>Cinco poderosas razones por las que el coche eléctrico no llegará nunca

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Queridos lectores,

He de partir de viaje, y entre preparativos y viaje en sí mismo estaré apartado del blog durante unos diez días. Antes de salir, quería hacer un breve post sobre por qué la solución en la que confían las grandes marcas de automóviles es una falsa salida y en realidad el último clavo de su ataúd.

Primero, explicar el título. Coches eléctricos existen, evidentemente; lo que se dice aquí es que nunca se fabricarán a gran escala, ni siquiera a una escala significativa. Posiblemente los potentados del futuro, si tienen algún coche, será eléctrico; pero de éstos habrá uno por cada cien o mil habitantes, con suerte. Nada que ver con la sociedad devota de la automoción privada de hoy en día (en el mundo hay unos mil millones de coches, uno por cada siete habitantes). Analicemos estas razones, que son todas ellas de carencia: no podrá ser porque faltan muchas cosas. Y más concretamente:

  1. Por falta de electricidad: Está muy bien no consumir petróleo en esos coches fantásticos, pero, ¿de dónde va a salir toda esa electricidad? Como mostramos en nuestra presentación, eliminar petróleo y gas supondría que España tendría que multiplicar por entre 8 y 10 la producción por otros medios. Lo cual es simplemente inviable.
  2. Por falta de infraestructuras: Hay un problema que está relacionado con la electricidad, pero no con su generación, si no con su distribución. Tantos coches eléctricos recargándose al mismo tiempo exigirían reforzar enormemente la red actual, que debería ser capaz de absorber picos de demanda mucho mayores a los actuales. Si en la actualidad es complicado conseguir que las eléctricas inviertan en mantenimiento de sus infraestructuras (los apagones de Barcelona y Madrid por estallidos de subestaciones, que más de uno se acordará, son testigos), imagínense lo que sería ampliarlas de manera más que significativa.
  3. Por falta de capital: Incluso queriendo hacer los cambios de infraestructura deseados, requieren gigantescas cantidades de capital; pero uno de los problemas que se están presentando en la llegada al peak oil es que falta capital para todo. Para poder sufragar esta inversión, las eléctricas deberían repercutir, y de qué manera, los costes sobre los consumidores, lo cual no está muy claro que sea factible.
  4. Por falta de litio: El litio es un material muy escaso en el planeta Tierra. De acuerdo con el trabajo “Continuously less and less“, que ya hemos citado anteriormente, el litio es de las primeras cosas que se acabará: a ritmos de extracción actuales quedan menos de 10 años para su agotamiento. Actualmente hay problemas para suministrar litio para las baterías de móviles y portátiles por este motivo, con lo que se hace inimaginable hacer una explotación de gran escala como la que se requeriría para generar coches eléctricos a gran escala. Por supuesto se podría pensar que se podrían hacer baterías basadas en otros materiales; el problema es que de momento la de ión-litio es la única tecnología que permite una duración medianamente aceptable… que en realidad es penosa: los coches eléctricos actuales tienen una autonomía de unos 100 km.
  5. Por falta de mercado: Mientras el petróleo sea asequible, las prestaciones del coche de gasolina o diésel serán siempre muy superiores. Cuando haya problemas con el suministro de petróleo, los problemas de la sociedad serán demasiado graves como para que la gente se preocupe de comprar coches. En una situación de carestía de todo, paro rampante y el coste de la vida mucho más alto que ahora, es dudoso que mucha gente se plantee ni tan siquiera tener coche.


¿Qué sentido tiene, pues, esta apuesta? ¿Cómo podemos ni tan sólo plantearnos esta falsa salida? Supongo porque aún creemos que los problemas se pueden resolver solos (y en este caso, cinco de una tacada). Aunque quizá todo esto sólo sea una distracción.

Hay una frase paradigmática de la comunidad del peak oil para describir esto: Happy Motor is over. O sea, Se acabó la motorización feliz.

AMT

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