Tres visiones, una realidad


Queridos lectores,

Esta semana he asistido a tres charlas, en tres días consecutivos (de miércoles a viernes), todas ellas relacionadas con el problema de la energía. En estas tres charlas tres especialistas (más o menos: yo era uno de ellos) expresaban sus puntos de vista sobre la situación actual, sobre qué hacía falta cambiar y cómo se podían solucionar los graves problemas que se avecinan. Las discrepancias en todos esos puntos (situación actual, qué cambiar y cómo) son muy grandes; en lo que curiosamente ha habido consenso es en la gravedad de las consecuencias si no se impulsa este cambio (aunque las consecuencias en sí podrían variar de uno a otro conferenciante). Me ha parecido curioso este contraste, y antes de pasar a otros temas (y en espera de incluir algunos posts invitados en los próximos días: fíjense a partir de ahora quién firma los posts) he creído que merecía la pena resumir las tres charlas con los tres puntos de vista; esto quizá nos permitirá tener una perspectiva más amplia de cómo se aborda el problema desde la ciencia.

La primera de las charlas fue la que impartí yo en el colegio de mi hija, el miércoles. La charla en cuestión, según lo anunciado, versaba sobre sostenibilidad, aunque era el Oil Crash en sus dos terceras partes (pueden encontrar aquí el PowerPoint de la charla). Lo tardío de la hora, la coincidencia con un evento mucho más importante (el partido de fútbol amistoso entre España y Portugal) y, por qué no decirlo, que a la gente se le da un ardite los temas que suenen a medioambientales hizo que la asistencia fuera reducida (9 personas) aunque de calidad (mis suegros, mi cuñada, algunos representantes de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos y posiblemente alguna madre más concienciada). La charla, creo yo, fue bastante bien, bastante fluida a pesar que se alargó más de los 45 minutos previstos hasta casi 70 minutos; prueba de que suscitó interés es que la conversación posterior se prolongó durante otra hora. El contenido de la charla fue bastante duro, describiendo algunos de los (mortales) desequilibrios que la actividad humana ha creado en el planeta, después explicando el núcleo central de The Oil Crash, y para rematar unas conclusiones llamando a la concienciación y a la actuación desde una base local, aunque sin propuestas concretas (la charla era ya bastante larga y pretendía ser solamente una introducción al problema). La acumulación de informes de este año, rematada por el histórico reconocimiento por parte de la Agencia Internacional de la Energía de que el Peak Oil de la producción crudo es ya pasado, da un tono bastante ominoso a la presentación, que mi propia perspectiva de la misma contribuye a ensombrecer aún más. En suma, mi presentación es una llamada a la actuación que pinta un panorama sombrío pero que no descarta la esperanza: yo creo firmemente en que aún tenemos posibilidades, y lo creo porque no confío en una solución tecno-mágica. Como veremos después, aquellos que sólo confían en el desarrollo tecnológico hacen más fácil despeñarse por el abismo de la desesperación.

La segunda charla de esta semana fue la noche del jueves y corrió a cargo del profesor de investigación del CSIC Rafael Moliner, del Instituto de Carboquímica de Zaragoza y Coordinador del Área de Ciencia y Tecnología Química del CSIC. Estamos hablando, por tanto, de una eminencia española en el campo de los combustibles y una referencia internacional. Su charla fue presentada en Figueres (yo vivo por aquí) y organizada por el Museu de la Tècnica de l’Empordà, dentro de un envidiable ciclo de conferencias de muy alto nivel. No tengo acceso a la presentación, así que se tendrán que contentar con mi resumen. El profesor Moliner expuso, en primer lugar, que el problema de la sociedad actual es sin duda la energía, aunque desdeñó que hubiera un problema con los combustibles fósiles (sus palabras literales fueron: “algunos dicen que se acabarán en las próximas décadas, pero yo no creo que se agoten hasta el siglo que viene”; curiosamente, sí que incidió en que habrá problemas con la escasez de materiales para finales del presente siglo). Sin embargo, transmitió una idea clave: el cambio climático es real, y debemos de esforzarnos en combatirlo antes de que sus consecuencias sean más desastrosas. Después, hizo un enfoque de las posibles soluciones coherente con su trayectoria profesional: primero sacó unas gráficas del último WEO de la Agencia Internacional de la Energía en el que se mostraba que aún por 2050 los combustibles fósiles aportarían más del 60% de la energía primaria (el consumo total de la cual sería aún mayor que el actual), y pasó a enumerar sus propuestas: captura y almacenamiento de carbono (CCS por sus siglas en inglés) para poder quemar de manera limpia carbón, del cual, según él, nos queda para siglos; despliegue a gran escala de renovables (eólica y fotovoltaica según él) que serían apoyados por redes eléctricas inteligentes para paliar su intermitencia, coches eléctricos para apuntalar la parte de almacenamiento de esta red eléctrica, un poco de hidrógeno para algunas aplicaciones y otro poco de biocombustibles de segunda generación. Dejando a un lado el marco tecno-optimista de sus propuestas, el profesor Moliner hizo una presentación objetiva de las virtudes y defectos de las diferentes tecnologías y no ocultó los problemas actuales; no sólo eso, sino que con una honestidad que le honra hizo unas previsiones de mejora de las tecnologías bastante realista, llegando afirmar, por ejemplo, que las baterías de litio como mucho triplicarían su capacidad de carga actual, lo cual da modestas autonomías a los coches eléctricos y que, por supuesto, eso sería con conducción económica y sin usar el aire acondicionado. Por acabar, abogó por un incremento de la eficiencia y por el ahorro energético, para ayudar a este despliegue. La propuesta del profesor Moliner coincide exactamente con la que se está haciendo desde diversos organismos referentes en política energética en varios países, y puede así considerarse como una propuesta oficialista o sustentada por los Gobiernos. Yo encuentro varios puntos débiles en ella que la hacen no realista, pero por mor de la imparcialidad prefiero diferir la exposición de mi opinión a ulteriores comentarios o quizá en otros posts. En el turno de preguntas, los asistentes (aparentemente, había una buena representación de la clase empresarial de Figueres y la comarca del Alt Empordà) hicieron varias preguntas incisivas, interesantes. La primera es la cuestión de los camiones (ítem más sería maquinaria pesada, etc). El profesor Moliner dejó claro que si es difícil hacer un coche eléctrico es impensable hacer camiones; éstos, en última instancia, deberán nutrirse con biocombustibles o eventualmente hidrógeno. Otra pregunta que surgió fue la de la seguridad de los almacenes de CO2, y ahí el profesor fue honesto como buen científico y dijo que evidentemente no se podía asegurar que no se produzcan escapes, aunque experiencias similares se han realizado en el pasado sin fugas apreciables. Yo tuve la suerte o el acierto de hacer la última pregunta de la noche. Tras agradecerle su presentación por lo instructiva que había sido (que lo fue de verdad), le pregunté si había previsto un plan B por si las cosas no salían como esperado, concretamente teniendo en cuenta 1) el reconocimiento de la AIE de la llegada del Peak Oil del petróleo crudo y 2) el artículo de Nature que justo había salido ese mismo día, de Richard Heinberg y David Fridley, en el cual se avisa que el pico del carbón (Peak coal) será hacia 2025 y que incluso el pico de la energía del carbón sería el 2011. Él me contestó que las reservas de petróleo son inmensas, teniendo en cuenta los petróleos pesados de Venezuela y las arenas (él dijo por error “pizarras”) asfálticas del Canadá, y que una vez le preguntó a un amigo suyo especialista en la cuestión sobre hasta cuándo habría petróleo, y la respuesta de su amigo fue “depende del precio”, puesto que si el precio es suficientemente alto se pueden movilizar más recursos y convertirlos en reservas. Para rematar, me dijo que últimamente se habían comenzado a explotar comercialmente los hidratos de metano del fondo del mar, o sea que todos tranquilos. Me hubiera gustado contestarle y repreguntar, pero el ambiente no era propicio a ello y hubiera sido considerado como una descortesía entrar en una polémica con un conferenciante tan distinguido en semejante foro – no académico- así que di por buena su respuesta. De haber podido replicar, le hubiera dicho que el problema no son las reservas sino la producción -se suele decir: “de qué sirve tener un millón de euros en el banco si sólo te dejan sacar 100 euros al año; igualmente te morirás de hambre”- , que su amigo va equivocado porque la sociedad para ser funcional no puede tolerar un precio demasiado alto, y que lo de los hidratos de metano me parecía directamente una burla porque 1) es gas y no petróleo y 2) justamente trabajo en un instituto científico donde una parte de la investigación se centra en intentar explotar de manera comercial los hidratos, cosa que se intenta desde hace años sin éxito. Lo mejor del todo es que, ciertamente, no me dio ningún “Plan B”. Es igual, en todo caso, porque su respuesta es la falacia habitual de la industria y me sonó a discurso aprendido; su sonrisa significativa al oír la expresión “Peak Oil” me hizo intuir que sabe más que lo que dice, así como el inicio de su respuesta “Veo que está Vd. muy bien informado…”. Tengo mi impresión personal de qué es lo que significa su conferencia y qué es lo que se pretende hacer, pero como he dicho prefiero diferir esa discusión a otro momento.


La tercera de las charlas fue el viernes por la mañana, dentro del marco de los seminarios semanales de mi centro (si en algún momento la presentación está accesible en el área de recursos del OCO la enlazaré aquí). La impartió Antonio García-Olivares, investigador de mi departamento con el que recientemente hemos acabado de escribir un artículo sobre una alternativa al mix energético actual basado en energías renovables y usando tecnología ya probada y que no requiere materiales raros. Lo de “hemos acabado de escribir un artículo” es un eufemismo en mi caso, porque aunque he revisado el texto tres veces y he hecho alguna aportación menor, sobre todo en la revisión del estado actual de las fuentes de energía, el peso del trabajo lo ha llevado Antonio García-Olivares, con una contribución más apreciable que la mía de otros dos investigadores de mi centro, Quim Ballabrera y Emilio García Ladona. Antonio ha hecho una revisión exhaustiva, muy a fondo, y un muy buen trabajo calculando las necesidades energéticas de aquí a 2050, buscando cuáles eran las mejores opciones en cuanto a ubicaciones para la producción de energía renovable y haciendo una estimación de las necesidades de materiales, todos ellos comunes, requeridos (cuando salga publicado el artículo haré una reseña en este blog; esencialmente la propuesta se basa en eólica y concentradores solares, sabiamente distribuidos por el globo). Y la conclusión es que tal solución es técnicamente posible, incluso teniendo en cuenta las necesidades de electrificación de la sociedad (que, como ya hemos discutido, no son triviales). Después de haber repasado el artículo tantas veces, y a pesar de mis objeciones a algunos aspectos técnicos de la solución propuesta, yo estaba convencido de que lo que se proponía tenía sentido y que era, en ese sentido, una propuesta técnicamente impecable (de hecho, un par de personas de mi centro que aún se están recuperando de la presentación que hicimos el año pasado me preguntaron si ésta iba a ser tan terrible y yo les dije que no, que justamente ésta era optimista). Y, sin embargo, al acabar Antonio de exponer tuve un sentimiento agridulce. Porque su propuesta, al fin y al cabo, era técnicamente factible, pero tiene dos obstáculos principales que hacen albergar serias dudas sobre su viabilidad real. El primero, porque se necesitaría para implementarla el 69% de todas las reservas restantes de cobre, lo cual es mucho y sólo podrá ser accesible con una economía de guerra. El segundo, que es aún peor, que implica un grado de cooperación entre países, entre el Norte y el Sur, sin precedentes, y es difícil creer que la especie humana se vuelva tan racional, de repente, por más que un científico estudie el problema y se lo resuelva. Una estudiante de doctorado a la que tenemos bastante amargadita con el tema del Oil Crash, al acabar Antonio la presentación, hizo un resoplido y puso una cara como un cromo. Y es que, como yo le dije a Antonio en la primera intervención del turno de preguntas, a mí su charla me parecía más demoledora que la que dimos Jordi Solé y yo, porque en la nuestra sólo planteábamos el problema; en la suya, al intentar resolverlo racionalmente, demostraba que no tenía solución. Sin duda, como dijo un investigador más veterano, porque el problema está mal planteado.

Son tres perspectivas sobre el mismo problema, de un problema del que cada vez se hablará más. Saque el lector su conclusión de cuál de las tres, y de tantas otras que vendrán, le convence más.



Salu2,
AMT

27 comentarios en “Tres visiones, una realidad

  1. Pues si un científico como el Sr. Moliner despacha el tema del peak-oil con el indiscutible argumento de que “un amigo experto me dijo que…”, apaga y vamanos.

    Un saludo y suerte que la vamos a necesitar.

  2. lo del señor moliner es como lo del primo de Rajoy cuando le preguntaron por el cambio climático. A mí me da la impresión de que hay dos tipos de “expertos”: por un lado los que saben mucho más que lo que cuentan y dan una visión edulcorada y tecnooptimista para que la gente escuche lo que quiere oir y sigan viviendo en Matrix, y por otro lado, los que conociendo la realidad que impone la geología no saben ver la conexión con la economía neoliberal que infecta toda la sociedad, y creo que no hace falta ser ningun catedratico en la materia para ver la relación entre crecimiento económico y energía barata; yo soy de lo más normalito, hace solo tres meses que descubrí el peak oil, el bofetón fue terrible pero lo veo claro y meridiano. Saludos.

  3. Que pena que uno de mi tierra los arboles que tiene enfrente no le deje ver el bosque al completo. No entiendo tampoco la iniciativa gubernamental de mi región con el hidrógeno como “energía” cuando hay días de cierzo que sobran aerogeneradores.

    Para mi el primer caso muestra la apatía general que tiene la sociedad hacía temas medioambientales y energéticos. Parece existir el denominador común de que ya vendrá alguien a solucionar el problema, o ya lo solucionarán los que vengan. Aunque pienso que si con el reciclaje de los desechos en estos diez años hemos logrado algo, esperanza pueda haber. Desde mi punto de vista hace falta medidas impopulares como la creación de parques automovilísticos eléctricos de alquiler para ciudades y viarios interurbanos, transporte de mercancías por vía, el apagado de la iluminación artificial parcial de madrugada, la prohibición de construcción residencial, el uso de huertos urbanos en niveles,el empleo de fibras vegetales para envases alimentarios, etc. Vamos que habría que cambiar el modulo productivo y mucho me temo que solo una economía de guerra lo podría lograr.

    Saludos

  4. La posición del profesor Moliner, contrariamente a lo que he podido transmitir, era bastante lógica: es lo más realista que se puede concebir de cara a mantener algo parecido al BAU actual. Por otra parte, creo que es consciente que el sistema renovable que pueda mantener este tinglado necesita de una integración a una escala mayor que la española, lo cual requiere de gigantescos medios de almacenaje (de ahí sus cálculos para baterías e hidrógeno).

    GA, precisamente el uso del hidrógeno es para almacenar la energía de los aerogeneradores cuando no hay suficiente demanda (él sabe por supuesto que el hidrógeno no es una fuente de energía; incluso, describió las pérdidas por conversión, que son importantes, y que el hidrógeno sólo se puede mantener unos días – es tan volátil que se escapa incluso de los componentes más estancos). Lo que me parece completamente inviable, como hemos discutido mucho aquí, es que haya un despliegue de coches eléctricos a gran escala.

    Salu2.

  5. Un buen ejercicio matemático, construir tres curvas gaussianas para el declive de producción de combustibles líquidos, con tres pendientes diferentes. Si hay reservas probadas de 1,2 trillones (americanos, 10 elevado a 12) de barriles, que con un consumo actual de 85 millones de barriles diarios, (admitimos que no va a aumentar porque la crisis no lo va a permitir), y que esto da para un “consumo teórico” de 38 años, si aceptamos que es recuperable un 80% de esta cantidad, el 50% a un coste aceptable y otro 30% a coste caro, pero asumible, ¿cuándo se produciría una disminución de un 10% (recesión), 20% (crisis sistemática) y 30% (crisis global del sistema)?

    Por otra parte, ¿podemos estar seguros que sirve una curva gaussina bidimensional para múltiples países y múltiples campos petrolíferos?, ¿no se representaría mejor la realidad con una forma tridimensional gaussina en la que cada corte bidimensional fuese un campo?

  6. Parece mentira que un Técnico en combustibles suelte lo que has dicho en tu resumen. Bueno lo de acabarse el petróleo, yo puedo ir más lejos y afirmar: “Los combustibles fósiles no se acabarán nunca, serán eternos” siempre quedarán minibolsas que explotar.

    Pero ¿con qué energía ? y ¿con que EROI ? ¿Podremos vivir cuando todo el Carbono fósil enterrado se convierta en CO2?

    Armand

  7. Ok, ya me he documentado (sabía algo) sobre el posible almacenamiento de electricidad en hidrógeno mediante electrolisis. Pero no deja de ser curioso que para obtener electricidad de esos tanques haya que invertir el proceso anterior, con las consiguientes perdidas.

    Tendré que documentar mejor 🙂

    Saludos

  8. A mí la que más me gusta es la tercera intervención. Si con fuentes renovables somos capaces de igualar este mix energético pensado para el derroche y el crecimiento infinito; renunciar al derroche y al crecimiento supone que harían falta menos infraestructura energética y que tendríamos energía y tecnología para vivir de una forma decente, sin tener que volver a la prehistoria como algunos vaticinan.
    Según el IDAE, la energía gastada por sectores en España en el 2008 fue: (supongamos que estos datos son extrapolables a los demás países desarrollados)
    Transporte 40,2% Industria 30,4% Hogar 16,7% Comercio 9,3% Agricultura 3,4%
    A grandes resgos, vamos a restar energía prescindible.
    En transporte el 20% corresponde al ineficiente coche privado, lo quitamos. Del 20% restante pienso que se podría quitar bastante si pensamos que muchas mercancías de usar y tirar serán prescindibles y bastante movimiento de gente que en un futuro no sería necesario, pero vamos a ser conservadores y quito un 5%.
    En Industria quito un 20% de la industria de usar y tirar fruto de una sociedad consumista que en un futuro no tendrá sentido.
    En el hogar quito un 5% siendo conservador, aunque creo que podría ser más.
    En el comercio quito un 5%, de nuevo el comercio se reduciría a lo imprescindible.
    En agricultura no quito nada.
    A grandes resgos nos hemos quitado un 55% de la energía gastada considerada como derroche. Si tenemos en cuenta que en el 2009 la energía primaria renovable fue un 9,4%, la cosa no pinta tan mal.
    Ojo no estoy diciendo que vaya a ser fácil ni que vaya a salir bien, el cambio social es tremendo, pero al menos contamos con tiempo y energía, el petróleo en declive será suficiente teniendo en cuenta que el fuerte recorte en el transporte privado va a ahorrar muchisimo petroleo.
    Saludos

  9. Antonio, hice un comentario a principio de setiembre y hasta ahora no he vuelto a escribir. Tus artículos son muy largos para personas con poco tiempo para todo, y lo peor de todo es que la mayoría de los artículos tienen una media de mas de 20 comentarios todos ellos interesantes. Pienso que estaría bien que al final de los artículos y una vez haya bajado el ritmo de los comentarios, se hiciera un comentario que los resumiese -sobretodo los mas interesantes y novedosos-, y ya puestos a pedir un resumen de un párrafo para los mas perezosos.
    Y ahora el contenido de mi comentario: Primero decirte que he leído, porque lo has enlazado en esta entrada, una respuesta a mi comentario de setiembre (me refiero a replantear-el-problema) pues tu blog no pretende decir que no hay salida, sino que el mundo después del “peak-oil” es un mundo muy diferente, que no pensemos en hacer lo mismo con otra energía porque no da.
    Segundo, comentaros, en plural porque no me olvido de los lectores de los comentarios, una idea que estoy barrinando: Hace poco Susan George, en una entrevista en el 33 de TV de Catalunya, planteaba también una “economía de guerra” para combatir el cambio climático. Por cierto, si miráis la definición de la wikipedia de economía de guerra, plantea que no es necesario estar en guerra para aplicarla; no obstante debemos por moral pacifista, cambiarle el nombre, por ejemplo economía de combatir la insostenibilidad, o economía de revolución. Perdonar mis múltiples paréntesis. Pues siguiendo el hilo a la propuesta de Susan, y sumándole la situación actual de crisis financiera -que hay demasiado dinero prestado y la economía no crece suficiente para poder devolver-lo y eso genera una retroalimentación que cuesta pararlo (si es que se puede con el cénit del petróleo por medio)-, me pasa por la cabeza juntar las dos ideas. Así mi propuesta es CONDONAR las deudas y dedicar a partir de entonces los pagos de estas a esta economía de transición a la sostenibilidad. Todos los que están endeudados continúan pagando -si pueden- su deuda, pero no al banco sino a el fondo para esta revolución. Los que no pueden pagar se les embarga como pasa ahora pero la protección social está incluida en esta economía de manera que no se quedan con una mano delante y otra detrás sino que se les asegura un techo -muchas veces éste será mas modesto pero no necesariamente, muchas otras éste será el mismo que tenían- y algo mas -renta básica por ejemplo-. Los bancos seguramente estarán de acuerdo con esta medida porque también están endeudados. Los que deben y también tienen prestado dinero como a los bancos, se los deja a un estado de balance (aunque habrá que analizar caso por caso para evitar barbaridades) y si les toca pagar, para el fondo, y si les toca recibir se les va pagando pero ésta vez ya no se paga el interés que planteo que se prohíba (también se prohíbe la inflación o en todo caso el interés es la inflación y basta). Los nuevos préstamos que se hagan tampoco tendrán intereses; así que se dejaran por amor al proyecto y tal vez para participar en los negocios.

  10. Esta propuesta tiene otra cosa positiva. Se puede aplicar a distintos niveles de forma independiente: si se quiere aplicar solo a nivel municipal, pues adelante, si se puede aplicar a nivel provincial (o comunidad autónoma) pues eso, que se decide des de la presidencia del país, mejor. Que llega la propuesta a la UE, y se la creen, genial. Y finalmente the world y la Onu. Claro que cada zona tendrá sus repercusiones y sus posibilidades, pero si solo se aplica a nivel municipal, mucha deuda de a fuera se puede reconvertir en deuda de a dentro si hay recursos para pagar la de afuera.
    Me gustaría que algún experto en economía y con ganas de no tener prejuicios me comentara esta propuesta. Me da la sensación que las monedas como el WIR de Suiza o la de las ciudades en transición como en Totnes (http://www.transitionnetwork.org/) son ya una aplicación de esta propuesta -o de algo que se le parece-. La palabra condonación, la aprendí cuando la consulta social para la abolición de la deuda externa. También, profesionales empresariales, de nuevo sin prejuicios, me podrían valorar la idea. Oye, si es necesario hacemos una entrada ex-profeso.

  11. Hola, Miquel:

    Respecto a los resumir, The Oil Crash es una especie de libro (de ahí el fondo), así que no hay que seguirlo día a día, simplemente ha de servir de referencia. Lo de resumir los comentarios podría estar bien pero lleva mucho tiempo; si alguien quiere hacerlo…

    Respecto a lo que propones, no me parece mal, pero el problema es que no creo que se dejen, la verdad…

    Salu2.

  12. @Miguel Ángel: El ejercicio ya está hecho, ASPO tiene varios escenarios y previsiones. Por cierto que no son campanas de Gauss, sino funciones logísticas, que decaen más lentamente (como exponenciales, no como exponenciales del cuadrado del tiempo).

    @Armand: Totalmente de acuerdo

    @JotaEle: Estoy de acuerdo; lo interesante del trabajo del otro Antonio es que muestra un camino, que no tiene por qué llevarlos al absurdo nivel actual. En todo caso mis datos me indican que el año 2008 la producción de energía renovable equivalía a poco menos de 9 Gw de potencia media, es decir, un 4.5% de la potencia primaria total (unos 200 Gw). ¿Sabes de dónde sale ese factor 2 de discrepancia? Me gustaría entenderlo.

    Salu2.

  13. Aclarado: la diferencia viene de las categorías “biomasa y residuos” y “biocarburantes”. De la primera falta saber si es escalable (y según y cómo sea renovable), en tanto que de la segunda falta saber si es una fuente de energía… Gracias por las referencias.

    Salu2.

  14. Antonio estos son mis cálculos. Consumo primario de unos 150.000 ktep (150.000.000 tep) dividido entre 122,85 toneladas por gigavatio, da un consumo total de 1.221.001 gigavatios/hora al año, que por hora son 139,4 gigavatios/hora, de los cuales unos 35 gigavatios/hora son eléctrico,s y de estos un 30% renovables, lo que daría una aproximación de 8% de renovables sobre el total primario.

  15. Antonio, en los límites de las renovables, dabas como consumo 200 gigavatios/hora, ¿de dónde sacaste el consumo primario en ktep?, a mi me cuadran los 139 gigavatios que te mencionaba antes para un consumo de 1,5 millones de barriles diarios y con un porcentaje del petróleo del 50% de energía primaria. (Aunque se importan 1,7 millones de bariles diarios el consumo es de 1,5 ya que hay 0,2 millones de barriles que se exportan, datos CIA).

  16. La clave está en el factor de conversión que se utilice para pasar de toneladas de petróleo equivalente a energía. Una tonelada de petróleo tiene una energía de 42 Gigajulios, pero eso no quiere decir que toda se esté aprovechando en los usos que se le da (por ello se habla de energía primaria). Las 150 Mtoneladas de petróleo dan los 200 Gw de energía primaria; la clave es cuánta se puede aprovechar, y por eso la cifra bruta es bastante engañosa. Por una parte, hay factores que indican que no se necesita tanta energía si se cambian los vectores energéticos. Por ejemplo, un motor de gasolina sólo aprovecha el 20% de la energía para mover el coche, en tanto que un motor eléctrico suele dar un rendimiento un 85%, con lo que en principio para usos de la electricidad para el transporte sólo hace falta la cuarta parte de la energía equivalente del petróleo. Sin embargo, la conducción eléctrica tiene pérdidas del orden del 20% por cada 1000 kilómetros recorridos, y además la intermitencia y las pérdidas de las baterías hacen que al final la cantidad de energía requerida sea más o menos la misma. Es, en todo caso, un tema controvertido y, como indicaba en el post original se trata de evaluar los órdenes de magnitud, porque al final las distintas fuentes no son fácilmente comparables. Otro día, quizá, haremos un análisis más detallado. En todo caso, teniendo en cuenta las pérdidas no contabilizadas de las nuevas tecnologías creo más fácil que la cifra objetivo sean los 200 Gw que los 139 Gw de potencia media, aunque al final las dos cifras son del mismo orden de magnitud. Además, hay otro inquietante factor que hace pensar que la cifra final requerida para mantener el BAU en España es aún mayor: España importa energía embebida en materias transformadas que importa, desde bienes de consumo hasta materias semi-elaboradas como el acero y el aluminio. Eso me hace pensar que, en realidad, el BAU español posiblemente consume cantidades del orden de los 500 Gw de potencia media.

    Salu2.

  17. efectivamente, cargar un coche electrico con energia obtenida a partir de combustible puede salir menos rentable incluso que quemar el combustible dentro del motor.

    Solo tiene sentido cuando se hace con los “excedentes” de las renovables

    aunque yo sigo pensando que valdria mas la pena construir mas “muelas de Cortes” (centrales reversibles) y recuperar esa energia por el dia, cuando hace falta (creo que la tasa de recuperacion estaba sobre el 80%, que no esta nada mal)

    Desde luego a mi no me gustaria que me estresaran mi carisima bateria de litio cargandomela y descargandomela desde la red electrica, no se a los demas….

  18. Antonio dijo: “no creo que se dejen”. Pues yo pienso que se trata de convencer a los que han prestado dinero que si no se hace esto no lo van a recuperar de ninguna manera, y en canvio si aceptan, se les puede ir devolviendo con otros plazos y sobretodo, sin intereses.
    Por otro lado hoy han hablado del zenit del petróleo por la rádio. Entrevista al único candidato de la Generalitat (que tiene ahora representación parlamentária, porque los verdes i Des de Baix y seguro que algun otro tambien lo comentan) que tiene la crisis energética en su boca: Joan Herrea de ICV-EUiA. Se puede escuchar en
    este enlace

  19. Aunque ya veo que lo habéis encontrado en otras páginas, os paso mis enlaces.

    El dato del consumo de energía primaria renovable está en:
    http://www.mityc.es/energia/balances/Balances/LibrosEnergia/Energia_2009.pdf

    El consumo por sectores lo he sacado de:
    http://www.idae.es/index.php/mod.documentos/mem.descarga?file=/documentos_11406_Guia_Practica_Energia_3ed_A2010_509f8287.pdf

    Otra página oficial muy interesante es:
    http://www.ree.es/sistema_electrico/pdf/infosis/Inf_Sis_Elec_REE_2009.pdf

    Creo que con estas tres publicaciones oficiales se tienen la mayor parte de los datos sobre el sistema energético español.
    Si alguien conoce alguna página más, será bienvenida.

    Saludos

  20. Bueno me cuadra bastante lo que comenta Antonio en este gran blog cuando habla del petróleo como un recurso escaso, y que se acaba, se acaba pero independientemente de cómo estén los mercados me gustaría que hablara un poco de sus importaciones en España y Europa, le ayudo un poco,

    el petróleo y sus derivados industriales están comercialmente denominados como productos energéticos por el ministerio de industria turismo y comercio, partiendo de esta importante definición España es un país fuertemente importador de dichos productos energéticos y aquí mi pregunta ¿qué otros productos energéticos podrían competir con esas importaciones en el futuro ? si el gobierno de España conoce esta situación de peak oil, que políticas comerciales crees que podría estar adoptando ahora mismo ?, por ejemplo importación masiva, mayor capacidad de refinamiento, exploración, independecia energética y/o comercial. Gracias..

  21. vaya,vaya, como está la economía y el idolatrado mundo financiero, hoy son todo malas noticias y parece que el euro empieza a temblar y la peseta vuelve a sonreir porque piensa que puede tener una segunda vida. Lo terrible es que esto son las consecuencias de un pequeño recorrido en la meseta del “peak everything”, no quiero imaginarme como será cuando empiece el descenso. saludos.

  22. Interesantísimo y documentado artículo.
    He conocido este blog por un post relacionado con los coches eléctricos, tema éste sobre el que no dejan de escribirse tonterías mientras que su punto de vista es plenamente científico; soy licenciado en Ciencias Físicas y (modestamente) muy esceptico con respecto a la viabilidad de los VE a corto y medio plazo (creo que a largo plazo también) y uno de sus límites es precisamente el tema baterías tema éste del que, modestamente, se un poco .
    A partir de este momento, me declaro seguidor de su interesante blog y le invito a visitar el mío propio aunque no tiene un nivel tan rigurosamente científico ya que está orientado a temas generales, variados y de actualidad.
    Un afectuoso saludo.
    http://fj-lasideasdejeugenio.blogspot.com

  23. Esta entrada me gustó y me impresionó la parte del colegio en su día. Siempre me pregunté si provocó alguna reacción en el colegio o en otros padres, aunque sólo asistieran 9.
    ¿Se redujo el gasto energético del colegio o por lo menos lo intentaron estimar?
    Cualquier experiencia de abordaje del decrecimiento en colegios es bienvenida
    Por cierto, la Universidad de Santiago de Compostela ha empezado este año a denominar su trabajo en desenvolvimiento sostenible como USC en transición
    http://www.usc.es/entransicion/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *