los sesenta y nueve diputados firmantes del Manifiesto de los Persas en el que exigían el fin de toda reforma y que se volviera al Antiguo Régimen. Los diputados, absolutistas hasta la médula, compararon entonces el periodo liberal de las Cortes de Cádiz con la costumbre persa de conceder cinco días de anarquía institucional tras la muerte del rey.

Pero aquellos días quedaban felizmente borrados incluso de la memoria colectiva. El rey había vuelto al poder, los absolutistas soñaban con sus siervos de la gleba, Napoleón pasaba al olvido, la decencia regresaba a España. Aunque dejaba las cosas claras y a sus súbditos divididos en dos grupos enfrentados.

Hasta hoy.

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3 comentarios en “Vivan las cadenas

  1. se dice que hitler llega al poder como una necesidad.
    en verdad lo raro es haberlo tratado como un caso raro y de indignidad del hombre, cuano ren realidad es lo mas habitual.
    lo importante es preguntarse que habia antes, si es el pueblo y no la casta la que vende las virtudes de algo.
    de hecho mirando a la democracia y la dictadura de un rey, casi prefiero monarcas, pues siempre vivian con el miedo de ser envenenados, con el riesgo de ser decapitados, y su poder armonizaba las leyes y jamas se metia en lo divino respecto al ser humano, es decir, no se metian en tu casa amirarte…

    hoy dia vivmos democracia, y sin embargo, vivimos en la mayor farsa.

    pd: es fantastico en nuevo blog, por desgracia, no deseo volver a entrar aqui, ni añadir un comentario, por que no se puede escribir, la letra de publicar comentarios es infame, adios.

  2. Muy oportuno artículo -aunque algo breve- para escenificar la reacción actual en contra de las libertades y los derechos.
    Curiosamente este 2012 se conmemoran dos siglos de la primera Constitución en España, en un momento histórico en que las urnas están certificando la mayoría absoluta hacia el pasado.
    Hay una aparente contradicción en que la población acepte en las urnas los recortes de derechos y libertades aunque sea consciente de que la clase social responsable de la crisis se beneficie netamente del resultado electoral.
    Sin embargo pienso que esta paradoja sucede porque la población no asume como propios estos los aparentes cambios democráticos porque en realidad son iniciativas “despotistas ilustradas” que no dejan que la población asuma libremente su responsabilidad. Es decir, porque no se permite la democracia efectiva.
    Ahora bien ¿cómo se puede asumir que democráticamente toda la costa sur del Mediterráneo sea absolutamente islammista radical? o ¿cómo se puede aceptar el auge exponencial de posiciones antidemocráticas racistas y autoritarias en las elecciones de cada vez más paises europeos?
    Algo esencial falla en el discurso político. Creo que en la raíz del problema está que nuestros derechos políticos no se pueden defender una vez cada cuatro años en las urnas, cuando todos los días vamos a trabajar sin derechos sobre lo que producimos en las empresas, cuando constantemente consumimos sin tener en cuenta cómo y con que consecuencias se ha producido lo que adquirimos.
    En definitiva, una persona adulta un voto en nuestra sociedad pública, no puede nada contra una acción un voto en la empresa donde dedicamos la mayor parte de nuestra vida productiva.
    Así se confunde y vence el concepto de Democracia Sociedad Anónima, donde se decide según el dinero que se invierte.
    Algo así como en Eurovisión, donde cada voto es un SMS que deberás enviar.

  3. Pingback: Anónimo

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