>Los límites de los biocombustibles / el pico del fósforo

>
Queridos lectores,

Hace tiempo que quiero dedicarle un poco de tiempo al análisis de la opción energética que representan los biocombustibles, pero falto de tiempo siempre lo voy aplazando y los temas se me acumulan, así que haré un repaso rápido. Ahí va:

  1. Los cultivos energéticos en latitudes medias como la nuestra tienen un rendimiento termodinámico (EROEI) inferior a uno. Es decir, por cada unidad de energía (típicamente fósil) total inyectada en el terreno (con la maquinaria, los fertilizantes, los pesticidas…) se recupera menos de una unidad de energía (típicamente se obtienen EROEIs de 0.8:1, 0.8 unidades recuperadas por cada unidad invertida). Pueden consultarse las gráficas de Charlie Hall, por ejemplo en el informe “Buscando un milagro“, de Richard Heinberg. Para que sean rentables de verdad (sin subvenciones públicas) hace falta reprovechar el grano residual (en el caso del maíz) como alimento para ganado, con rendimiento escaso y dudosa seguridad alimentaria (se usan productos químicos bastante agresivos que podrían pasar a la cadena alimentaria). En consonancia con estos resultados, un estudio reciente dice que se gana más energía neta destinando los cultivos para alimentos que destinándolos para producir biocombustibles.
  2. Solamente en Brasil con la caña de azúcar se consigue un rendimiento mediocre pero al menos con un valor mayor que uno. Eso sí, las condiciones de explotación son extraordinariamente penosas y el método de explotación, con una sobreexplotación del suelo con un monocultivo, insostenible, llevando a una erosión del suelo que puede llegar a ser irreversible. Esto se vende como el milagro brasileño, pero puede convertirse en su pesadilla. Pueden encontrar más datos aquí.
  3. Las plantas terrestres tienen un factor de conversión por función clorofílica bastante ineficaz, en torno al 1% (5% en el caso de la caña de azúcar), pero las algas marinas son bastante más eficaces. Eso sí, aún no se ha conseguido un método de aprovechamiento con rendimiento termodinámico superior a uno, incluyendo los métodos basados en bioreactores. Hay grandes esperanzas en las algas, aunque es dudoso que jamás den grandes rendimientos termodinámicos, y desde luego lejos de los EROEIs de 10:1 que se creen necesarios para mantener una sociedad similar a la nuestra.
  4. Los cultivos para biodiésel podrían tener sentido, de todos modos, ya que sin ellos simplemente la aviación no sería posible. Hay una buena gráfica sobre densidad energética en una presentación reciente de Steven Chu, secretario de EE.UU. de Energía, que se puede encontrar aquí; véase que el fuel para aviones requiere una densidad de 32 Megajulios por litro (compárese con los 0.9 Megajulios por litro de las baterias de litio). Por cierto que les recomiendo la presentación de Chu, a pesar de su tecnooptimismo, porque les dará una buena radiografía de en qué piensa el gobierno de EE.UU. Usaríamos por tanto el biodiésel como un carrier, un portador de energía como lo es la electricidad o el hidrógeno, pero siendo más estable y transportable, y un EROEI de 0.8:1 quiere decir que sólo perderíamos el 20% de la energía convertida, lo cual es muy bueno para un carrier. O sea que hacer biodiésel puede ser, de todos modos, útil, siempre que obtengamos la energía de otras fuentes. Sin embargo, esto plantea dos graves problemas que abordo en los puntos siguientes.
  5. El desvío de cultivos para biocombustibles (biodiésel y bioetanol) implica disminuir la superficie cultivada para alimentos. En el Acorazado Aurora encontrarán lo que esto va a implicar en términos de cómo funciona el mercado, pero no hace falta imaginar, podemos recordar: durante 2008 hubo graves problemas alimentarios en el mundo, con subidas del precio del maíz récord que causó problemas en México, a medida que se destinaba más maíz para hacer etanol para cubrir la falta de petróleo que llevó al pico del precio en Julio de 2008. ¿Queremos que para sacar el coche más millones de personas se mueran de hambre?
  6. El problema más grave de todos es el del uso del fósforo. Por una parte es un problema ambiental (el arrastre del fósforo crea proliferaciones de algas tóxicas (HABs) en estuarios, matando la vida marina), aparte del deterioro del suelo por el monocultivo. Pero es que resulta que el mineral de fosfato, que es de donde se está sacando el fósforo para los cultivos en todo el mundo, es también un recurso mineral agotable. Y su pico fue… en 1989. Lo más triste del problema del fósforo es que es bien conocido desde hace un siglo o más; si hasta Aldous Huxley lo comenta en sus novelas (como en “Un mundo feliz”). El pico del fósforo daría y merece otro post en sí mismo, pero es tan profundo y deprimente (la agricultura, y por ende, nuestro suministro de alimentos depende del fósforo) que es mejor dejarlo para momentos ulteriores. Pueden encontrar mucha información sobre la cuestión en Energy Bulletin, más concretamente en este enlace. Curiosamente, el problema del pico del fósforo comienza llegar a los medios de comunicación convencional. Que no cunda el pánico: podemos -y de hecho debemos- reaprovechar el fósforo de nuestras heces. Huxley es todavía más radical y propone reaprovechar los cadáveres…

En resumen, los biocombustibles no serán una fuente de energía, pueden causar muchos problemas ambientales y de seguridad alimentaria, aunque pueden ser útiles para ciertos usos. Pensemos bien cómo queremos usarlos, porque ya nada en este mundo es gratis.

Salu2,

AMT

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *