La lucha es el único camino

POR LA MOVILIZACION DEL TRABAJO.

En las últimas décadas distintas modificaciones legales han ido arrinconando a la clase trabajadora y haciéndola perder su poder social. Ese proceso se ha acelerado hasta lo insoportable en el último año La tan traída y llevada flexibilidad (aún en su forma maquillada: la flexiseguridad) no ha hecho otra cosa que debilitar y precarizar a los sectores más numerosos de la clase trabajadora. Al fin y al cabo, no se trata de otra cosa que de arrumbar la posición del trabajador en el centro de trabajo, haciéndole someterse a todas las órdenes del empleador, sean cuales sean. De hecho los números cantan, hasta el extremo de que la brecha entre pobres y ricos en nuestra sociedad se ha disparado al nivel más alto de los últimos 30 años. Así, la renta media del 10 % más rico del país multiplica en 11,9 veces la del 10 % más pobre, y el índice de Gini (construcción estadística que mide la desigualdad) del Estado Español es superior al de Polonia, Grecia o Estonia.

La contratación temporal (que sigue siendo la que más se realiza cada año), el trabajo a tiempo parcial manipulado para convertirlo en “trabajo a la carta”, la contratación indefinida con derechos recortados (el llamado “contrato de fomento”), las Empresas de Trabajo Temporal y las agencias privadas de colocación, la subcontratación, el despido prácticamente libre y pobremente indemnizado, la legalización y la tolerancia con las “zonas grises” con las que los empresarios consiguen lisa y llanamente huir del cumplimiento de los derechos laborales (falsos autónomos, becarios, migrantes…); todo ello ha servido para hacer que la precariedad campara a sus anchas en el mercado de trabajo español. La época del trabajador con contrato fijo y con derechos ha llegado a su fin. Eso sólo lo ven unos cuantos, a los que se ataca llamándoles “privilegiados” porque mantienen, en la cuerda floja, algunos derechos que deberíamos tener todos. Un mal ejemplo, dicen los medios de comunicación pagados por los patrones.

La realidad laboral para la mayoría de la población es la de una relación siempre débil con el puesto de trabajo, ante la espada de Damocles del despido facilitado; la de la rotación acelerada de períodos de trabajo y paro; la de la ausencia de todo derecho laboral; la de interminables jornadas y falta de seguridad e higiene; o la del desempleo puro y duro, utilizado por el empresariado para imposibilitar toda reivindicación del elemento asalariado.

La reforma laboral ha sancionado y profundizado este escenario. La reforma de la negociación colectiva pretende llevarlo aún más lejos al impedir todo contrapoder sindical en el ámbito laboral y al intentar enfrentar a unos trabajadores contra otros (esa es, al fin y al cabo, la finalidad de que los convenios se negocien en la empresa y no en el sector). La reforma de las pensiones promete a los jóvenes, después de una vida de precariedad y trabajo sin derechos, una ancianidad con míseras prestaciones

Y la dinámica de agresiones a la posición de la clase trabajadora no cesa: las llamadas “zonas grises” se han agrandado recientemente con la legalización de la posibilidad de realizar contratos de prácticas “no laborales” al amparo del Servicio Público de Empleo, con una retribución del 80 % del IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples, un índice que aprueba cada año el Gobierno), es decir, en la actualidad 426 euros, para titulados de FP o Universidad con una experiencia laboral menor de tres meses, y que tengan entre 18 y 25 años. La duración de estas “becas” será de 3 a 9 meses, y en ellas no se cotizará al desempleo.

Esta forma de contratación “no laboral” (como reitera la norma legal, como si por repetir el sinsentido pudiera eliminarse las condiciones de ajeneidad y dependencia en que se va a producir la prestación y, por tanto, su condición claramente asalariada), se combina con la eliminación “temporal” del límite de edad para la realización de los contratos para la Formación y el Aprendizaje, y con los globos sonda destinados a favorecer la puesta en marcha de la llamada Formación Profesional dual en el sistema educativo: un modelo de FP basado en la realización de prácticas continuas en los puestos de trabajo –entre 3 y 4 días a la semana- que, además de poner en peligro múltiples puestos docentes, podemos con gran probabilidad adelantar que en nada se parecerá al llamado “modelo alemán de FP” que supuestamente se quiere imitar (en el que las prácticas son pagadas y bajo un cierto control sindical). Se trata, en realidad, de “matar dos pájaros de un tiro”, consiguiendo que los jóvenes estén formalmente “ocupados” en condiciones de precariedad absoluta, pero produciendo a las órdenes del Capital, y al tiempo multiplicar el número de titulados, renunciado a toda exigencia de control público, homogeneidad y calidad de la formación.

Y las próximas reformas del nuevo gobierno, en cumplimiento de las órdenes de los financieros que crearon la crisis y ahora pretenden que la paguemos, navegarán en la misma dirección. La CEOE ya ha planteado sus reivindicaciones (porque ahora los únicos que reivindican algo, en ese contexto, son los empresarios), y los sindicatos mayoritarios parecen dispuestos a llegar a un acuerdo. Se habla de eliminar la indexación de los conceptos salariales de los convenios al IPC y ligarlos a la productividad (pero no se dice ni se discute como calcular dicha productividad, lo que nos lleva a pensar que, básicamente, lo que se pretende es que cada empresario pague lo que le de la gana a quien le de la gana, rompiendo las tablas salariales de los convenios); se intenta la aprobación de un tipo de contrato único con indemnización por despido y condiciones laborales crecientes con la antigüedad (es decir, un contrato temporal extensible por deseo empresarial, y sin necesidad de causa alguna); de regular el derecho de huelga (dado que la regulación actual, aprobada en los estertores de la dictadura franquista es “demasiado permisiva”); de flexibilizar el trabajo a tiempo parcial y facilitar los convenios de empresa (es difícil determinar como, ya que eso ya lo ha hecho la última reforma, y hasta parte de los empresarios lo rechaza, considerando que puede favorecer el “dumping”, dinamitando los mercados); así como las medidas de flexibilidad interna y el descuelgue de las condiciones pactadas en la negociación colectiva (de nuevo, esto ya lo hicieron en las reformas anteriores y es difícil que nunca lleguen a estar contentos en este aspecto, pues siempre será más fácil practicar el “despido exprés, y más si se minoran las indemnizaciones por despido improcedente).

La lista de exigencias que componen el “Cuaderno de Quejas” empresarial es interminable y comporta una transformación social radical y revolucionaria. Piensan que la crisis es una oportunidad de obtener sus objetivos máximos y, espoleados por las cantidades sin fin que han de extraerse a nuestra sociedad para pagar las deudas del festín especulador de las entidades financieras, que alcanzan al menos los 800.000 millones de euros (de los cuales 715.000 millones consisten en la deuda privada, que en breve será convertida en pública por mecanismos como el del “banco malo” del que habla Rajoy) pretenden iniciar el camino para mutar nuestra sociedad a la imagen y semejanza de un modelo que comporta la eliminación de todo mecanismo democrático y el acaparamiento de toda la riqueza social por una minoría compuesta de grandes financieros, oligarcas rentistas y agentes del gran Capital transnacional.

La clase trabajadora, en el marco de ese programa, será condenada a la pobreza y la precariedad, y gran parte de la clase media será proletarizada a marchas forzadas, piensen lo que piensen al respecto muchos de sus miembros, que creen que el actual régimen de acumulación aún puede regalarles algo y no se dan cuenta de la dimensión de la transformación en curso.

Pero ya es suficiente. Es la hora de una respuesta contundente.

No podemos ceder más. Estamos transitando el camino a un empobrecimiento generalizado y fatal. Aunque hay motivos para una esperanza necesaria. Las resistencias a las amargas recetas que pretenden imponernos empiezan a aparecer por todos lados: desde las costas de Túnez o Egipto a las calles griegas o las plazas de nuestro país. La resistencia es un hecho. Difusa, débil, titubeante, como todo ser que acaba de nacer. Expandiéndose desde un Mediterráneo cuyos pobladores más conscientes (y demasiadas veces minoritarios) siempre reivindicaron las ideas de la democracia (es mentira, no la inventó Ronald Reagan), de la libertad del individuo y de la vida colectiva cooperante, efusiva y libertaria. Alcanzando a todos los rincones de un mundo que amenaza con entrar en ebullición. Diseminándose con fragmentos de códigos cambiantes y plurales, pero que remiten siempre a la misma idea: la cooperación es la alternativa al mando, tenemos el derecho a decidir, somos el 99 %.

Por ello, en este contexto, luchar por defender los derechos del Trabajo y acabar con la precariedad, devolver la dignidad a la clase trabajadora y negarse a pagar una deuda que otros han contraído, es la única apuesta que puede inaugurar un futuro mejor para todos nosotros.

13 comentarios en “La lucha es el único camino

  1. Muy bien por el artículo, pero como otras muchas veces, a qué nombramos clase media?
    Para mi siempre ha habido dos clases: ricos, pueden vivir de renta, y trabajadores, viven de su trabajo
    Donde queda la clase media??

    1. Es cierto que la línea divisoria más clara, en principio, sería la que diferencia a quienes tienen acceso a los medios de producción y los que no, pero también lo es que, descendiendo a lo concreto y real (más allá de la abstracción generalizadora) hay situaciones intermedias en cuanto al acceso a la riqueza y el poder social: hay gente que teniendo la propiedad de pequeñas empresas o emprendimientos autónomos difícilmente puede considerarse “clase dirigente”, así como hay trabajadores cualificados que atesoran un gran poder social (pensemos que los directivos de una gran corporación, en principio no son más que “empleados”). La clase media, sociológicamente, está constituida por la pequeña propiedad, profesionales liberales, trabajadores altamente cualificados, que, normalmente no se identifican como parte de la clase obrera ni de la dirigente. El problema es que ne las últimas décadas se han sentido identificados con el régimen consumista puesto en marcha por la oligarquía financiera, y se han creído que sus intereses son los mismos que los de los bancos y las grandes corporaciones. Sin embargo, al llegar la crisis, se han convertido en uno de los principales sectores que van a pagar la deuda y su proletarización se ha acelerado (sobre todo entre las generaciones más jóvenes), a no ser que confluyan con la mayoría social en un proyecto democrático de oposición a la dictadura de las grandes finanzas.

  2. Saludos José Luís. Confieso mi sorpresa al leer este artículo en este blog, positiva de todos modos aunque me parece un alegato algo literario y romántico porque propone un destino sin ruta ni medios cómo llegar.
    “¿Qué hacer?” que titulaba Lenin en su revista revolucionaria para promover la dictadura del proletariado como eje liberador del pueblo aunque terminara con Estalin en dictadura para toda la sociedad.
    El porqué luchar parece claro en el artículo y en general. Unas pocas personas muy ambiciosas están quitando impunemente el futuro libre y confortable de la mayoría aprovechando nuestra gran debilidad estratégica. Somos en Occidente y en especial en Europa -a la dura luz de los resultados electorales- mayoritariamente egoistas, insolidarios, no queremos defender nuestros derechos y pasamos de asumir nuestras responsabilidades. Perderemos siempre mientras prefiramos mantener nuestro puesto de trabajo a toda costa sin preocuparnos qué produce la empresa o entidad donde trabajamos, cuánto contamina, en qué reinvierte sus beneficios, qué contratos ofrece a sus nuevos empleados.
    Perderemos siempre mientras prefiramos productos más baratos sin importarnos si han sido fabricados por manos esclavas, contaminando y agotando recursos naturales.
    Creo que antes de proponer una lucha obrera -tan desigual a estas alturas de su victoria- hay que enseñar a mirarnos al espejo y analizar a fondo y sinceramente quiénes somos, qué hacemos y qué tendríamos que hacer para organizarnos y para asumir responsabilidades, tanto en la política (europea, nacional, autonómica, local y empezando desde el barrio), como en la empresa (exigiendo asumir más responsabilidades y beneficios ya que asumimos sus pérdidas (elecciones sindicales incluidas, comités de empresa…). Sin olvidar nuestra actividad como público usuario, exigiendo productos y servicios eficientes, realizados por personas libres, con medios y procedimientos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente.
    En fin. Muchos cascabeles para ponernos a muchos gatos, antes de luchar con posibilidades contra la minoría del poder absoluto. Estoy convencido de que el poder de El Poder es la debilidad del débil, al menos desde los años 50.
    Desde luego -y con todos los respetos- me parece más fácil pero más inútil seguir planteando únicamente huelgas, manifestaciones y ocupaciones para ganar en esta lucha.

    1. Los gobiernos de izquierda que han generado progreso son aquellos como el de Suecia o Brasil que respetan la libertad de empresa y fomentan la competitividad empresarial y laboral. Con igualdad de oportunidades, no de resultados, e introduciendo inversión en educación e investigación para tener producción de alto valor añadido, que es la única forma posible de tener sueldos altos.

      En cambio, cuando la izquierda cae en buenismos y peronismos, acaba como España o Argentina.

    2. Julio:
      La conciencia es conciencia en la acción o no es conciencia. No seremos conscientes de nada hasta que no actuemos en consecuencia y testemos nuestra conciencia con la realidad. Y para ello las vías de acción pueden ser muy variadas.

      1. Gracias por dialogar José Luís.
        Totalmente de acuerdo en que la acción es la forma efectiva de comprobar que sirve lo que se piensa o se dice . También hace falta evaluar, reflexionando sobre lo hecho, para valorarlo antes de pensar en nuevas ideas.
        Totalmente de acuerdo en las vías variadas de acción y a eso me he referido en mi comentario, porque cuando se habla de lucha social, si no se indican los instrumentos, lo obvio (manifestaciones, ocupaciones y huelgas) resulta en mi opinión insuficiente, aunque desde luego es mejor que nada.

  3. Jose Luis, creo que no entiendes la naturaleza de la crisis española.

    Según esta teoría, entonces ser empresario sería un gran negocio, entonces muchos trabajadores se convertirían en empresarios y el problema quedaría arreglado, ¿no? Sin embargo, muchas empresas cierran.

    La crisis española es de deuda: todos están sobre endeudados, tanto Estado, como particulares, como empresas, por tanto, no pueden gastar. Esto es la consecuencia de una época de endeudamiento desmedido, especialmente para la compra de vivienda. Aquello creó mucha demanda, que es ahora demanda de menos.

    Esto lo puedes comprobar con los datos de “Indicadores Económicos” del Banco de España: deuda total de 2,8 billones de € (cuadro 8.5) , deuda empresas de 1,27 billones de € (cuadro 8.6), deuda de particulares de 900.000 millones de € (cuadro 8.7).

    Para apreciar la magnitud de estas cifras es conveniente compararlas con el PIB que intenta ser una medida del tamaño de la economía, de 1 billón de euros (Juan Carlos y otros reputados economistas piensan que no es una medida representativa, y que el tamaño de la economía está disminuyendo más de lo que indica el PIB).

    La única salida posible es exportar para obtener divisas del exterior. Porque buena parte de esta deuda es externa (deuda externa neta de 1 billón de euros, ver cuadro 17.21 del Boletín Estadístico del Banco de España). En vez de eso, salen de España unos 50.000 millones de euros al año por las importaciones más de lo que entran por exportaciones, turismo, … (déficit de balanza por cuenta corriente ).

    Está bien que se quieran buscar soluciones desde la izquierda. Pero pretender subidas de salarios es imposible.

    En un mundo globalizado, el salario de un trabajador tiene que estar en relación con el valor de lo que produce. Si no, los artículos se importan de otro sitio, y se genera aún más deuda externa.

    El libre comercio entre países tiene mucho en común con los valores de la izquierda de igualdad.

    1. Ramón:
      El problema de la exportación es que no todo el mundo puede hacerlo al mismo tiempo. No todo el globo puede exportar más que importar, ¿quién compraría entonces todas esas exportaciones? Meterse en una carrera para promover la exportación compitiendo con países emergentes que, simplemente, no tienen que cumplir ningún tipo de standard laboral, sanitario, de seguridad, etc, quizás pudiera recuperar la competitividad de algún país periférico europeo (no de todos), pero a costa de destruir todo el conjunto del tejido social y empobrecer totalmente a las mayorías sociales y dejar de cumplir esos standards que garantizan muchas vidas ¿Debemos tener las mismas reglas laborales que en China y, por lo tanto, permitir que nuestros trabajadores deban suicidarse en masa para reclamar más derechos?: http://www.elconfidencial.com/sociedad/2012/01/11/mas-de-300-trabajadores-de-foxconn-amenazan-con-un-suicidio-colectivo-en-china-90763/
      El problema no es la deuda, la deuda es el síntoma final que puede matar al paciente, pero la enfermedad es más profunda: es la reacción frente a la caída tendencial de la tasa de ganancias en los setenta (la flexibilización laboral y la desregulación de los mercados financieros), lo que llevó a la disminución de la participación de los salarios en el PIB y, por tanto, al abatimiento de la demanda que se ha intentado conjurar inflándola artificialmente con deuda.
      No se puede producir cada vez más y que haya cada vez menos demanda solvente, porque el producto social acabe en cada vez menos manos ¿A quién le vendes? (los ricos, finalmente, no necesitan consumir tanto, y acaban dedicando ingentes cantidades a chiringuitos especulativos que no son más que humo) La única solución es otro esquema de reparto social, otro status quo en el que la mayoría tenga más parte de la tarta.

      1. Jose Luis, si España tiene deuda externa, entonces es que antes estuvo importando más de lo exportaba, por lo tanto ahora toca invertir esa tendencia para devolver la deuda. Por supuesto, nos podemos echar al monte, pero entonces la Unión Europea dirá que allá nosotros, es decir, salir del euro y un impago masivo. Y luego, ¿con qué dinero vamos a poder comprar en el exterior petróleo o suministros básicos?

        Respecto a las condiciones sociales, hay países como Alemania u Holanda que tienen superávit de balanza de pagos, sin vivir por ello en la miseria. Su solución es invertir en tecnología, y saber hacer cosas que nadie más puede hacer. Y da igual el régimen político: incluso con un comunismo, los salarios tienen que coincidir con el valor de lo que produce, o se va hacia la quiebra.

        Es justo pedir que el trabajo sea con dignidad. Se puede plantear poner barreras arancelarias a aquellos países donde no haya unas garantías de higiene y seguridad, para no obligar a todos los trabajadores a vivir en esas condiciones. Pero también hay que aceptar la realidad económica de que uno no puede comprar y endeudarse con el exterior de forma indefinida.

      2. Hay una manera mejor y más justa de lograr un mayor nivel de igualdad. Es la igualdad de oportunidades. Con mecanismos como impuestos de herencia, becas de estudio, … permitir que cualquiera pueda llegar a ser empresario o cualquier cosa.

        De forma similar, en vez de oponerse a la flexibilidad laboral, es mejor exigir la misma flexibilidad al sector empresarial, eliminando trabas para montar negocios. Que haya muchos emprendedores compitiendo por la mano de obra es la mejor manera de mejorar las condiciones laborales. Por desgracia, en España hay demasiadas barreras de entrada, como colegios profesionales, tarjetas de transporte para camioneros, permisos para abrir comercios que tardan años en tramitarse, …

        A escala más global, un mecanismo de desigualdad es la propiedad intelectual. El sistema de patentes y de copyright, aunque cumple una función, da una enorme ventaja al establecido frente al que comienza. El primero en hacer algo amortiza el desarrollo con sus ventas, y a partir de ahí, toda su producción sale gratis. Estoy seguro de que esta es la principal razón del aumento de la desigualdad. Y sé que me repito, pero tus errores se repiten aún más: con unas reglas de juego justas, en que de verdad todo el que tenga voluntad pueda crear empresas, mejorará mucho más la calidad de vida de los trabajadores que con cualquier regulación.

  4. Desde luego mi enhorabuena José Luís por el logro de provocar y animar este diálogo/debate tan enriquecedor. Once comentarios -con este- a un artículo en este blog creo que han supuesto un record. Gracias “Colectivo Burbuja” por propiciarlo.
    Me habéis animado incluso a proponer recetas factibles y aplicables a nuestro país. Perdonad este atrevimiento de ignorante pero el ánimo es animar, con un poco de humor no sarcástico.
    Aunque efectivamente la crisis económica es grave no veo que la cuestión peor sea la deuda sino en qué ha sido y sigue gastándose y en las pocas garantías para que la “recuperen” con la organización política, social y empresarial y las medidas que previsiblemente puede tomar nuestro país al respecto.
    Dado que no podremos evitar las decisiones políticas (o más bien hemos dado mayoría absoluta para que las tomen sin más) creo que tendremos que empezar a exigir desde abajo y activamente el cumplimiento de los programas electorales (eso de no subir los impuestos, etc.).
    Tendremos también que luchar para aumentar nuestra participación en las empresas y entidades públicas, (no solo en las pérdidas) exigiendo producciones más eficientes y “reinversiones” de los beneficios (cuando los haya), aceptando incluso “invertir” temporalmente parte de nuestros sueldos en nuestras empresas e instituciones (tratar de impedir despidos y reducción de salarios y de condiciones laborales), admitiendo también que debemos comprometernos decididamente con la eficiencia (+ calidad – coste) de la producción evitando paros y sabotajes, pero con la garantía de participar luego en los resultados.
    Además tenemos que ser muy exigentes como usuri@s de productos y servicios, tanto privados como públicos, vetando productos hechos con mano de obra esclava, o que expolian y contaminan el medio ambiente, vigilando y denunciando radicalmente comportamientos corruptos o abusivos, etc.
    Así (lo digo en tono mayor de humor, positivo, claro) podremos sanear perfectamente nuestro país, convirtiéndolo -por cierto- en lo que puede ser mejor que otra cosa. Un lugar donde se viva muy bien, muy sano, muy natural, donde puedan venir muchos visitantes de todo el mundo a disfrutar de su ocio, a teletrabajar en condiciones muy buenas para toda la familia, a recibir una formación de calidad en todos los tramos de su vida, a ser atendido en sus necesidades de salud, incluso a tener una acogida temporal por desastres naturales o “provocados” en sus países de orígen, etc. Es decir un turismo entendido de otra forma (una “Suiza” residencial), más sostenible y donde toda la población involucrada se beneficie consecuentemente.
    Puede parecer una inversión social costosa y difícil de asumir. Más fácil -desde luego- es limitarse a quejarse y esperar, pero será más inútil, en mi opinión.

  5. muy bien, generemos modelos, pero modelos globales, pues si no acabaremos siendo sectarios, ya que por equilibrar una media, no evita dispersiones extremas en los extremos, de poblacion.

    de hecho eso es lo que mas ha tumbado españa, el sindicalismo, que yo llamaria capitalismo de estorsion a los trabajadores, si se me permitiese.

    de hecho economicamente, solo los trabajadores se defenderan, cuando entiendan que son solo uno.
    y eso implica que si que se someten hoy dia, a vejaciones absolutas en sus trabajos, pero es por que es la forma que ellos vejan, o bejan, no se si es con v o con b, bien, asi ellos vejan a los que estan en paro.

    la solucion en el plano economico, es simple, la dio mac fadden premio nobel de economia, y es dividir el valor del trabajo en tiempo de ocio y de trabajo, cuando el mercado no vacia el trabajo, eso implica no puede cumplirse, y ademas implica distorsiones altisimas, si hay sectores donde se es muy competitivo por monopolio parcial, y otros donde se esta medio agotado el sector.

    todo implica, que hay que dar rentas de subsistencia, y subir impuestos para esto.
    y por ejemplo dar 200 euros a cada trabajador trabaje o no trabaje.
    obviamente, el balance neto es negativo para quien trabaje 10 horas, y positivo para quien trabaje 4 horas.
    asi de simple.
    y asi se vacia el paro, y se vacia todo, asi de simple eso es el principio que mas mataria a los sindicatos, por eso jamas lo sacaran en su famoso “defensores sociales, o representantes sociales, o mandangas”

    en fin, ojala por mi fuera les reventasen infinitamente, mas a los que estan trabajando en su puesto de trabajo, pues su bajeza moral, y solo su bajeza moral, es la que permite esto, y solo lo permite, por que en el fondo se sienten satisfechos, al saber que eso se lo trasladan a quien ya no puede ni comer, ni el marco de competitividad por el modelo de blindaje de salarios, permite que vuelva a encontrar trabajo.

    por tanto mi vision es totalmente, opuesta a su articulo, hay si una mafia de esplotadores, pero quien es, el que maltrata al trabajador, o los trabajadores, que se dejan tratar como prostitutas, o incluso serlo, por que asi solo defienden sus derechos de casta y no los de todo el mundo.

  6. Parece que el PP puede tener una fórmula para reducir efectivamente hasta un millón de parados, aunque la guarda hasta después de ganar las elecciones andaluzas. Puede consistir simplemente en aprobar una reforma laboral que permita despedir más o menos a un millón de empleados de sueldos y derechos laborales altos (de promedio). Inmediatamente espera que con esa masa salarial de los despidos se vayan a contratar casi el doble más de nuevos empleos con sueldos y derechos reducidos a la mitad más o menos de los anteriores. Si a eso se suman nuevos empleos con los reformados nuevos contratos baratos, así pueden cuadrar las reducciones del paro actuales. Estas cifras del paro se pueden reducir algo más si además acentúan la “desincentivación” de permanecer en las listas del paro, por ejemplo aumentando los controles sancionadores y reduciendo las ayudas por permanecer en las oficinas registradoras.
    Es asunto puede consistir en ir aflojando las exigencias laborales y de derechos actuales de la población española ante el panorama que estamos viendo empeorar sin que haya suficientes personas organizadas que lo impida.
    Quizás no sea así pero es una posibilidad que pronto se verá si es real, sobre todo si hay tanta gente qeu lo teme sin hacer nada efectivo para impedirlo.ç
    Es una opinión.

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