Correspondencia con los lectores: Hay Esperanza


Queridos lectores,

Mi intención era que el siguiente post fuera sobre el peor escenario que se puede producir sobre la escasez de energía y sobre la peor reacción posible delante de ella. En vez de soplar una vez más las trompetas de la catástrofe, como me dicen mis detractores, lo que pretendo es poner el dedo en la llaga sobre qué actitudes interesa evitar a toda costa (aunque siempre habrá algún tonto o interesado que tomará el ensayo como muestra de predicciones que yo hago y que no se cumplen). En fin, en eso estaba cuando una comunicante anónima ha escrito de madrugada el comentario que sigue más abajo a mi post “Retazos de una crisis global“. Dada la importancia (y hasta diría urgencia) de lo que ella suscita, creo que es conveniente que hoy le dedique mi post; así habrá una de cal y otra de arena, hoy esperanza y mañana catástrofe (en realidad, vislumbramiento de la catástrofe como método para evitarla y traer la esperanza; pero ésa será discusión de aquel post, no de éste). He aquí el comentario de Elisa:

Estimado Antonio:

Soy una mujer de mediana edad, con estudios básicos y tres hijos que siempre digo que son los mejores, pero es porque soy su madre. Llevan adelante sus estudios sin mucha brillantez. Ya van para tres años que estoy divorciada, me quedan 15 años por pagar de la hipoteca de mi piso. Y mi trabajo, gracias a dios lo conservo, no me da mas que un sueldo para vivir muy ajustada. Esta es una radiografía rápida de mi situación, y aunque mirado desde fuera puede parecer dura, yo estoy contenta con mi vida.

O más bien lo estaba. Hace unas semanas, ayudando a mi hija con un trabajo, descubrí tu blog y después de leerlo casi todo, seguí leyendo todo lo que he encontrado en español, tanto en Internet como en la biblioteca. Y estoy aterrorizada. He ido al medico y me ha dado unas pastillas para dormir, recomendándome que no lea nada del tema. Me gustaría dejar de leer, y me gustaría mucho mas no haber leído nunca tu blog. Entiendo perfectamente a la gente que no quiere saber. Pero no puedo dejar de pensar en esto. Mi hija dice que hay una página especializada en ayudar con los problemas psicológicos que crea la noticia del peakoil, pero esta en ingles y no la entiendo. Además yo no quiero ayuda psicológica, yo necesito una solución, una salida, una esperanza. Tal y como lo describes, a la siguiente subida del petróleo mi empresa cierra, el gobierno no tiene dinero para seguir pagando a los parados, el banco se queda con mi piso… Yo ya no tengo familia en el pueblo, ni siquiera en la ciudad y eso de la transición que he leído parece cosa de hipis. Tú eres un hombre inteligente y seguro que me puedes ayudar con alguna idea. Algo que yo pueda hacer y que me de una salida en un futuro tan horrible.

Un abrazo.
Elisa.

Querida Elisa,

En primer lugar quiero agradecerte que hayas escrito y hayas compartido tus inquietudes con nosotros. Sin tu comentario, yo habría seguido directamente en la línea dura de intentar desmontar con argumentos racionales la repetida e infundada fe de nuestra sociedad en un futuro siempre mejor (ejemplificada en mi amigo y sparring dialéctico Hank Rearden). Estoy centrado en mostrar por qué las cosas no pueden seguir como hasta ahora, sin darme cuenta de que lo que seguramente una parte importante de esos lectores que por aquí pasan en silencio cada día está demandando es una solución o, como mínimo, una esperanza. Hay esperanza, Elisa, y podemos adaptarnos; podemos hacerlo, pero para ello debemos primero entender a qué hacemos frente y después actuar en consecuencia.

Ayer estuve tomando un café con Quim y con Jordi, dos compañeros y blogueros que están enlazados en la columna de arriba, y nuestra conversación fue, esencialmente, horriblemente deprimente, mucho más de lo que se transluce en nuestros ya de por sí negros escritos. Sin embargo, yo no estoy ni mucho menos deprimido. El tema del Peak Oil es duro, sus consecuencias son potencialmente nefastas, pero aún no hemos perdido y aún es tiempo para cambiar las cosas. Y las cosas por fuerza cambiarán, cuando ya sea evidente que no se puede seguir por este camino.

Nuestros líderes políticos están perfectamente al corriente de la situación; aparte de los comentarios que están al principio del post “Retazos de una crisis global” tengo diversa información más o menos confidencial que confirma que conocen y entienden el problema. Lo que sucede es que nadie quiere, por el momento, asumir el coste político de aceptar públicamente que se ha de pasar de una sociedad de bienestar a una de necesidad. Sin embargo, llegado el momento se tomarán medidas destinadas a garantizar el acceso a las necesidades básicas. El único problema es que no se deciden a lanzarse ya por esta senda, están esperando una señal clara e inequívoca. Posiblemente sea cuando el barril de petróleo vuelva a estar en el entorno de los 150 dólares… Y para entonces tu situación económica personal puede estar muy deteriorada, y al fin y al cabo si me estás haciendo este llamamiento es para que te ayude.

Yo no tengo la solución para tus problemas y dudas; ni siquiera la tengo para los míos. Y, sin embargo, últimamente amigos y conocidos, sabiendo de este tema, me llaman para preguntarme sobre qué hacer con sus vidas, y me consultan antes de tomar decisiones muy transcendentales sobre su futuro. Esto me produce cierta ansiedad, porque tengo miedo de condicionar la toma de decisiones clave para el futuro de otros cuando yo no poseo una bola de cristal, no puedo ver el futuro, no puedo tener ni dar seguridad a nadie sobre qué es lo que va a pasar ni cómo; por Dios, si yo mismo me encuentro en una encrucijada de muchas dudas y mucha indecisión. Pero si algo me ha enseñado la vida es que en determinados momentos no puedes dudar, y aún cuando te juegues la vida y tu futuro hay que decidir: con la cabeza, con serenidad, con frialdad, sí; pero también con arrojo y valentía. Quizá lo perdamos todo, pero al menos lo habremos intentado.

Elisa, yo no puedo resolver tus problemas, ni darte una panacea para todos tus males. Soy humano, y como tal sometido a error y a incertidumbre. Sin embargo, creo que aunque no tengo la solución que me pides sí que te puedo dar consejos, y es incluso mi obligación hacerlo. Lo que ahora te diré son consejos basados en la prudencia y en la sensatez, y quizá alguna de las cosas que ahora te diga sea errónea o no se aplique en tu caso; no antepongas mi opinión a tu propio juicio sobre las cosas, se crítica y toma lo que te sea útil y desecha lo que te estorbe. No te puedo dar ninguna garantía de que lo que ahora te cuente sea plenamente eficaz, y no puedo responsabilizarme sobre las consecuencias que puede tener seguir mis consejos, ni ante ti ni ante esos otros lectores que ahora esto leerán. Hacedme caso a vuestro propio riesgo.

Lo primero y más importante que tengo que decirte es que, Elisa, eres una mujer afortunada, ya que tienes un activo inestimable: tienes tres hijos. Quizá ahora no lo veas o no lo vean, pero ellos serán el mayor apoyo que tendrás, y tú lo serás para ellos. Lo primero que tienes que hacer es una catarsis familiar y discutir serenamente sobre qué es el Peak Oil y qué es lo que va a significar para vuestras vidas. Por los datos que das en tu mensaje (te quedan 15 años de hipoteca, ayudabas a tu hija con un trabajo del cole relacionado con la energía, se puede valorar su rendimiento en los estudios) imagino que tus hijos son pre-adolescentes o adolescentes, lo cual quiere decir que se puede hablar con ellos. Quizá alguno de tus hijos pase o quiera pasar de todo y seguir jugando con su PlayStation; en tal caso plantéale cómo será su vida cuando haya sólo una o dos horas de electricidad al día o cuando la PSP IV valga 10.000 euros. Quizá te sorprendas del sentido común y la entereza con la que abordan el problema. Intenta no abordar el problema de una manera radical, fanática o ansiosa: esto te puede causar problemas con tu ex-pareja cuando los niños, como es natural, le pregunten cuál es su opinión al respecto. Por el contrario, pon el problema en el contexto de la crisis actual de la que tanto llevan oyendo hablar durante los dos últimos años, los numerosos recortes que están haciendo los Gobiernos y Administraciones Públicas, el riesgo que tienes de perder tu trabajo con el consiguiente riesgo de perder el piso (esto seguro que les conmueve, ya que todos necesitamos nuestro huequito). Hazles ver que las cosas con su padre seguramente irían igual de mal, porque es un problema sistémico, de toda la sociedad. A los que sean más mayores y tengan espíritu critico, recomiéndales que lean éste y otros blogs, que busquen información, que se documenten (tu hija está bastante concienciada ya; ¡te ha buscado una página para ayuda a peakoilers deprimidos y todo!). Inicialmente los chavales propondrán tecno-fantasías al estilo de Hollywood que nos salvarán; cuando lean más verán que realmente no hay milagros (ésta es una de las funciones de este blog) y que no pueden confiar en un deux ex machina que todo les solucione. Después se desesperarán y dirán que total ellos no pueden hacer nada, así que hay que cruzarse de brazos y dejar que papá Estado o quien sea arregle la cosa, si es que tiene arreglo. Aquí se les tiene que hacer ver que igualmente esto no evitará que pierdas el trabajo, el piso, que acceder a la electricidad y hasta el agua potable se vuelva difícil y caro, etc. Una vez llegado a este punto, lo que se impone es pasar a la acción; tomar las riendas de nuestra propia vida y buscar la mejor manera para adaptarse.

Elisa, tú ya sabes lo que es el Peak Oil y eso te hace infinitamente más adaptable que el 99% de la población que ni sabe lo que es ni quiere saberlo. En los momentos duros que vendrán en los próximos meses tú sabrás dar una lectura más correcta de qué es lo que está pasando y tomarás las decisiones más lógicas sabiendo que estamos viviendo el Oil Crash, que no son las mismas que las decisiones lógicas convencionales, las de un escenario de “todo sigue igual”. Por otro lado, esto es una carrera de fondo, y aunque los indicios apuntan a que el proceso se está acelerando, hay infinidad de eventos que pueden acelerar o retardar el desarrollo de los acontecimientos, y antes de que la situación se vuelva más o menos caótica pueden pasar bastantes años; ciertamente, también pueden faltar sólo meses. Tú debes seguir con tu vida normal, tu trabajo normal, tus horas de sueño normales, y al tiempo empezar a tomar progresivamente medidas adecuadas para adaptarte a una situación de carestía, sin estresarte, sin agobiarte pero sin dudar. No volverte loca por la angustia de esta realidad pero ser coherente y tomar decisiones meditadas al respecto.

La primera adaptación que has de emprender es la de reducir tu exposición, principalmente financiera. Es difícil saber el curso que seguirán los tipos de interés durante los próximos meses, pero en el momento en el que el petróleo suba y los precios de la energía hagan que todo se encarezca, las autoridades monetarias seguramente darán la respuesta estándar: a más inflación, mayor tipo de interés. Te quedan 15 años de hipoteca, imagino que debía ser como mínimo a 20 años y posiblemente a 25 años (a 30 años es dudoso, hace 15 años se daban pocas hipotecas así). Eso quiere decir que tu hipoteca es vieja y por tanto la repercusión del interés sobre tu cuota no es muy elevada; deberías hacer un cálculo (ya tienes un ejercicio para el mayor de tus hijos, y así podrá ver más de cerca cómo es el mundo real) sobre cuánto te ha de subir la cuota si tu tipo de referencia pasa del actual al 8%, por ejemplo (es un caso extremo; si se llega a tales tipos la sociedad explotará). Si la repercusión en la cuota mensual de tal subida es pequeña, como me imagino (digamos un 10% de subida de la cuota; por ejemplo, pasaría de 700 euros a 770 euros) entonces no merece mucho la pena que hagas nada respecto a tu hipoteca: podrías intentar amortizar plazos para acortar la vida de la hipoteca, pero es más que dudoso de que acabaras antes de que el Oil Crash se manifieste en plenitud; por otro lado, amortizar capital no tendría mucha influencia en la cuota mensual en este caso. Por el contrario, si una subida del 8% del tipo de interés te implica una repercusión importante sobre la cuota (digamos más del 10%) te tienes que plantear ir reduciendo capital, tanto como puedas.

Otra cuestión clave es la reducir los gastos. Es impresionante lo que se puede llegar a ahorrar con cambios simples de hábitos que no afectan sustancialmente a tu calidad de vida. Coge todas tus facturas mensuales y ordénalas de mayor a menor, y plantéate dónde puedes ahorrar más. Si la/s factura/s de teléfono/s son muy importantes, plantéaos llamar menos o buscar planes adecuados; si el gasto principal es el gas, cambiad los hábitos de uso del agua caliente (poned reguladores de caudal en los grifos, la ducha, etc). Si la asignación periódica a los chavales representa un buen mordisco, habla con ellos y hazles ver que tienen que ayudar a la economía familiar. Si alguno de tus hijos tiene suficiente edad para trabajar, anímale a que coja un empleo por horas (en un McDonald’s, en una ferretería, donde sea) que pueda compatibilizar con sus estudios; así, ellos se sienten importantes por contribuir a la economía familiar y aprenden a valorar el dinero y el esfuerzo que cuesta conseguirlo. Has de pensar también que los precios de los carburantes pueden dispararse; por tanto, hay que vigilar la calefacción y el aire acondicionado, y por supuesto intentar ser lo menos dependientes posible del coche. En fin, esto son algunas ideas; seguramente tú misma podrás encontrar la vía más apropiada en esa dirección.

El dinero que consigas ahorrar debe dirigirse a dos fines. Uno, a mantener un fondo de contingencia para cubrir imprevistos (reparaciones u otros). Dos, para comenzar a implementar vuestro propio plan de adaptación. Eso implica, en esencia, cultivar. Sí, suena a estrafalario, suena a cosa de hippies como tú dices, pero es necesario. Si tenéis poco espacio, comenzad por cultivad tomates en el balcón, luego intentad ir hacia otro tipo de cultivos (yo estoy pez en esto, no sé: leguminosas, me imagino). Aprended a hacer compostaje. Todo eso son sólo parches, pero os permitirá ir aprendiendo las artes básicas de la jardinería, que en un futuro no muy lejano os serán útiles.

Otra cosa relevante es la educación de tus hijos. Es posible que te plantees que algún día alguno de ellos vaya a la Universidad. Si es así, es importante entender que en un mundo en el que todo será escaso ciertos estudios y especialistas son un lujo que no nos podremos permitir. Esto es cierto incluso, aunque en menor medida, para los itinerarios de Formación Profesional. Aunque la decisión ha de ser siempre tomada por tus hijos, es importante que sepan que no todos los estudios llevarán a un empleo o tendrán utilidad, independientemente de cómo hayan sido las cosas en los años y décadas pasadas. Vamos a un mundo diferente con unas necesidades diferentes.

En el medio plazo es importante que intentes constituir una comunidad. Sé que esta parte es la más difícil, pero también es necesaria. Seguramente en tu barrio hay más personas pasando por situaciones difíciles, y que encima no entienden qué está pasando aunque intuyen que algo va mal, profundamente mal, y sin embargo esperan que esto todavía pueda arreglarse (cosa que no va a pasar). Esa gente, abandonada a su suerte, son parte del problema, ya que en la ira de sentirse abandonados acabarán atacando a los que tienen al lado (y no a los de arriba). Al mismo tiempo, esa gente es parte de la solución, ya que con ellos podrás constituir una sociedad de mutuo apoyo: todos estáis en el mismo barco y si queréis salir de ésta os tenéis que ayudar entre todos. Los que no tengan trabajo pueden ofrecer sus horas a los demás y recibir bienes o servicios a cambio (bancos de horas). Esto favorece el espíritu de cohesión y disminuye el riesgo de estallidos. Por otro lado, si conseguís llegar a tener cierta fuerza, y cuando las cosas vayan peor, podéis intentar montar huertos comunales, explotados por los vecinos del barrio en solares abandonados y tierras periféricas. No será sencillo, pero todo es empezar.

Hay un blog que te quiero mencionar, porque creo que te podrá dar mucha luz en los momentos más negros. Lo escribe con admirable constancia Sharon Astyk, y se llama “El libro de Casaubon“; lamentablemente, está en inglés, pero creo que tu hija podría leértelo, quizá incluso para toda la familia, haciendo traducción simultánea. Al principio será un poco penoso, pero a medida que el nivel de traducción de tu hija mejore puede ser una experiencia grande, intensa. Sharon Astyk es una mujer admirable, y sus escritos transpiran compasión y comprensión, y habla con sencillez de la adaptación, de cómo hacer frente a los retos que nos esperan, de cómo no desesperar, de los sentimientos. En medio de miles de blog masculinos con sesudos análisis de duras aristas que desgarran la piel del alma, leer a Sharon es como encontrar un oasis en medio del desierto… y sin embargo ella habla de los mismos temas, y con gran profundidad analítica; pero ella refleja unas emociones más cálidas, más humanas y más humanizantes. Además, “El libro de Casaubon” es un gran tratado de jardinería sostenible, de cómo adaptar la casa para que consuma menos energía, de como reaprovechar los materiales. Está adaptado a la realidad americana y por eso no todo lo que propone tiene una directa e inmediata aplicación a otros contextos, pero aún así es muy interesante.

Otra cosa que seguramente es muy útil es que alguien venga a hablaros del Peak Oil en tu ciudad o barrio. Me tratas de tú, lo cual me sugiere que seguramente seas española y probablemente vives en España. Yo paso con cierta periodicidad por Madrid, y según y cómo podría intentar acercarme a algún otro lado, así que quizá yo mismo podría dar esa charla; en este caso, tú tendrías que contactar con tu Ayuntamiento o con una asociación vecinal para organizarlo. Si miras en la columna de la derecha tienes suficientes datos como para saber cómo contactar conmigo personalmente, no a través de comentarios del blog (y si no mira el primer post de este blog; seguro que esa hija tan espabilada que tienes te dice cómo).

Eso es más o menos todo.

Mucha suerte y un abrazo,
Antonio

17 comentarios en “Correspondencia con los lectores: Hay Esperanza

  1. Si estamos en tiempos muy difíciles, el concepto empresa esta empezando a flaquear sobre todo aquellas que tienen costos operativos enormes y que están sumamente regularizadas, yo creo que tienes experiencia y puedes buscar trabajo en empresas que no tenga costos operativos muy grandes, es decir, que no necesiten mucho capital para operar, lo puedes ver en el registro mercantil, lo de la regularización obviamente que si no están bien regularizadas no tienen futuro, pero hay veces, y te lo digo como farmacéutico que soy, que pienso que son demasiado estrictas y frenan la innovación.

    La innovación es clave en este proceso, pero recuerda no es momento de arriesgar de un golpe mucho dinero si no más bien empezar poco a poco.

    Las empresas farmacéuticas se van a pique, por dichos recortes están ya retirando un tipo de insulina en grecia [1], en España el medicamento barato tiene sobredemanda. También en la oficina de farmacia me estoy quedando helado por la cantidad de productos que faltan, aunque afortunadamente no son medicamentos, es la parte de cosmetología, te garantizo que hoy por hoy los medicamentos aún NO ESCASEAN, y hay muchas alternativas de fabricación y terapias de los mismos, espero que esto tranquilice un poco a esta mujer.

    las cosas hippies que comentas estan siendo una alternativa y tienen mucho futuro, por ejemplo algo “hippie” pero que ha estado presente toda nuestra vida son las fórmulas magistrales, y están ganando mucho terreno la homeopatia y la herbolaria, al final si Dios quiere tendremos alimento y salud…pero eso de las insulinas amiga…crudo.

    Me gustaría que esta mujer se tranquilizara un poco (por tu salud que es lo primero) y pensar que hay ciertas cosas que no se deben cerrar porque a la larga es mas caro como lo intentamos hacer entender los farmacéuticos.

    Biografia

    [1] Revista “[i]COFB”. Aprofundeix. Els models de la famracia al món en moments de crisis.

  2. El problema es que el panorama se presenta como
    dos extremos ,uno,el actual,como una crisis pasajera que tendra unos costes mas o menos de
    cierta dureza,pero que en definitiva no suponen
    ningun cambio en el seguro e indetenible progreso del mundo en el bienestar material,mientras que la otra posicion nos pinta ,en la primera impresion un panorama desolador y terrible donde aunque se hagan muchas consideraciones sobre lo necesario que es cambiar en muchos asuntos de nuestra vida,
    las personas son reticentes a aceptarlas.No hay garantias tampoco de las cosas que puedan pasar en las condiciones de un mundo donde la escasez material sera la regla y no la exepcion.Nuestra cultura nos a metido entre ceja y ceja que con esfuerzo,dedicacion lo lograremos todo,eso a nivel de nuestro comportamiento cotidiano,y en cuanto a nuestra formacion teorica la ideologizacion de que a sido objeto el conocimiento cientifico como una especie de magia que todo lo puede explicar y resolver…El primer paso es el reconcimiento del problema ,esto produce angustia debido a que socava todas nuestras mas intimas convisciones, pero luego es liberador porque nos terminamos dando cuenta del engaño en el cual estabamos.Tenemos que desarrollar un tipo de vida que este basada en las satisfaciones de nuestras necesidades materiales basicas, como tambien en el cultivo
    de la vida en comunidad y nuestro desarrollo espiritual y en la completa interrelacion entre los tres.Saludos.

  3. (Gabriel ) Como prepararse para la transición…

    Como dice Antonio en uno de sus escritos, todavía estamos en proceso de análisis… Estamos tratando de acostumbrarnos a la idea; verificando todo el tiempo si lo que se dice por ahí es verdad; viendo que la gran mayoría -ó no está siquiera enterada- o le resta importancia porque cree que “alguien” lo va a solucionar con una idea tecnológica maravillosa (como las tantas a las que nos han acostumbrado en los últimos años); y finalmente estamos nosotros, convencidos, viendo como se “derrumba la estantería”, mientras la inercia del día a día, nos hace transitar un camino de “dualidad”. Como le “confieso” a mi esposa, “…mi amor, tengo una doble vida…”. Porque seamos sinceros, no es un tema fácil, y como seguramente a todos nos pasa, no todos están permeables ni preparados para comprender la dimensión de la situación. Por lo tanto, uno se anda con cuidado a la hora de hablar. Al menos es lo que mi me pasa, producto de las experiencias por las que ya pasé.

    La situación de crisis por la que transita la humanidad tiene múltiples frentes, ya sean estos el cambio climático, la superpoblación, la contaminación, la escasez creciente de recursos básicos, los conflictos de valores, las debacles financieras, etc. Pero el origen es básicamente uno: el sistema de vida como resultado de la energía de los hidrocarburos y ahora la creciente escasez de ésta (y de otros, por las mismas causas).

    En éste punto acabo de leer la carta de Elisa y las respuestas/comentarios de Antonio y son realmente movilizadoras.

    Aunque a veces no lo parezca, ya hace rato que he dejado de deprimirme por este asunto, aunque ello no quiere decir que no le dedique un porcentaje alto de mi día a pensar y actuar en relación al asunto.

    De nuevo y a riesgo de ponerme pesado quizás, quiero sumarme al excelente trabajo de Antonio y transmitir mis visiones acerca de lo que deberíamos hacer mientras seguimos leyendo, analizando, procesando.

    1). Con respecto a lo que le dijo el médico de Elisa, si bien entiendo su respuesta, creo que no es la mejor solución. Ocultarlo, taparlo con tierra, es mas contraproducente; porque una vez que se instaló la semilla del “Peak oil” en nuestras vidas, no hay forma de pararla. Y llegado a éste punto, lo único que queda es ir para adelante. “No hay peor enemigo que el miedo” y peor aún “Que el enemigo sea desconocido”.

    2). En relación a que “prepararse para la transición” parece cosas de hippies, visto desde la óptica del mundo actual, sí, puede ser. Pero les diré una cosa y es lo que yo encuentro positivo de los cambios que se vienen. Pocas cosas en la vida producen tanta satisfacción y llenan tanto el Alma como criar hijos, trabajar la tierra, producir el propio alimento, en definitiva… cubrir las propias necesidades básicas. Como dice John Seymour en sus famosos libros: “Vida en el campo y el Horticultor Autosuficiente”, “… nada es más gratificante que el trabajo duro para lograr el autoabastecimiento, la independencia del sistema actual…”. Y uno de los motivos por lo que es tan gratificante, es que la situación nos obliga a hacerlo en comunidad; porque dependemos unos de otros para hacer los trabajos de laboreos, de cosechas, de fabricación de productos, de protegernos y de cubrirnos unos a otros, etc. Además, yo creo, que esas cosas todavía están en la memoria de cada una de nuestras células y por ello resultan mágicos los momentos compartidos con seres queridos alrededor de un fuego durante horas, sin cansarnos -con la mente en paz- ó ver y escuchar correr el agua de un arroyo, o escuchar el sonido del viento entre las hojas de los árboles. Fuego, Agua, Aire… energías vitales que durante millones de años surcaron nuestras venas y en perfecta armonía con el resto del ecosistema. Por esto, es que hay cambiar el concepto de que el trabajo duro es sinónimo de pobreza, esclavitud, primitivismo… Podrá tratarse de pobreza y confort material, pero también, con seguridad, es riqueza y confort espiritual.

    (Divido el comentario en dos, porque sobran caracteres…)

  4. (Gabriel) Continúa…

    3). Un ejercicio que hago cada día, es tachar de una lista que tengo en la mente, todo lo que no es realmente esencial para vivir y ser feliz. Y la verdad que uno se queda con bien poco. Estamos rodeados de basura y trivialidades. Los médicos y psicólogos me van a matar, pero tienen tanto trabajo con los millones de personas que cada día los consultan por problemas de stress, depresiones, ansiedades, sobrepesos, contracturas y dolencias de todo tipo, cánceres, en su mayoría relacionadas con ésta sociedad “del bienestar”, que cuando me detengo a pensar, realmente pienso que estamos inmersos en un mundo de locura. Cuantas horas al día destinadas a actividades que en el fondo no nos llenan el Alma, cuanta tecnología para comunicarnos con todo el Mundo y que mal comunicados que estamos entre nuestros seres queridos. Cuantas horas frente a un televisor mirando “Vacío”; cuanta basura “Vacía” en Internet, cuanto “Vacío” a nuestro alrededor.

    4). Podría darle a Elisa una lista de todas las cosas que yo he realizado para prepararme, y después de 4 años (casi 5), mi conclusión es que lo mas importante que hice hasta ahora, es prepararme mentalmente, espiritualmente y físicamente, “desprenderme” de todo lo material (¡Ojo!, no quiero decir que vendí y/ó tiré todo a la basura, sino que simplemente no les doy la importancia que les daba antes y mientras las tenga y me sirvan las uso). También he comprado muchos libros sobre Artes y Oficios antiguos (carpintería, herrería, huerta, granja, agricultura, trenzados y curtidos de cuero, conservación de alimentos, medicinas alternativas, plantas comestibles y medicinales, amanse, cuidado y herrado de caballos, hornos de barro, etc. etc. Es decir, todo aquel material de lectura que me enseñe a hacer las cosas que se hacían antes de que se conociera y utilizara el petróleo.

    5). Una actividad que empecé hace poco es la práctica de Artes Marciales (Karate). Me mantiene en buen estado físico y mental, me beneficio de saber “defensa personal” y mejora la autoestima.

    6). Siempre me gustó la huerta, pero desde hace 4 años he intensificado la actividad. Desde entonces nos resfriamos menos (quizás sea coincidencia), hasta mis niños se sorprenden de la diferencia de calidad, sabores y colores de las frutas y verduras. Hoy, con el proceso de suba de costos (inflación) que hay, sin haber afinado el lápiz, puedo decir que vale la pena el tiempo y esfuerzos dedicados a ello. El año pasado compré unas gallinas y buena parte del año tuvimos huevos caseros. Cada vez que puedo hago pan casero, con semillas, harinas integrales, lo cual, comparado con el pan comprado, es una maravilla!!

    Podría estar horas enumerando y contando cosas. Pero no quiero abusar de Ustedes ni de la generosidad y oportunidad que me Antonio para contar lo que uno va viviendo por éstos lugares del mundo. Pero si me parece importante transmitir, que no todo está perdido y que debemos aprender a ver el lado iluminado y positivo de la Crisis.

    Cuando pienso en éstas cosas, me digo: “…que bueno esto del Peak oil, cuantas cosas van a volver a la normalidad…”

  5. Ante todo, felicitar a Antonio Turiel por su excelente blog. Hace ya unos meses que lo vengo siguiendo, y mi estupefacción no deja de crecer. La verdad es que soy relativamente novato en el tema, pero en este tiempo me he puesto más o menos al día con la lectura de “Se acabó la fiesta”, de Heinberg, o “El hambre que viene”, de Paul Roberts. En cualquier caso, la madre del cordero fue visualizar “Collapse”, de Michael Ruppert (disponible en youtube con subtítulos en castellano); aunque hubo detalles con los que no estuve de acuerdo, me dejó realmente impresionado.

    Sólo dos incisos, uno positivo y otro negativo: el primero, el “positivo”, es que el tema del Peak Oil ya aparece en diarios tan locales como uno de Menorca, donde reside parte de mi familia (http://www.esdiari.com/19124-cuanta-energia-nos-queda.html), escrito por Guillermo Alonso de Armiño; en efecto, parece que algo se está moviendo.

    El segundo inciso va para Gabriel: yo también estoy dándole vueltas a las alternativas frente al Peak Oil y no me cabe duda de que nos “forzará”, para bien, a cambiar de hábitos y reconectarnos con la naturaleza. Sin embargo, aun viéndome feliz y contento en mi huerta, sigue sin cerrarme el asunto del trabajo: ¿de dónde podré obtener algo de dinero en un contexto marcado seguramente por un paro aterrador? Y es que con el trueque no creo que nos alcance…

    Saludos a todos

  6. Buenos días Elisa. No puedo decir que me alegre leer tu carta. Ya que el contenido es angustiante. Pero en cierto sentido me alegro porque dice algo que yo mismo quería expresar en algunas de las aportaciones que he hecho en la pagina. He pasado por eso y creo que te entiendo. El miedo paraliza y es una experiencia común para mucha gente que entra en contacto con este tema. Esa es la razón de ser de páginas como http://www.peakoilblues.com que con ayuda del traductor de Google y paciencia seguro que te podrán ayudar.
    Otra cosa que te puede ayudar, tu ya lo sabes, es compartir tus emociones y ser escuchada.
    Creo que las ideas que te da Antonio son buenas. Aunque es difícil sin conocer en detalle tu situación hay actitudes que son aplicables en casi cualquier contexto.
    – Ponerse en circulación. No aislarse. La sociedad actual ha conseguido aislarnos cada vez mas dándonos a cambio un sentido de individualidad y libertad totalmente falso, que nos hace muy débiles.
    – Ser parte de la solución, no del problema. Ya se que te angustia lo que imaginas acerca de tu futuro. Pero tienes que ver que hay gente que YA está en esa situación. Que han perdido su casa y su trabajo, no son pocos. Y que necesitan de tu ayuda. Hay comedores sociales, bancos de alimentos y organizaciones de todo tipo que te necesitan ahora que tienes algo de tiempo para dar.
    – Ser proactiva, hay muchas pequeñas cosas que se pueden hacer con poco esfuerzo. Acciones dirigidas al ahorro de energía y al cambio de hábitos. Puedes aislar mejor las ventanas de tu casa, cambiar el tipo de alimentación, más verdura y menos carnes, caminar más y usar menos el transporte contaminante, dejar hábitos, vicios, que cuestan dinero y no son buenos para la salud…

    Y en general darte cuenta de cuales son las cosas que te hacen sentir bien. Casi siempre son muy baratas. El contacto con los tuyos, una comida sencilla compartida, una buena lectura de la biblioteca…

    Un fuerte abrazo

  7. Hola JP, me gustaría mucho leer tu opinión acerca de si es posible mantener una farmacopea básica pero moderna y potente; antibióticos, sulfamidas, fungicidas, vacunas, analgésicos, etc en una sociedad fundamentalmente agrícola o si piensas que es necesaria una tecnología muy complicada para mantener la producción de los medicamentos mas útiles.
    Me parece a mi que las aspirinas o los antibióticos son cosas que nos pasan casi desapercibidas pero que si nos faltaran nuestra vida seria muchiiiiisimo mas difícil. Hay algunas paginas en ingles como http://peakoilmedicine.com/ y otras que tratan el tema. Pero me gustaría mucho leer la opinión de un experto.
    Gracias.

  8. (Gabriel) “Anónimo”, no se si puedo responder adecuadamente a tu pregunta, porque no es un detalle menor. En oportunidades anteriores, he leído sobre la historia de la moneda. Hay varios sitios en Internet donde informarse, ya que son interesantes los motivos por los que se inventa y porqué se ha llegado a lo que es hoy.

    Además, el otro día leí algo que me hizo reflexionar… “hoy sabemos como ponerle precio a las cosas pero no como y a que darle valor”. Y creo que hemos caído en ese error también. En un mundo de escasez, vamos a retomar el camino de valorizar los bienes por la necesidad que tengamos de ellos para vivir. Imagínate la cantidad de cosas que vamos a dejar de tener, por no poder fabricarse más, por no poder tener acceso a ellas, porque puede no ser rentable producirlas, etc. Es decir, que supongo que nuestras necesidades de dinero deberían bajar sustancialmente. La necesidad de negociar existirá siempre y de alguna manera circulará “dinero”, volviendo a alguna de las formas ya utilizadas en la antigüedad, pero de seguro que con volúmenes muy inferiores y a un nivel mas localizado.

    Es sorprendente lo rápido que puede desaparecer el dinero del sistema. En la crisis del 2001, con el “corralito”, grupos enormes de gente se valieron del trueque para salir del pozo y éstos estuvieron vigentes durante bastante tiempo. Hoy, en mí caso, siendo de “clase social medianamente acomodada”, ya me he valido del intercambio de bienes para pagar servicios y honorarios. Se puede decir que hoy es bastante normal que abogados, agrimensores, comerciantes, etc. estén aceptando en parte de pago algún Bien. La faltante de liquidez que hay en este momento en el país es notoria y afecta a todos los niveles. Está costando horrores cobrar como pagar deudas, y en otros casos, por poner un ejemplo, no bajan la mercadería del camión sin antes recibir el dinero en efectivo. Personalmente acabo de tomar la decisión de despedir a los 2 empleados, por no poder sostener el nivel de impuestos, seguros y cargas sociales que hay que pagar al Estado. Como no puedo prescindir de empelados para mantener el negocio andando, a uno de ellos arreglé de mantenerle el trabajo (por fuera del sistema), pagándole una parte en alimentos que ya produzco en mi granjita. Se le iluminó la cara con la propuesta, mientras me lo agradecía, por la enorme dificultad que hay para encontrar trabajo. Con esto quiero decir, que no hace falta un gigantesco caos económico para que nos encontremos en situaciones de “trueque”. El sistema es mucho frágil de los que nos imaginamos y está apenas sostenido por hilos.

  9. Muy bien hortelano te contesto,

    De momento yo estoy pensando en que una sociedad agrícola solo puede utilizar plantas medicinales porque aún no he leído mucho transition network y tampoco de la página que me sugeriste, gracias.

    Como tu dices,no hay impedimento alguno de que una sociedad agrícola efectivamente puede tener su farmacopea, incluso para cosas impensables como tratamientos para el colesterol, antibióticos y analgésicos, no te hablo de “ingredientes” porque no los tendríamos en ese caso, pero si de métodos de elaboración VALIDADOS.

    En INTERNET está bien documentado el tema y la mejor farmacopea de plantas medicinales es la ESCOP tendría que ser precisamente de plantas medicinales que crezcan en la región, por ejemplo el eucalipto introducido por el hombre, produce eucaliptol, que huele bastante, las hojas maceradas y hervidas haciendo un empaste es un excelente expectorante, como el hombre ya se ha encargado de introducir esta plaga tal vez algún día nos sirva, pero ojo si tu recolectas plantas medicinales cerca de un eucalipto probablemente estén contaminadas y no pasen la farmacopea.

    En la mayoría de los casos no es tan evidente detectar los fármacos y se requiere de un laboratorio analítico, el coste del mismo lo cerraría en 20,000 euros, vamos que la máquina de cromatografía cuesta unos 15,000 euros las más baratas, pero supongo que bajarán de precio en algún momento, como todo bajará. No utiliza más energía que una lavadora pero también requiere un ordenador.

    Pero bien, te estoy hablando de tecnología para comercialización, aún no ha llegado el caso que se pueda utilizar para una sociedad agrícola, no veo porque nó, pero requiere auditorías por parte de sanidad.

    Por último vale la pena dar un vistazo a las farmacopeas locales, son todas diferentes y tienen métodos de validación que pueden ser adecuados para la situación, la mayoría abarca un amplio espectro terapéutico y existen diferentes fórmulas, como se tenía en la antigua creencia “la cura de la enfermedad está cerca de donde esta empezó”.

    Espero haberte ayudado men, antonio tiene mi mail que te lo pase.

  10. Para Elisa (1) 😉

    Creo que todos los que hemos pasado por este blog hemos tenido fases depresivas como las que relatas. Incluso yo, que soy moderadamente escéptico respecto de los escenarios que se proyectan aquí, reconozco haberme sentido angustiado en numerosas ocasiones.

    No soy un experto. No tengo conocimientos sobre el tema mas alla de lo (poco) que he asimilado en este blog. Pero si tengo la osadía o el atrevimiento o incluso la arrogancia de procurar formarme un criterio propio y seguirlo, me equivoque o no. Y esto que sigue a continuación es de manera resumida mi estado de opinión sobre este tema a día de hoy (me reservo el derecho de modificarlo a medida que vayan evolucionando los acontencimientos).

    1 – El peak oil es ineludible. La gran cuestión es cuando va a ocurrir. El peaktaskforce que anteriormente lo pronosticaba para el 2013 ahora lo retrasa al 2015 debido a la crisis económica (que ha hecho disminuir la demanda). En función de la duración de la crisis, esa fecha podría reducirse aun mas. No obstante hay otras voces cualificadas que lo retrasan hasta el entorno del 2020.

    A mi personalmente me resultaría muy sorprendente que se pudiera producir el pico tan pronto (antes del 2020), porque pillaría a sectores económicos muy poderosos ( la industria aeronáutica, automovilística, la propia industria petrolera, … ) completamente expuestos y, sinceramente, no considero tal cosa plausible.

    No obstante si considero muy probable encontramos con el peak oil en lo que nos queda de vida.

    2 – El peak oil tendrá un efecto considerable sobre la economía. Sin embargo yo dudo que sea catastrófico, o de colapso, como muchas veces se plantea. Para mi (y no es que lo diga yo) es impredecible cual va a ser la magnitud del efecto que pueda tener sobre la economía. Yo no especularía en exceso sobre el la cuestión y me centraría tan solo en las consecuencias directas, en primera aproximación, del peak oil. Las segundas, terceras y enesimas derivadas (el colapso, el decrecimiento, la vuelta a la economía de subsistencia) las abordaría en su momento, que no es este, porque esas derivadas están sujetas a su vez a muchísimas variables algunas de las cuales dependerán a su vez de cual sean las primeras reacciones que se tomen ante la aparición del peak oil.

    En fin, como creo que Antonio ha dicho alguna vez (aunque seguramente que desde un punto de vista completamente diferente) el desastre no es una consecuencia NECESARIA del peak oil. Puede evitarse. Yo estoy convencido de que se evitara, pero es como ocurre en muchos ámbitos de la vida, tienen que ponerse las cosas muy chungas para que se puedan empezar a arreglar.

  11. Para Elisa (2),

    3 – Las primeras derivadas del peak oil están muy bien recogidas en el documento que linko* (perdón por la expresión) abajo. Básicamente hay que prever que el precio del petróleo se duplicara. Eso tendrá efectos muy duros en determinados sectores (zona cero) como el aeronáutico, automovilístico, turismo, transporte y en determinados países (como España) donde esos sectores sean importantes los efectos se propagaran por todos los sectores económicos (publico y privado), es decir, se perderán muchos puestos de trabajo. También se crearan muchos otros puestos de trabajo, aunque la riqueza del país descenderá y por tanto en general los puestos que se creen no serán mejores que los que se hayan destruido.

    Para todo aquel que conserve un puesto de trabajo lo que observara es que el importe de sus ingresos dedicado a bienes de primera necesidad se tata notablemente, quedando menos dinero disponible para el ocio y el lujo (los desplazamientos en coche, las vacaciones, …) porque el coste de buena parte de esos bienes crecerá. De nuevo, no se de que estamos hablando, si de una reducción media del 25% del presupuesto para ocio o del 50%, pero en ningún caso de que “no nos llegue para comer”.

    ¿Que se puedo hacer hoy para prepararme?. Bueno, en coincido con Antonio: ser consciente del problema es el primer gran paso, y además en mi caso se lo tengo que agradecer a el.

    En ningún caso me planteo tomar medidas drásticas o extemporáneas, ponerme la venda antes de la herida. Eso si, tampoco tomar decisiones que luego “me hipotequen” y no tengan vuelta atrás.

    Si yo estuviese trabajando en el ámbito del turismo, la automoción, …, es decir en la zona cero, trataría de mejorar mi “empleabilidad”. Por si acaso. En realidad, eso es algo que es bueno para todo el mundo. El saber no ocupa lugar y el ser capaz de hacer cosas nunca esta de mas.

    En mi caso yo soy empresario. No tengo una idea clara de como puede afectar a mi negocio el peak oil, puesto que le va afectar positiva y negativamente. Pero todo lo que estoy aprendiendo me lleva a intuir que van a existir sino grandes al menos múltiples oportunidades de negocio en el ámbito de la energía, tanto a nivel de emprendedores como de trabajadores. Una de las cosas que estoy valorando pues es mejorar mi empleabilidad y la de mi empresa e introducirme en el ámbito energético.

    Otra de las cosas que veo claras, y no solo por el peak oil, y además tb me la aconsejo Antonio es el desapalancarse, es decir desendeudarse o ahorrar mas. Eso si, sin volverse loco ni pasar mas agobios que los razonables. Tengo que liberar mi presupuesto de gastos anuales para que cuando mi partida de gastos esenciales crezca, pueda asumirlo disminuyendo mis gastos en ocio etc.

  12. Para Elisa (3),
    Una de las dudas que tengo es que haré cuando dentro de 3 años tenga que cambiar mi coche, aunque en fin, realmente es una duda para dentro de 3 años. Si pensase que el peak oil llegaría en un entorno de 5 años, yo no compraría un coche, procuraría tirar con el que tengo. Si lo tengo amortizado,seguramente me podre permitir el mismo ritmo de consumo de kilometros aunque haya subido el precio del combustible Si no me quedase mas remedio, trataría de irme a uno de bajo consumo. En general hay que tener mucho cuidado con aquellas inversiones que no se van a poder amortizar antes de la llegada del pico, porque tras el pico corres el riesgo de que una subida de la gasolina haga inviable que puedas sacar partido al vehículo, o que te obligue a unos gastos combinados combustible + amortización mas altos de los que tienes en este momento.

    Me estoy planteando también montar unas placas solares (termicas) para calefactar mi casa y el agua sanitaria. En mi caso eso me cuesta si unos 3.000 €/año y si corro el riesgo de que se duplique o triplique …. Según zona de España o del mundo donde uno viva, puede ser interesante prevenir este tema, aunque no siempre es fácil sobre todo si uno vive en una comunidad de vecinos.

    A mis hijos procurare darles la mejor educación que pueda (el ingles fundamental, les abre la posibilidad de moverse donde existan mejores oportunidades), y transmitirles algunos valores que vi en la generación de mis padres y abuelos, pero que no hice míos: austeridad, trabajo y sacrificio.

    Uno de los riesgos de primera aproximación que me preocupan particularmente son los geopoliticos, por la posibilidad de que estallen conflictos bélicos que, en segunda aproximación puedan afectar a mis hijos. Pero eso ya es segunda aproximación, y si dejas volar la imaginación …

    *Por cierto, uno de los mejores documentos que he visto para centrar desde un punto de vista cauteloso el problema lo ha proporcionado Antonio, y lo encuentro muy recomendable:

    http://peakoiltaskforce.net/wp-content/uploads/2010/02/final-report-uk-itpoes_report_the-oil-crunch_feb20101.pdf

  13. Buenas Antonio.

    Un par de preguntas:

    – ¿Que estudios y/o especialidades crees tú que serán un lujo que no nos podremos permitir?

    – Para los que no tenemos deudas y tenemos cuatro duros ahorrados en que nos aconsejas invertir, o resguardar, el fruto de nuestro sacrificio. Se que la respuesta obvia podría ser en petróleo……..pero el tema de almacenarlo es un poco complicado……..

    Saludos.

  14. Hola, Turing:

    La pregunta del millón… ¿Qué estudios seguir, y cuáles seguro que no? Creo que esa pregunta se la ha de contestar cada uno, porque que unos conocimientos u otros serán útiles o inútiles en función del uso que se les dé. El paradigma de esto son los estudios de Ciencias Económicas. Si la orientación que uno les da es la de aceptar el paradigma clásico e intentar conseguir un buen puesto en una empresa, seguramente el esfuerzo será inútil. Si, por el contrario, uno estudio la economía de una manera crítica, cuestiona los principios básicos que el Peak Oil desmontará (como el de la infinita sustitutibilidad) y aprovecha todo el conocimiento acumulado para adaptarlo a la nueva situación, su conocimiento será muy útil para reorganizar la nueva sociedad que surja, que seguirá necesitando de una organización económica y no tiene por qué ir tan atrás y volver a descubrir la fisiocracia o el mercantilismo; entre otras cosas, porque podríamos volver a pasar por un sistema basado en el consumo (con menos medios, pero la misma idea). En todo caso, es evidente que hay estudios que será más fácil aprovechar en todas las circunstancias: son aquellos que versen sobre conocimientos técnicos con directa aplicabilidad para la sociedad. En todo caso, igualmente se ha de estudiar mucho y con capacidad crítica, para adaptarse a una situación de recursos y medios escasos (por ejemplo, con las ingenierías).

    En cuanto a la mejor inversión, el petróleo es muy mala, porque es una materia inestable una vez extraída. Como transportable el oro, pero yo creo que la mejor inversión es, evidentemente, en tierras de labor.

    Salu2.

  15. Elisa, si tiene hijos no le permita trabajar en un McDonald’s, porque además de juntarse con el estresado ciudadano k la visión del desperdicio energético del restaurante contribuiría a empeorar la imágen que se tiene del mundo. Es preferible que encuentre trabajos cercanos a la comunidad, como cuidar niños, ayudar a adolescentes en sus estudios, etc. que ir a trabajos cuya única filosofía es ver si se alcanza las ventas previstas por el gerente.

    Y no se preocupe tanto de la situación del mundo, dediquese mas a los suyos, a los que la quieren, los que le ayudarán en los momentos dificiles de la vida.

    Saludos

  16. Para Elisa:

    Ya te han dado muchos consejos. De ellos, uno de los más importantes son que tengas un tejido social (familia y amigos) cercano con el que puedas hablar y contar.

    Según la teoría MUNDO PEQUEÑO, estás a sólo cinco apretones de mano de la persona que puede ayudarte en cualquiera que sea tu problema.

    Al resumen que ha hecho Hank, yo añadiría el hecho de que al empobrecerse las regiones, el suministro de energía y agua puede verse interrumpido (horas, días). Así que las ideas que ahora expongo van, en su mayoría, encaminadas a disminuir la exposición ante un periodo con cortes eléctricos, de combustible y agua potable.

    1. No es el momento para endeudarse.

    2. Si no tienes perro, adopta un perro pastor de la perrera municipal (uno que sea joven, jovial, amigable, y cuya historia sea conocida por la perrera, porque adoptar un perro con traumas requiere un esfuerzo adicional que no te cuento). En caso de cortes de luz en tu vecindario, y de ausencia de señal de móvil, te darás cuenta del apoyo que brinda un perro con dotes de guardián.

    3. No invertir en títulos. ¿te acuerdas de cuando primaba el valor personal por encima de los títulos? En los últimos veinte-treinta años hemos visto como esto cambiaba y ahora se prima los títulos por encima de la capacidad. Un ejemplo de lo que creo que NO hay que hacer: Una amiga mía tiene una amplia experiencia (años) en educación infantil y ahora quiere matricularse en la universidad para sacarse el título. Como es su segunda carrera (ella tiene la licenciatura de Derecho) va a pagar un pastón. Y sólo quiere hacer la carrera para tener el “título”. En una sociedad híper-energética lo mismo es justificable, pero ahora no. Mejor invertir esa pasta en otras cosas.

    4. Relacionado con lo anterior, si tienes hijos adolescentes lo mismo quieren sacarse el carnet de conducir. Si tú sabes conducir, enséñales a todos tus hijos a conducir y pídeles que esperen un par de años para presentarse a los exámenes (por libre o por academia). Si no tienes carnet, aprende a conducir de alguna amistad.

    5. Antes de cada compra, evalúa cuál será el valor del producto a comprar en un contexto de debacle social. Lo mismo todo esto que explicamos acaba en nada, pero si todos seguimos este consejo ahorraremos un dinero que no te digo.

    6. Si tus hijos son manitas, o se las dan de ello, rétales a que fabriquen una cocina o un horno solar (en internet hay multitud de planos y diseños con instrucciones en castellano). Y si pueden con ello, lleva el reto un más lejos a ver si pueden fabricar un alambique solar (para destilar agua).

    7. Compra un teléfono de esos sencillos que funcionan con la tensión de la línea teléfonica. En la pasada tempestad que hubo en Girona y del apagón eléctrico de varios días mi hermana estuvo incomunicada. Se le acabaron las baterías del móvil y no pudo recargarlas. Y el teléfono fijo iba con corriente.

    8. Hazte miembro de, o ayuda a fundar, una Cooperativa de Consumo. En estas cooperativas se compra directamente al productor. Eso te dará “línea directa” con la gente que produce comida.

    9. Por la misma razón identifica donde se halla la Cooperativa Agrícola más cercana y compra en ella en lugar de comprar en supermercados.

    10. Invierte en bicicletas y aprended a reparar pinchazos y a realizar el mantenimiento básico.

    11. Identifica e involúcrate en asociaciones culturales que se hallen cerca de ti y que intenten recuperar antiguos oficios. Por aquí mucha gente comenta que compran libros sobre oficios. Pero es mejor utilizar el tejido social alrededor tuyo para llenar este conocimiento.

    12. Haz yoga, tai-chi, chi-gong, kárate, judo, o cualquier otra actividad de relajación. Corpore Sano in Mens Sana 🙂

    Venga ánimos. Que en esto estamos todos.

  17. Estimada Elisa, leí tu comentario casi al tiempo que lo publicabas y me llegó tan profundamente que no tuve fuerzas para contestar.

    No soy bueno para dar consejos cuando yo mismo estoy necesitado de ellos, a pesar de que, como a Antonio y a los demás, cuando difundo este mensaje quienes se lo toman en serio no dejan de pedirlos. Además, poco más podría añadir a todos los consejos prácticos que ya han dejado los demás por aquí.

    Así pues, al igual que con la gente de mi entorno, intentaré darte esperanza en lugar de consejos prácticos.

    Hay dos tendencias que parecen inevitables: por un lado cada vez vamos a disponer de menos energía y por otro, el encarecimiento de los transportes, obligará a relocalizar todo tipo de actividades.

    Es ahí dónde yo encuentro mi propia esperanza: gran cantidad de trabajo que dejen de hacer las máquinas volverán a hacerlo los seres humanos y muchas de las actividades y puestos de trabajo que “emigraron” en los últimos años, volverán.

    No me refiero sólo a trabajos de pico y pala o físicamente exigentes ni que todos tengamos que volver al campo. Incluso quedándonos sólo con lo básico, hay innumerables cuestiones en ámbitos como el textil, los productos de higiene, los alimentos semielaborados o elaborados, el comercio “a la antigua” (con gente que te atiende), etcétera, que deberán ser cubiertos de manera local y más artesanal. Otros temas como el reciclaje, las reparaciones de todo tipo o cualquier tarea que permita prolongar la vida útil de cualquier cosa o la prestación, con menos medios, de servicios de serán generadores de mucha actividad.

    Es más, hay hueco no sólo para trabajadores sino mucho más para emprendedores que, liberados de la presión de multinacionales inoperativas, tendrán más posibilidades de éxito.

    El trabajo, en mi opinión, no sólo no faltará sino que habrá en exceso. Cierto es que en una primera fase el caos inicial y los temores de colapso hagan incrementar el paro pero una vez superado el primer bache la tendencia se revertirá. Piensa que reconstruir y adaptar TODA la sociedad requiere un esfuerzo ingente.

    También debemos hacernos a la idea de que las relaciones laborales posiblemente cambien de manera drástica y los modelos actuales desaparezcan para ser todos un poco más “autónomos”, pero superados esos prejuicios, esto incluso nos dará la conciliación familiar-laboral que tanto se nos resiste en el contexto actual.

    Cierto es que para que todo esto no nos suponga una gran depresión colectiva debemos cambiar nuestras metas por otras. Ésta quizá será la parte más difícil. Llevamos mucho tiempo midiendo el éxito por los logros materiales y nuestra posición relativa a los demás. Lo tenemos inculcado desde la infancia y fijado casi en el ADN. En el futuro próximo no valdrá lo de tener una casa cada vez más grande, coches más potentes, vacaciones más exóticas o cualquier otro tipo de lujo actual, pero eso no significa que el futuro vaya a ser dramático ni necesariamente peor. Como comenta Hank, nuestro reparto de gastos dejará menos margen para un ocio consumista, es decir, basado en gastar, lo que no quiere decir que no existan propuestas futuras incluso mejores, una vez espantada la necesidad de hacerlas comercialmente viables.

    Yo prefiero pensar que dedicaremos más a las necesidades básicas y menos a lo accesorio, no necesariamente ocio, sino ése objeto que renovamos antes de tiempo por capricho y similares. Prefiero pensar que encontraremos el placer en las cosas sencillas de la vida en lugar de en los excesos siendo, de paso, más humanos.

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