Eco No Mía. Auto No Mía. Huxley, Orwell, Dickens y Yo qué sé

Con casi total seguridad, si yo comenzara este texto poniendo sobre el papel la frase ‘Hay otros mundos, pero están en éste’, algunos de ustedes dirían que lo iniciaba con una cita ya tópica, aunque la gran mayoría del denominado mogollón se quedaría como quien oye llover. Consecuentemente, no lograría un elevado índice de audiencia. Si quisiera incrementarlo, no me quedaría más remedio que señalar “Y la vida pasó como pasan las cosas que no tienen mucho sentido”. Habría volado de Huxley a Sabina. Lo que parece en principio un salto al vacío, y no digo con esto que Aldous esté lleno y Joaquín hueco, no lo es tanto si tienen en

cuenta que el escritor psiquedélico y el cantante transgresor tienen puntos en común: esas cosas que te dan el punto. Mientras Huxley, que era ciego y se ponía ciego, se largaba asiduamente chupitos de mezcalina o LSD, y de ahí muchas de sus obras, Sabina siempre tenía la pituitaria nevada cuando llegaba a Madrid el invierno. Incluso, cuando componía en la isla de El Hierro, lograba asimismo que nevara en sus pozos nasales mientras afuera hacía un calor del carajo. Ya habrán escuchado hablar de los microclimas canarios. Luego creo que llegó el ictus interruptus debido al agujero de la capa de ozono.

Estando como estamos en un Blog de Economía – y vida, no lo olviden – ustedes se preguntarán: ¿Pero de qué va este tipo? Con lo que, de momento errarían el primer disparo. No voy sino que vengo, ya que si no viniera y además hubiera llegado no podría escribir lo que escribo. Y es ahí donde quería tomarme el mojito: la entrada del texto es una demostración de libertad y una llamada a sus libertades para que las ejerzan o las conquisten en el desastroso panorama de lo que antes llamaban la piel de toro y hoy no llega ni a cutícula de uña. Aunque aves rapaces y carroñeras las hay a punta pala. No conseguirán jamás la dignidad ni se respetarán a si mismos si no piensan y, consecuentemente, actúan. Yo, que soy escritor, pienso y escribo. Pienso con libertad y escribo con absoluta libertad, de manera que puedo elegir caminos y recorrerlos como me plazca para llegar al punto donde quiero llegar. Abandonen la indolencia, la vagancia y la lactancia. Demostrado que prácticamente todos estamos hasta el gorro de esta dictadura de partidos, así serán visitados por senderos que les llevarán a dónde supongo quieren ir: a un país de seres humanos y no de hienas.

Pero no sólo fue el principio un ejercicio literario de regate en corto y pase largo. Quería decirles que, aunque George Orwell adelantó en 1949 con su obra ‘1984’ lo que llevamos viviendo desde unos pocos años después de la denominada Transición y que debería ser conocida como ‘La Gran Traición’, Aldous Huxley ya había escrito –colocado o no – ‘Un mundo feliz’ que, a mi parecer, retrata exactamente los entornos de la bestial crisis económica que no vio Zapatero y que nuestro querido Huxley hubiera advertido de inmediato pese a ver menos que un gato de yeso. Como no vamos a estar aquí hasta el día del Juicio Final por la tarde, sólo diré que ‘Un mundo feliz’ adelanta el temor del ciudadano al Estado – ahora evidente – que estaría buscando un producto químico o una acción psicológica rotunda, de manera que el ciudadano no pintara un pimiento en la polis. La paradoja más genial. Al respecto, desconozco si los socialdemócratas (?) o los populares (?) suministran pirulas a sus afiliados y simpatizantes para que vayan a votar para luego ser robados y humillados, aparte de cargar con las nóminas de innumerables cretinos. Ya se encargará el Fiscal General del Estado de actuar de oficio en el asunto, digo yo, aunque, de momento, con la TV van tirando bastante bien.

Como es tiempo de alucinaciones y yo sostengo que todos los tiempos se hacen uno cuando los hacemos nuestros – el tiempo no puede con el pensamiento – reparé sin reparo alguno, mientras lamentaba la muerte ayer del pintor Antoni Tapies, en que este año se cumplen 200 del nacimiento de Charles Dickens, como sabrán un escritor genial y con profunda conciencia social que trasladó a las muchas obras que escribió referidas al sufrimiento de la pobreza y las descarnadas y crueles actuaciones del dinero, extraído de los pobres y luego llevado a bolsillos sin alma, antes, y a la Banca y paraísos fiscales hoy. Quizá Dickens había consultado al oráculo y pudo anticipar en su novela ‘Tiempos difíciles’ el gran escándalo ecopolíticosocial que desvivimos hoy. Porque esto no es vivir. Ni sin vivir en mí ni viviendo bajo un puente después de ser desahuciado a latigazos de hipoteca. Así que, sin darnos cuenta – y el que se haya dado, mejor para él – hemos llegado a 1854, que fue cuando Dickens escribió la novela citada. El panorama lo veían claro algunos. Y antes que Orwell y Huxley. Quien mal anda, mal acaba.

Metido ya entre escritores, no me queda más remedio que estar de parte de Wilde cuando dice que “escribir no es más que tener algo que decir y contarlo”. Pero claro, existen algunas reglas, las menos posibles, que hay que respetar. Y aquí me paro, no porque se haya producido el Crash Oil, sino porque me da la gana, para decirles que en una ocasión que recorría en taxi Puerto Plata, en República Dominicana (el país más feliz del planeta junto a Costa Rica) y hablaba con el chófer de cosas de Benedetti (… y hay mulatas en todos los puntos cardinales) éste, el taxista, me dijo muy orgulloso: “Nosotros tenemos las mismas leyes que ustedes los europeos, lo que ocurre es que el 90 por ciento no las cumplimos”). De ello inferí de inmediato para mis adentros que somos unos gilipollas, como se está demostrando ahora. Pero mientras no acabemos con está tomadura de pelo, con este reino donde hay trileros hasta en palacio y con imbéciles profesionales que manejan y roban miles de millones, por lo menos un texto tiene que hacer aunque sea una pequeña referencia al título que lo bautiza, lo encabeza, lo precede, lo retrata, lo divulga. Punto.

Si el personal hubiera llevado su legítimo cabreo al pensamiento, el análisis y la acción y no al tedio y el victimismo, este artículo acabaría aquí como esas películas que ponen The End y comienzas a ver los créditos mientras no das crédito a lo que has visto. Pero como no es así, allá vamos. Eco No Mía. Más claro, agua. Que nosotros no manejamos nuestro dinero y que la yugular de los ciudadanos de los países sureños de la UE ha sido designada para salvar la usura, el euro, el liderazgo del eje franco-alemán y la desvergonzada mentira de la Europa unida, además de haber otras razones que sería un coñazo citar. Auto No Mía. Pues más claro todavía. Aunque todos los ciudadanos queden yertos con las yertas manos en cruz, si no hay una restructuración de nuestro vivero de sanguijuelas – ya saben, 17 pozos sin fondo – la crisis que me tiene harto no será nunca más crisis. Y no porque nos hayamos recuperado, no, sino porque cuando la pobreza y el desempleo dejan de ser coyunturales para convertirse en estructurales, ya no puede hablarse de crisis sino de miseria.
La Transición, la aceptación a lo loco del euro y el Estado de Las Autonomías son tres monumentales despropósitos que, curiosamente, se les pueden adjudicar a muy pocas personas: aquellos, éstos, los que manejan la oligarquía y ejercen la dictadura de partidos después de haberse adueñado del Estado. Lejos de significar ninguna descentralización positiva, las autonomías han construido un nuevo escenario y una repugnante casta política prácticamente legalizando el latrocinio y hasta el intercambio de fluidos con cucas volonas a cargo del dinero público. Y, como pueden ver diariamente, los propios partidos nacionalistas lideran esa operación mientras el pueblo ¿qué pueblo? mira ¿qué mira?

No sé qué pensarán hacer ustedes ante lo que ya tenemos y lo que nos caerá en breve. De momento, yo he vuelto a confirmar que prefiero hablar con los muertos que con los vivos. Los muertos están vivos y vibrantes en sus escritos. Y los vivos están muertos en su cobardía e indolencia.
Des messieurs, font de jeu…

Jorge Batista Prats

3 comentarios en “Eco No Mía. Auto No Mía. Huxley, Orwell, Dickens y Yo qué sé

  1. tal y como dices en realidad yo opino lo mismo, creo qeu la sociedad, pro motivos de transcendencia o lo que sea, ha idolatrado a algo que no tiene que ver nada con su propio dios.
    pues con sus antiguos dioses de espiritu y persona, el propio individuo era quien hablaba y se dirigia a dios, y reflexionaba sobre su vida, y conducta, y tambien respeto pero solo si te respetan, o en el limite, de respeto las violaciones del derecho de lso demas, pro qeu tambien defiendo las mias.

    hoy dia, nuestro nuevo dios, a base de imposicion y amansamiento de medios y negacion de realidad propia del individuo presente en su universo, para enfocarlo como su realidad la de las celebrities, en realidad, se ha convertido en un creyente que no habla jamas con su dios, sino qeu solo recibe consignas, o se le sugestiona para tener en su punto de vista solo relativamente pocas cosas.

    por desgraica ya es un mal endogeno, pues no tenemos fuentes puras, sin agua contaminada, a nuestro bien, pero a nuestra incapacidad incluso de sufrin enfermedades qeu nos hagan pensar, igual qeu clorar el agua.

    por eso mismo tal vez si es cierto solo en el orden de la locura, algunos pueden escapar de este organismo devorador, y tal vez en esa transicion solo las drogas y el arremeter contra la destruccion de uno mismo, para desligar el cuerpo de la conciencia de la informacion impuesta, tal vez solo ahi, nazcan otros puntos de vista, que por ser radicalmente, opuestos, aunqeu erroneos, puedan sugestionarnos no solo en donde estamos ahora.

    de cualqueir modo, rechazo el tema de las drogas, aunqeu yo fumo, pero, lo rechazo pues reconozco, antes, el simple frio del invierno , compensado con la fragilidad de la primavera, y ya apeteces escribir, transmitia, infinidad de pensamientos mas profundos a lso actuales.

    yo no pido a nadie creencia, ni ser creyente, pero creo qeu sin creer en hablar con uno mismo, no se llega a ningun lado, de hecho es tan importante, qeu eso es el proceso de soñar que la sociedad ha asesinado del hombre, pues los sueños, nos recrean a nosotros mismos en situaciones, y decisiones. y no que hoy dia, hasta sueñan, con principes y princesas o actores, los jovenes, y los mayores.

    han renunciado a lo mas valioso del mundo, tan valioso, que en fuero de especies, todas han preferido regalar la opcion de ser atacadas y matadas por otro animal, a renunciar a soñar, ese es el coste de nuestra sociedad, algo muy triste.

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