>Yo a los palacios subí, yo a las cabañas bajé…

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(me temo que la segunda parte de la estrofa no se aplica)

Queridos lectores,

Un breve post para dar cuenta de mis actividades de los últimos días. No tiene más interés que el meramente anecdótico y, sí, pronto volveré con los posts técnicos.

Hace unas semanas tuve el honor de ser invitado a presentar una ponencia en el Seminario de la Fiscalía Coordinadora de Medio Ambiente que cada año se celebra en la localidad segoviana de Valsaín, un pequeño y pintoresco pueblo de esa provincia. La solicitud consistía en que hiciera una presentación sobre sostenibilidad, al estilo de la que hiciera hace unas semanas en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, aunque un poco más centrado en los problemas específicos de España. La verdad es que ha sido una experiencia intensa e interesante; la mayoría del seminario consistió en una prolija discusión sobre aspectos jurídicos varios del ejercicio de las funciones de investigación y vigilancia en materia mediambiental y de urbanismo (y he de expresar mi máxima admiración por estas personas que son capaces de citar de memoria ya no las leyes y el día de su promulgación, sino artículos concretos por su numero). Aunque realistas sobre las limitaciones del mundo real, es de destacar su tesón por la defensa del bien público, por encima de las presiones legítimas e ilegítimas a las que se ven sometidos. Al seminario asistían varios fiscales de la reciente promoción, algunos más veteranos que explicaban casos concretos de su trabajo del día, y algunos miembros de los diferentes Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado español (para mis lectores transatlánticos, ésa es una complicada expresión española para designar los múltiples cuerpos policiales y asimilados que existen en España). Y en medio de ellos, yo, una completa rara avis; aunque mis conversaciones con todos estos profesionales fue muy interesante e instructiva, a la par de amena – particularmente con los mossos y los ertzainak, aunque a algunos les pueda sorprender. El sábado expuse la presentación que traía preparada, siendo yo el último en intervenir a petición mía. Mi presentación, bastante condensada y más genérica que las habituales que hago sobre el Oil Crash, causó a mi parecer un hondo impacto en la audiencia (una parte de la cual ya había tenido un desagradable anticipo el día anterior durante la cena, pero eso pasa por preguntar…). La discusión ulterior aportó elementos bastante interesantes, y no faltó quien defendió una visión ligeramente contraria, aunque la contundencia de mis datos fue bastante demoledora (hubo quien me designó como “profesor Turiel”, pobre de mí). No puedo dar muchos más detalles sobre lo que allí se habló por un elemental principio de discreción, pero sí puedo decir que creo que el estamento fiscal y policial, al menos la parte relacionada con medio ambiente, estaría empezando a tomar seriamente en consideración las implicaciones de la escasez de recursos.


Estando en Valsaín tuve la loca idea de que si el sábado yo podía llegar a una hora razonable a Madrid podría intentar dar una charla a los acampados de la Puerta de Sol. Con la inestimable ayuda de algunos de los lectores de este blog (gracias por vuestros desvelos, chicos) la cosa se organizó en tiempo récord y se convino que haría una charla/debate en la Plaza del Carmen, cerquita de Sol, a las 7 de la tarde del sábado. Tras una accidentada llegada al lugar en cuestión (una línea de metro cortada y una manifestación justo por el único camino por el que podía llegar) se vio que había muy poca gente, y los responsables de la comisión de energía decidieron que finalmente hablaríamos en la Puerta del Sol. En contraste con lo que sucede en Plaça de Catalunya, donde el tiempo está muy taxado y el espacio repartido con horarios de ocupación, volvimos tranquilamente de la Plaza del Carmen a la Puerta del Sol, nos pusimos donde nos dio la real gana (al lado de la marquesina del metro) y hala, a hablar. Tenía razón una de las chicas que participaban en la comisión cuando me dijo que lo mejor era ir a Sol, porque ya vería que en seguida se juntaba mucha gente: efectivamente, al minuto o dos de haber empezado a hablar se congregó una pequeña multitud, que en algún momento debió de estar cerca del centenar de personas, la mitad o más de las cuales gente de más de cuarenta años. Hablé durante media hora sobre la crisis energética y su interacción económica, y por qué la llegada del cenit de producción de petróleo (y los que vendrán pronto del carbón, gas y uranio) implican que esta crisis económica no acabará nunca, y después hablamos durante una media hora sobre temas diversos, en particular sobre la puñetera energía libre, a la que ya veo que le voy a tener que dedicar el siguiente post, en vista de algunos movimientos que he detectado en las acampadas. Luego se puso a llover y el grupo se disolvió, aunque yo aún estuve hablando con un grupillo de unas diez personas en el interior del metro durante casi una hora.


Contraste curioso entre fiscales/policías e indignados/perro flautas/ciudadanos de a pie, pero con un rasgo unánime: consternación, preocupación, negociación con la realidad para que sea magnánima… Pero, como a veces se dice, la Naturaleza no negocia, así que más vale que comencemos a preparar los mejores planes que tengamos para pilotar el descenso. Es lo mínimo en aplicación del principio de precaución que ha de regir ciertas decisiones críticas para nuestra sociedad.

Pronto volvemos. Salu2,
AMT

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