¡CIAO! Clase 1/2

El cantado Estado del Bienestar, que nunca tuvimos pero creímos tener, anunciaba de alguna manera el acercamiento de ricos y pobres. Dado que se publicitaba a la vez que el “inminente logro del pleno empleo”, el personal ya se imaginaba bailando salsa con el adosado y el Audi.
Y llegó la crisis para anunciar que teníamos una crisis de narices. Económica, espiritual y moral.

De modo que aquellos polos opuestos que iban a atraerse constituyendo una clase media lista para la ‘civilización del ocio’ cambiaron y, paradójicamente, se convirtieron en terminales del mismo signo que, como saben, se repelen. Y la clase media comenzó a esfumarse, los pobres a desnutrirse y los ricos a llevarse la pasta a los paraísos fiscales.
Uno, aunque esté hasta las mismísimas, no deja jamás de ser periodista. Imprime carácter esta profesión, como dicen los curas, sean pederastas o no. Por ello voy a contarles unas últimas visiones recogidas en Tenerife (Canarias) donde gobierna un Ejecutivo nacionalista de pito y matasuegra, presidido por un cateto, varias hipotenusas e innumerables, impresentables y corruptos poliedros. Tipos con más caras que vello. Que no cabello.
En los colegios privados/concertados de este archipiélago, apartado de la mano de Dios pero no de la de los ladrones, los niños están dejando de ir al comedor. Sus padres reducen gastos, obligados por el empobrecimiento. Pero, dado que hay clases por la mañana y por la tarde y no da tiempo para ir a casa y volver, en las afueras de los colegios empiezan a verse ya veintenas de automóviles alineados donde padres y niños comen combatiendo el ‘pudor social’ con ventanillas, cortinillas y cristales más ahumados que Antonio Machín.
Por lo que respecta a los colegios públicos, la cosa ya no es solamente ‘estética’. Es mucho más grave. Dado que los padres de los pequeños tienen en general menor poder adquisitivo, ya no les colocan a sus hijos en la mochila el clásico tentempié para el recreo, de modo que las criaturas sufren mareos, no son capaces de concentrarse, se reduce su rendimiento y merma la capacidad de aprendizaje. Muy pronto tendrán lipotimias, como en Grecia. Son los profesores quienes han añadido a sus carros de la compra zumos, galletas María y alguna otra cosa para evitar lo que los miserables politicuchos, gentuza repugnante, deberían paliar con una adecuada acción social. Acabemos de una vez con esta partidocracia enferma. Por favor. O voy a ser yo quién va a enfermar. De tristeza y de ganas de matar.

Jorge Batista Prats

Un comentario en “¡CIAO! Clase 1/2

  1. y lo peor es que como me enseñaron a mi, no hay atajos sin trabajo.
    si en algo admiro a usa es que tiene orientadores profesionales, redundantemente, profesionales, la gente, va a la escuela sin motivacion, sin nada. al final, solo se reproduce el concepto del individuo com oel de afinidad, asi es logico que sean dramaticamente, destruibles y es que no saben decir que no, si se les presiona, ni nada, es una pena, bajo sus grupos, solo se descubre una infeliz inseguridad o asi lo veo yo.

    pero bueno, es solo una opinion viciada, lo que tengo claro, es que el cerebro de un niño necesita eso que se llama ludico reproductivo personal, es decir, reproducir como imagenes propias las cosas, y enforcarlas en tu concreccion, y eso impide la escuela les valga para nada, pues ludico es subirse a un arbol y caerses, solo ver como se sube, no vale para nada, no reflexionan nada, ni realmente, se enfrentan a discutir ni a formar estructuras de opion, ni nada, una pena.
    lo de la comida es secundario,
    ahora bien, veo triste a niños de 14 años, obligarles a ir desmotivados, y sin recursos, ni ilusion ni nada, en vez de permitirles trabajar media jornada, en fin.

    hoy una niña a denunciado a sus padres por ordenarla meterse en su cuarto, simplmeente, es normal, hace 20 años, un niño de 16 años le obligas a eso , y le casca una leche a su padre como deberia de ser, pues igual, que hay cosas que el pueblo puede legislar sobre la democracina misma, el negar el derecho de sentir la vida, es gravisimo.

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